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Bendito seas por siempre, Señor
¿Quieres ser libre? Acércate a Jesús en el encontrarás verdadera libertad.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Daniel 3, 14-20. 49-50. 91-92. 95: "Dios mandó a su Ángel para liberar a sus siervos”.
Salmo Daniel 3: “Bendito seas por siempre, Señor”
San Juan 8, 31-42: “Si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres”

 

¿Somos realmente libres? Es una pregunta que con frecuencia se anida en nuestro corazón y que puede causarnos muchas inquietudes. Sobre todo los jóvenes quieren ser libres y entienden la libertad como hacer lo que les venga en gana, sin depender de nadie, sin dar cuentas a nadie, sin aceptar responsabilidades.

Jesús hoy nos habla de otro tipo de libertad, una libertad que no se acaba por lo cerrado de los espacios, una libertad que no asume los condicionamientos de la sociedad, una libertad que está inscrita en el corazón.  Tres condiciones nos sugiere Jesús: escuchar su palabra, dejar la esclavitud del pecado y conocer la verdad. "Mi palabra los hará libres" ha sido una de sus afirmaciones. ¿Por qué lo dirá? Porque su palabra viene a darnos nuestro verdadero lugar en nuestra vida. Somos personas en la medida en que somos capaces de escuchar  la Palabra, de relacionarnos con Dios, de dejarlo penetrar en el corazón. Cuando el hombre se olvida de su relación con Dios, cuando se cierra a  la Palabra, necesariamente buscará nuevos referentes y se convertirá en esclavo: de las riquezas, de la ambición, de su propio egoísmo, de su pasión. Encuentra contraproducente su búsqueda de libertad cuando se aleja de Dios.

Por eso Jesús afirma que quien peca es esclavo del pecado. Ha dejado su propia casa y se ha convertido en fugitivo, que tiene vacío el corazón. Y un corazón vacío es lo peor que se puede encontrar, buscará llenarse de todo y se asirá a bagatelas que lo esclavizarán. ¿No es verdad que muchas veces nos hemos sentido encadenados a una pasión, a un odio o a una venganza? Quien se aleja de Dios, no alcanza la libertad sino la pierde, porque pierde sus referentes y su razón de ser. También Jesús nos insiste en la verdad para ser libres. En el engaño, en la mentira, en la corrupción no puede haber libertad porque somos hechos para la verdad, para el amor y para el diálogo. Si no los conseguimos se pierde la razón de ser. ¿Quieres ser libre? Acércate a Jesús en el encontrarás verdadera libertad.



 





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