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La Creación a partir de La Luz
El Principio básico de Vida


Por: Margarita Gonzalez | Fuente: Catholic.Net



Primer día Dios creó la Luz.  El día.

El principio básico de Vida.

La Luz es la Fuente de la Vida.

Había que disipar las tinieblas, y convertir la nada en todo.

Todo lo puede Dios, pues es Omnipotente,  como primer regalo para la vida, nos dio la Luz,  Luz que vence las tinieblas.



Jesús es Luz.  Luz e Luz, es Fuete de vida.  Con Su Vida nos da Vida.   Y Vida Eterna.

El venció la  oscuridad, las tinieblas, la muerte,  Jesús es nuestro Señor. Jesús nos ama y nosotros somos Su Pueblo  Somos pueblo de Dios.

¡Qué lindo es sabernos Familia de Dios!

Y a partir de esa Luz, Dios nos regla el…

 



Segundo día de la Creación…  El Cielo y la tierra

El Cielo para que junto con Dios, viviesen los  ángeles, seres purísimos que están en la  presencia de Dios, y en la tierra estamos nosotros.

Nosotros somos muy importantes  para Dios.  

Él nos quiere muchísimo y quiere que vayamos a vivir con  Él al Cielo.   A Casa.  Dios nos quiere a Su lado, y para que sepamos cómo llegar al Cielo, vino Jesús, Su Único Hijo a mostrarnos el Camino. 

Mientras vivimos en la tierra, Dios quiere que aprendamos grandes lecciones de Amor, para que nos comportemos como Ángeles que Dios quiere poner en la tierra para que enseñemos a los demás cómo se comportan los ángeles.  Cuidándose y ayudándose unos a otros.

Respetándose y viviendo como Hijos de Dios.

Por eso estamos aquí.  Porque somos Hijos de Dios en Jesús, nuestro Señor y Él quiere que nosotros ayudemos y enseñemos a vivir en Armonía y en Paz a los demás.  Seremos Ángeles que están en la tierra.

 

Al tercer día, creó los ríos, lagos y el mar, separando la tierra del agua.  También creó las plantas y los árboles.

Dios, que nos quiere mucho, sabe que necesitamos mucho del agua para vivir, y también necesitamos la tierra para estar aquí y hacer nuestra casita, Nos dio plantas y árboles para que todo fuese quedando muy bonito, para cuando creara al hombre.  Nos estaba preparando un lugar hermosísimo, para que viviésemos allí,, y fuésemos muy felices.  ¡Cuánto  nos quiere Dios! 

 

 Al cuarto día, creó las estrellas cometas y astros que existen en el firmamento.

Y se fueron acomodando estos astros, hasta que el Sol nos dio su luz, y se hace el día y la luna por la noche nos anima que es hora de descansar, pero antes de acostarnos, sería bueno salir a contemplar ese Cielo tan maravilloso, con la luna y las estrellas adornando el cielo, y decir: 

“Yo te bendigo, Padre, porque yo se que nos quieres mucho y nos das lo mejor para ser felices.  Te doy Gracias por el sol y la luna, las estrellas y las flores, por la lluvia y el rocío, por los océanos y el mar, por la familia y el hogar.

Te doy gracias porque me das tanto, que me permites disfrutar de este Cielo tan lleno de Tu Amor.  Haz ce mí una estrellita de tu Cielo, pues quero estar siempre junto a Ti. 

 

 En el quinto día creó los animales de todo tipo, para la tierra y el mar.  Y as í, seguir agradeciendo a Dios por nuestros amiguitos los pajaritos, las mariposas que parecen flores que vuelan, las luciérnagas que parecen estrellitas que están aquí,  muy cerquita de nosotros, los peces, etc. y así, disfrutar más de todo lo que Dios creó por Amor. 

 

 En el sexto día, Dios creó lo más importante de todo lo que había creado: creó al hombre y de una de sus costillas, creó a la mujer.

Y nos creó hasta el final porque como nos quiere muchísimo, quería que todo estuviese muy bonito y ordenado, para que fuésemos muy felices.  Todo estaba en orden y está dispuesto para nuestra felicidad  ¿No les  parece que debemos dar Gracias a Dios por tanto cuidado que puso para que cuando nos creara fuésemos muy felices? 

Pues demos Gracias a Dios y amémoslo muchísimo también nosotros a Él.

 

 En el séptimo día, como estaba muy contento con todo lo que hizo y que n os daría mucha felicidad, Él descansó. 

Esto es, Él quería que este día, domingo pasamos juntos este día,  en Su Compañía y Él en nuestra compañía, con nosotros. 

Él nos quiere tanto que desea que lo invitemos a pasar el día con nuestra familia, el domingo, cuando vengamos a misa, invitemos a Dios a que se venga con nosotros.  Llevémoslo  a nuestro lado, en nuestro corazón y seamos muy felices toda la familia reunida, con Dios con nosotros.

 

Y a medida que vayamos comprendiendo cuán maravillosa es la Presencia de Dios con nosotros, en nuestro corazón, lo invitaremos para que siempre esté con nosotros y así empezaremos a disfrutar el Cielo, aquí en la tierra.

                                                                                             





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