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Siria es un pueblo pacífico
Entrevista a Mons. Antonio Chahda, arzobispo de Alepo.


Por: Ana Paula Morales | Fuente: Catholic.net



Monseñor ¿Cómo se encuentran?

El ataque fue muy fuerte. Lanzaron 110 misiles que lanzó Trump y sus aliados, pero gracias a Dios la situación sigue sólida, aunque ellos atacaron sitios muy importantes de cosas científicas y derrumbaron algunos sitios, pero el resto está bien. La población no ha sido atacada. Ningún misil. Como tú sabes cuándo hay una guerra así actúan los enemigos. De todas formas, el gobierno sigue sólido. La gente está más tranquila. No hubo ningún muerto gracias a Dios. El centro de la ciudad de Damasco sigue igual que antes. Todo va a salir muy bien. Estamos muy tranquilos. De todas formas, les pedimos muchas oraciones a todos. En especial al pueblo mexicano que tiene la Virgen de Guadalupe.

¿Cómo ve el conflicto?

El trío que hicieron Estados Unidos, Francia e Inglaterra declararon la guerra a Siria para demostrar que Siria, si tiene químicos, pero en la realidad no es así. Ellos mandaron destruir nuestro país antes de que viniera la misión de investigación sobre si teníamos químicos o no en Siria. Realmente el gobierno sirio no tiene químicos. Ellos quisieron atacar algunos sitios en Damasco y Homs. La comisión acaba de averiguar y no hay químicos en Siria, si no que ellos descubrieron químicos donde estaban los terroristas. Ellos si lo tenían para matar al pueblo sirio pero el gobierno sirio, no tiene nada de eso. El gobierno tampoco quiere matar a su propio pueblo, ni a nuestro presidente. Nosotros somos gente de paz, nosotros queremos la paz, queremos que reine la paz en el mundo entero. Los americanos han derrocado a Libia, Irak, Yemen y han querido hacerlo así con Siria, el Líbano, al Medio Oriente y eso no lo van a logar.

Siria busca siempre la tranquilidad, ustedes tienen que ayudarnos a transmitir la verdad, Siria es un país de paz y tranquilidad. Nosotros seguiremos buscando la paz y seguiremos pidiendo al mundo que declare con toda claridad que la paz viene con la conversación y también viene con el amor. No con la guerra, ni con los asesinatos.



Siria busca la paz, busca seguir creciendo en su cultura, en su apertura al mundo.

El origen del conflicto en Siria se dio por la primavera árabe en el año 2004. Cuando todos los países árabes que tenían gobiernos de más de 20 años se revelaron y empezaron a pedir un cambio.

En marzo de 2011, un grupo de adolescentes pintaron frases revolucionarias en un muro escolar en la ciudad sureña de Deraa fueron arrestados y torturados por las fuerzas de seguridad.
El hecho incitó protestas prodemocráticas, inspiradas por la Primavera Árabe, las manifestaciones populares que en ese momento se extendían en los países de la región y que deseaban más democracia y derechos para sus poblaciones.

Las más grandes se produjeron en Damasco y Alepo el día 15 de marzo, la fecha en la que se conmemora el inicio del conflicto en Siria, y se extendieron por varios días y por diferentes partes del país.

Las fuerzas de seguridad, sin embargo, respondieron a las mismas abriendo fuego contra los manifestantes, matando a varios, lo que provocó que muchas más personas salieran a las calles.
Pronto, cientos de miles estaban protestando en todo el país exigiendo la salida de al Asad, y para julio muchos habían decidido empuñar las armas.



¿Cómo estalló la guerra civil?

A medida que el levantamiento de oposición se extendía, la represión del gobierno se intensificó.
Los simpatizantes de la oposición comenzaron a armarse, primero para defenderse y después para expulsar a las fuerzas de seguridad de sus regiones.

Al Asad prometió "aplastar" lo que llamó "terrorismo apoyado por el exterior" y restaurar el control del Estado.

La violencia se incrementó rápidamente en el país. Se formaron cientos de brigadas rebeldes para combatir a las fuerzas del gobierno y lograr el control de ciudades y poblados.
En 2012 los enfrentamientos llegaron hasta la capital Damasco y la segunda ciudad del país, Alepo. Para entonces el conflicto ya se había convertido en más que una batalla entre aquéllos que apoyaban a al Asad y los que se oponían a él.

¿Quién pelea contra quién?

La rebelión armada de oposición ha evolucionado significativamente desde sus comienzos de la guerra.

Lo que se conoce como "la oposición" -es decir, quienes desean la destitución del presidente al Asad- está formada por numerosos grupos rebeldes integrados por diversos tipos de personas.

Estos grupos incluyen tanto combatientes rebeldes moderados y seglares (como el Ejército Libre Sirio, ELS), así como grupos islamistas y yihadistas.

Y entre estos últimos han figurado tanto el autodenominado Estado Islámico (EI) como el Frente al Nusra, un grupo que en sus comienzos estaba afiliado a al Qaeda y que a principios de 2017 se fusionó con otros cuatro grupos islamistas para convertirse en Tahrir al Sham.

Los combatientes de EI terminaron creando "una guerra dentro de una guerra" enfrentándose tanto a la oposición moderada como a otros grupos islamistas así como a las fuerzas del gobierno.

Y en el conflicto también participan los grupos kurdos basados en el norte de Siria, que están buscando el establecimiento de áreas bajo su control en esa parte del país, además de fuerzas de otros países.

Efectivamente, de una forma u otra en la guerra en Siria también se han involucrado Arabia Saudita, Turquía y EE.UU. junto a otros de sus aliados (por lo general en apoyo a algunos grupos rebeldes o en contra de los islamistas), así como Rusia e Irán, de lado de Asad.

¿Cómo se involucraron las potencias internacionales?

Aunque EE.UU. ha apoyado a algunos grupos rebeldes con armamento y equipos, ese apoyo se ha visto limitado por el temor a que las armas terminen en manos de los grupos yihadistas.

Y a partir de 2014, Estados Unidos, junto con Reino Unido, Francia, y otros seis países, dirigieron incursiones aéreas contra EI en Siria, pero evitando atacar a las fuerzas del gobierno sirio.

Durante su presidencia, Barack Obama se limitó a insistir en la renuncia de al Asad.
Por su parte, el actual mandatario estadounidense Donald Trump dio a entender durante su campaña electoral que la guerra en Siria no era una de las prioridades de su gobierno.
Aunque el 6 de abril de 2017 la Casa Blanca sorprendió a muchos cuando, por primera vez en el conflicto, ordenó un ataque que involucró 58 misiles de crucero contra las fuerzas de Al Asad.

La acción militar estadounidense fue en respuesta a un devastador ataque con armas químicas que, según se denunció, había sido llevado a cabo días antes por el gobierno sirio.
Un año después, el 14 de abril de 2017, y con el apoyo de los gobiernos británico y francés, Washington realizó otra operación aérea en respuesta a un nuevo ataque con armas químicas contra la población civil de Douma.

En esta oportunidad, la acción militar atacó supuestas infraestructuras de armas químicas de Siria, que incluyeron un centro de investigación, instalaciones de almacenamiento y puestos de comando.

Si bien estos últimos bombardeos fueron descritos como un "ataques de una noche", Trump amenazó con tomar más medidas militares si el gobierno sirio usa armas químicas en el futuro.

"Estamos preparados para mantener esta respuesta hasta que el régimen sirio deje de usar agentes químicos prohibidos", aseveró Trump.

Por el momento, la intervención estadounidense no se compara con el que ha tenido Rusia, a la que muchos responsabilizan de haber cambiado el curso de la guerra en favor de Asad.
La sobrevivencia del mandatario sirio es vista por el Kremlin como crucial para mantener los intereses de Moscú en ese país y en la región.

Y así, en 2015, Rusia lanzó una campaña aérea sostenida para "estabilizar" al gobierno sirio tras una serie de derrotas infligidas por la oposición.

El apoyo militar ruso fue clave para que el gobierno de Asad pasara a la ofensiva y recuperara buena parte del territorio que había perdido.

Por lo demás, Irán, que es chiita, es otro aliado cercano de Al Asad.

Siria es el principal punto de tránsito de armamentos que Teherán envía al movimiento chiita Hezbolá en Líbano, el cual también ha enviado a miles de combatientes para apoyar a las fuerzas sirias.

Y se cree que Teherán ha gastado miles de millones de dólares al año para fortalecer a las fuerzas del gobierno sirio, ofreciendo asesores militares, armas, crédito y petróleo.
Tras el supuesto ataque químico de abril de 2018, Trump aseguró que no sólo Siria, sino también Rusia e Irán "pagarían un precio" por violar nuevamente las normas internacionales.

 

Pero esto es otra historia.

 

 





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