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Anticiparse a las crisis matrimoniales
Las bases del matrimonio y de la familia se establecen desde el noviazgo.


Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net



Toda convivencia humana debe estar fundada en (1) el diálogo, (2) en la comunicación y (3) en la confianza mutua (4) en el respeto (5) y en conocimiento de la persona, esta deberá ser la convivencia desde el principio entre compañeros, amigos, novios, y posteriormente entre  esposos y padres de familia. Si esto no existe desde el noviazgo el futuro será muy incierto.
No estar de acuerdo o discutir diferencias, es parte de cualquier relación de pareja. Además es muy importante no decir sí a todo por temor a ofender(o por inseguridad), sino manifestar con respeto y oportunamente los desacuerdos en algún punto de vista.

Las discusiones entre pareja no deben ser para buscar culpables y defender sus respectivas posturas, a veces de forma agresiva en donde lo importante es ganar al otro, sino para conciliar, buscar soluciones y opciones para bien común. El objetivo de toda discusión es que debe ser constructiva y con la finalidad de reconocer y superar las fallas de ambos

Es muy importante reflexionar que: Mujer y hombre, son dos seres humanos diferentes pero afines y complementarios. Hay que considerar que cada ser humano es distinto de los otros. Cada uno debe tener la oportunidad de desarrollarse libremente,  de hacer feliz a los demás y de ser feliz.

El verdadero camino de la felicidad está en la formación de la libertad y de la responsabilidad, que es necesario humanizarse y comprender que “nadie puede ser feliz sin hacer felices a los demás”. Que la felicidad se logra con esfuerzo, tenacidad y dando a los demás lo que uno quiere recibir. Esta es la fórmula mágica de la felicidad. (FMM libro: “Educación sexual en familia”)         

La mujer y el hombre son la una para el otro una <ayuda> que tiene delante, que sostiene, comparte, comunica, excluyendo cualquier forma de inferioridad o de superioridad, La igual dignidad entre hombre y mujer no admite ninguna jerarquía y, al mismo tiempo, no excluye la diferencia. La diferencia permite a hombre y mujer estrechar una alianza y la alianza los hace fuertes. Lo enseña el libro del Sirácide 36, 26 – 27.



Ambos son necesarios como el aire y el agua. Hombre y mujer deben evitar las insidias del silencio, del distanciamiento y de las incomprensiones.

“Para resolver sus problemas de relación, el hombre y la mujer deben en cambio hablarse más, escucharse más, conocerse más, quererse más. Deben tratarse con respeto y cooperar con amistad. Con estas bases humanas, sostenidas por la gracia de Dios, es posible proyectar la unión matrimonial y familiar para toda la vida. El vínculo matrimonial y familiar es una cosa seria, lo es para todos, no sólo para los creyentes”. (Papa Francisco)
Un comentario del Talmud observa que <Dios no ha creado a la mujer de la cabeza del hombre para que el hombre dominase; no la ha creado de los pies los pies para que estuviera sujeta al hombre, sino que la ha creado de la costilla para que fuera cercana a su corazón>

Dios creó al hombre y a la mujer iguales en la dignidad pero diferentes: uno varón la otra mujer. La semejanza unida a la diferencia sexual permite que los dos entren en diálogo creativo, estrechando una alianza de vida. (VII encuentro mundial de las familias – Milán 2012)

“Ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre. Pues aunque es verdad que la mujer fue formada del hombre, también es cierto que el hombre nace de la mujer; y todo tiene origen en Dios” (1 Cor. 11, 11- 12)

En la vida familiar es necesario tener la capacidad y la madurez para aceptar que todos (hombre y mujer) cometemos errores y que no somos infalibles pero sí perfectibles.



El Papa Francisco indicó que  “La desvalorización social para la alianza estable y generadora del hombre y de la mujer es ciertamente una pérdida para todos” y por ello “¡qué importante es que se revalorice el matrimonio y la familia!”.

No hay que olvidar la regla de Oro: “Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes” (Mt.7, 12). Lo que en realidad necesitan las familias hoy en día es alegría y paz interior, alejar los resentimientos, sonrisas amables y con el esfuerzo de papá y mamá llevar una vida de calidad para todos los integrantes de la familia.  

Para esto será necesario aprender a controlar responsablemente las emociones e impulsos, reconocer los propios errores y con humildad aceptar las propias limitaciones y debilidades, aprender a pedir disculpas. Porque el reconocer los errores no será nunca un acto de humillación sino de madurez y crecimiento.

Es necesario emprender en familia  un compromiso permanente contra la violencia: No a los gritos, no a las agresiones físicas y verbales, no a las faltas de respeto a la pareja y a los hijos, disposición a colaborar en todo lo necesario para hacer de casa un lugar habitable en todos los aspectos. Aprender todos los integrantes de la familia a ser responsables, tolerantes pensando en los demás, siendo amables y agradecidos en todo momento. Lo que se les da a hijos ellos lo comparten con los demás.  (El antídoto contra el bullying / Autor: Francisco Mario Morales |Fuente: Catholic.net)

No hay que confundir la violencia familiar con los conflictos familiares. Las discusiones, peleas y diferencias de opinión, son normales en las relaciones interpersonales, siempre y cuando no se resuelvan violentamente.

Situaciones inimaginables suceden todos los días en un hogar, problemas que tienen solución y que no son atendidos por la desinformación. Entre ellos y posiblemente uno de los más importantes y de mayor trascendencia en la vida de las personas es la violencia familiar.

El término Violencia Familiar se refiere a la existencia de relaciones abusivas entre los miembros de una familia, de una manera crónica, permanente y periódica. Son relaciones agresivas en las que, por acción u omisión, se utiliza la fuerza y/o el poder para ocasionar daño físico, sexual, financiero y psicológico a otro miembro de la familia. Es un problema social, debido a sus repercusiones, afectando los ámbitos de la salud, la educación, la justicia y la moral; y asimismo se retro-alimenta en su tratamiento erróneo.( Autor: Lucía Coronado y Fernanda García Violencia familiar)

“Una familia nunca discute, mentira, conviene de vez en cuando vuele un plato…hay que saber perdonarse…Padre, una familia perfecta nunca discute…mentira, es conveniente …que de vez en cuando discutan …y que vuele un plato, está bien…no le tengan miedo. El único consejo es que no termine el día sin hacer las paces…porque si terminan en guerra, van amanecer en guerra fría…y la guerra fría en la familia…va socavando desde abajo” (Papa Francisco)

La comunicación, es algo mucho más personal, es algo mucho más profundo que un simple diálogo, es algo que involucra más la intimidad de dos personas que las llevará a conocerse mejor; también es parte de la comunicación, la mirada, la sonrisa, el gesto, el tono de la voz, los ademanes que acompañan a las palabras ya que, a través de todas estas actitudes podemos saber todo lo que se piensa, se siente y hace. La comunicación es intercambio de sentimientos, de anhelos, proyectos, es un establecer metas y satisfacciones, así como de motivaciones y emociones de dos personas que tienen algo en común.
“Perdonar no cambiará tu pasado, pero cambiará tu futuro” (Autor anónimo)

 





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