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El costo de alquilar tu vientre
El costo humano ha llegado a ser hasta de 600 intentos fallidos.


Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net



El hombre desde sus inicios fue creado por Dios para dominar la tierra y no cabe duda de los grandes avances que ha logrado a lo largo de la historia: la imprenta, la electricidad, el automóvil las telecomunicaciones, etc. Sin embargo podemos preguntarnos: ¿qué busca con todo esto el ser humano? ¿Realizar el plan divino, de hacer un mundo más humano, más digno?

El mandato de Dios se extiende a todos los ámbitos. También al terreno de la persona humana: “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto “.La perfección del ser humano integral: cuerpo y alma.

Y para ello Dios le ha dotado de la capacidad de la creatividad que no es otra cosa que cooperar en la creación, a través de la ciencia y de la técnica.

Los medios técnicos y científicos son buenos en sí siempre y cuando respeten el “orden” de la creación. No todo lo que puede hacerse a través de la ciencia y de la técnica debe hacerse.

Cierto que el ser humano es “libre”, y por eso puede hacer todo lo que quiera, como el primer hombre. “podía comer de todos los árboles del paraíso”. Pero la libertad humana es libertad “creada”, no “crea los  valores “, no “crea el bien y el mal”, sino en primer lugar lo reconoce, lo descubre, y luego se adhiere o rechaza libremente, cómo lo hizo al “comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, que, como narra el Génesis, también se presentó el fruto “como bueno a la vista y sabroso para el paladar” ; sin embargo, “no debía comerlo”, porque establecer el bien y el mal no le correspondía al ser humano, creado, sino al Creador. Y por querer “ser como Dios”, el ser humano perdió su identidad, y su ser mismo quedó herido de muerte.



El hombre con ese poder que Dios le da y con un anhelo de exploración se adentra en el área genética. Buscando crear vida a través de la inseminación artificial. Primero con animales, después da un salto muy rápido, parecería que sin pensarlo demasiado, sin analizar consecuencias. Al ámbito de los seres humanos.

El primer ser humano logrado a través de la inseminación artificial o inseminación in vitro, fue el caso de Louise Brown, en Inglaterra, en el año 1978. El costo humano  fue 600 intentos fallidos. La razón de base era colaborar con los padres que no han podido procrear de forma natural. Tratando con ello de acoger la vocación, sobre todo en la mujer, a transmitir la vida, a ser madre.

El trabajo se hace en un  laboratorio después es depositado en el útero de la madre, o en un vientre alquilado para dar a luz. En nuestros días hay clínicas que se dedican a la  inseminación in vitro. Su objetivo satisfacer la demanda de “un hijo”, inicialmente en parejas que no han podido tenerlo, y que quiere satisfacer el “legítimo derecho de ser padres”.

Ahora se dan miles de nacimientos anuales, en diferentes partes del mundo. En el 2015 el Dr. Peruano Roly Hilario habla de 5 millones de bebes traídos al mundo de esta forma (Publicado el 21 Dic en You Tube). Algunas clínicas se encuentran en algunos Estados de  E.U, La India, México, Ucrania….

Sin embargo hay un costo atrás en todo este proceso. Y el precio más alto empieza cuando no se respetan las vidas que inician en el momento de la unión del espermatozoide y el óvulo. Todo este proceso recibe el nombre de inseminación in vitro. Que consiste en realizar la fecundación en un tubo de ensayo, en el laboratorio.  



Para lograr el éxito de la posterior implantación en el útero o en las trompas de Falopio del embrión obtenido mediante la fecundación in vitro, se fecundan varios óvulos, de forma que, si el primer intento de implantación fracasa, se tienen “en reserva” otros embriones. Sin embargo, si el intento prospera, el resto de los embriones (que no dejan de ser “seres humanos”), o bien son congelados, o bien destinados a la investigación científica, o sacrificados.

¿Existe una ley que proteja los derechos de las personas desde su concepción? Parece que las leyes se adecuan a la demanda del público, al deseo de las mayorías sin que se marquen límites que consideren el respeto a la dignidad de cada persona.

Si hablamos de millones de personas concebidas de forma artificial podemos hablar de muchos millones de niños que son sacrificados para lograr estas vidas. ¿Es válido que se cumpla el deseo de los padres a costa de tantas vidas de niños inocentes? ¿Podemos llamar desarrollo de la humanidad o por el contrario nos encontramos con un retroceso de miles de años? ¿Quién regula o vigila estos procesos de reproducción extrauterina que se dan en laboratorio? ¿Quién reporta el número de pérdidas de vida?  ¿Quién defiende a esos seres que resultan totalmente indefensos, expuestos a cualquier capricho negligencia negocio...?

¿Quién castiga a estos asesinos ocultos que, por no sé qué razón o ceguera, creen que están haciendo un bien a la humanidad. ¿Dónde se perdió el eslabón que convirtió al hombre en su peor verdugo? ¿En qué valores o justicia está sustentada esta práctica? Los campos de exterminación Nazi, o los Gulag soviéticos, parecen por mucho más benévolos. El exterminio de seres humanos después de la II Guerra Mundial hasta nuestros días alcanza cifras espeluznantes.

Además de esta descalificación y exterminación de vidas, ¿qué sucede con los niños que logran ver la luz?, ¿Cuál fue su proceso? ¿Cuál el impacto psicológico, social?

Si los espermas y óvulos fueron comprados en bancos o a través del internet, se les priva del legítimo derecho que todo ser humano tiene  de conocer su genética, sus orígenes, su filiación biológica, y todo lo que esto conlleva.

A estos seres humanos antes se les privó de ser concebidos  en un ambiente cálido de amor esponsal, y se les trajo a la vida a través de la manipulación fría de espermas y óvulos en un laboratorio.

Ahora se les expone a ser adquiridos por parejas del mismo sexo, o por un hombre o mujer soltera incluso de edad muy avanzada, que tienen el deseo de ser “padres”. Se pierde de vista en todo este proceso que el “hijo” (el ser humano) no es un “producto”, “un objeto del deseo”, sino un DON, un “regalo”, porque como señaló el filósofo Kant: “las cosas tienen precio, pero la persona humana tiene dignidad”. El ser humano, que por el hecho de ser PERSONA, es un fin en sí mismo, y ha de ser querido, tratado, considerado como un “fin en sí” y nunca como medio para satisfacer “deseos”, “aspiraciones” de todo tipo: personales, sociales, científicas,…. El ser humano nunca puede ser querido como un “medio”, porque incluso para Dios no somos “medios” para realizar su “Plan”, sino somos seres únicos, con los cuales sólo son posibles relaciones inter-personales, de tú a tú, y “alianzas” fruto de la entrega de personas LIBRES. Dios, que creó al hombre, nunca “impone”, sino “propone”, deja al hombre libre de sus propios actos y opciones, por eso puede “premiarle” o “castigarle”.

 Al cambiar el sistema tradicional de familia se expone a estos niños en su proceso natural  de comprensión e identificación, además tiene un costo social inimaginable.

El ser humano se cosifica, se convierte en un producto que se puede adquirir pagando un precio. Acudiendo  a  vientres de alquiler. Todo bajo un contrato jurídico que deberán cumplir las partes.

Estas  mujeres que, por necesidad la mayoría de las veces, alquilan sus vientres para gestar un niño deberán entregarlo al darlo a luz. De alguna manera quedan cosificadas, instrumentalizadas  y sufren su propio calvario, corren riesgos físicos y psicológicos y emocionales, mismos que requieren una larga terapia psicológica intensiva, en algunos casos pierden la vida.  Algunas de estas mujeres aseguran que no lo harían si no tuvieran una necesidad extrema económica. (Ellas reciben entre 5 y 8 000 dólares, mientras que la Clínica cobra 100, 000 dólares).  

                                                         
En Ucrania y la India, les pide que sean mujeres que al menos hayan tenido previamente dos hijos. Son reclutadas durante los 9 meses. Por lo que se les separa de su esposo y de sus hijos con el costo emocional para cada uno de los miembros de la familia que viven el abandono.

La institución de “vientres de alquiler” ¿reporta beneficios o riesgos para la sociedad?

Tabasco es el primer Estado en legislar el alquiler de vientres. Estando como Gobernador Madrazo  envío la iniciativa misma que fue aprobada desde 1998. La Ciudad de México en el año 2010 permite por ley prestar el vientre. El primer paso puede dar paso al segundo. Si hablamos de que México ocupa el lugar número trece de corrupción a nivel mundial.

Otro dato curioso es saber que el Estado de Chihuahua eliminó la palabra, padre y madre de las actas de nacimiento, por el término filiación, este punto  tan interesante requiere otro espacio. El Presidente del Consejo Mexicano de Familia Juan Dabdoud Giacoman lo desaprueba totalmente entre otras cosas dice “Han decidido cambiar la realidad…quieren dejar volar su imaginación y pervertir la naturaleza”. Hablando de las uniones del mismo sexo, dice que no existen como matrimonios como tampoco existen las hemorragias de agua”.

Estamos viviendo  la técnica por encima de la ética, ya que la que medicina se pone al servicio del cliente y no de la vida. Vuelvo a reiterar la urgente pregunta: ¿debe el ser humano hacer lo que puede hacer?

Los que manejan estas  granjas de fertilidad pretenden lograr que los niños se den  fuera de los vientres, en un laboratorio. Así como se crían pollos, o cerdos. Esto representaría que las ganancias fueran casi integras para los encargados de “ayudar a concebir seres humanos”, o se reflejara en un costo económico más accesible para el cliente.

Incluso para una moral laica, la libertad humana está limitada por la libertad de las demás personas humanas. (La libertad termina cuando se afecta a terceras personas). En este caso la libertad de unos padres deseosos de ejercer la paternidad ha provocado sin duda un holocausto mayor que el de los campos de concentración Nazis o Soviéticos. Con una variable a  favor de los que están involucrados en este proceso, los niños que han muerto son los seres humanos más desprotegidos, porque no tienen voz, ni siquiera figuran en un Registro Civil, no se contabilizan y su muerte ha pasado desapercibida para la gran mayoría de las personas. Una cifra tentativa habla de 125 millones de niños muertos con esta técnica, cuatro veces más de los 35 millones que han muerto por SIDA.

Si partimos de la realidad, probada científicamente, que existe una persona humana desde el momento de la concepción, es decir desde la unión entre el óvulo y el esperma humanos, la técnicas de reproducción asistida y la gestación a través de los vientres de alquiler, atentan gravemente contra la Dignidad de la Persona Humana, fundamento del orden jurídico y de la paz social de toda sociedad que se considere verdaderamente humana.

Cuando el ser humano se deja llevar por la pendiente resbaladiza del tobogán del “todo lo que se puede hacer, se debe hacer”, incluso cuando se pisotea la Dignidad de la Persona Humana y los derechos inalienables que de ella derivan, entre ellos y más fundamental, el derecho a la vida, que conlleva  “no venir a la vida a cualquier precio”, sino “venir a la vida como una persona, como alguien que es un fin en sí mismo, no un medio para satisfacer deseos, aspiraciones de otros, aunque sean los propios padres”, digo que desde ese momento, el ser humano se convierte, como señaló el filósofo Hobbes: “un lobo para el hombre” un ser despiadado que, como el dios Saturno, se “come a sus propios hijos”.

Y el no tener en cuenta la dignidad de cada persona humana es olvidar lo que somos, e ir en contra de lo que somos, nuestra forma de ser que nos diferencia de todo lo creado. Una vez más se va contra la naturaleza. Y se nos olvida recordar que la naturaleza no perdona. Esta historia nos recuerda la creación ficticia de Frankestein. La realidad  parece demostrar   que se ha  creado un monstruo que, en apariencia, ya no  se puede controlar. Sin embargo, se puede volver atrás, y volver a colocar como fuente del actuar humano: en la ciencia, en la técnica, en la biomedicina…el valor que toda persona humana tiene, su dignidad, su ser fin en sí mismo y no medio, de nada y  de nadie, y todo ello, porque el ser humano es “IMAGEN DE DIOS”, desde la cuna (que es el útero materno) hasta la tumba.

 





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