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Magdala, una encrucijada Interreligiosa
La piedra de Magdala fascina a arqueólogos, visitantes y judíos.


Por: Javier Lozano (Galilea) / Fundación Tierra Santa | Fuente: Religión en Libertad



En la orilla noroeste del Mar de Galilea y a tan sólo siete kilómetros de Cafarnaúm se encuentra Magdala, el pueblo de una de las más fervorosas discípulas de Jesús y una de las grandes santas de la Iglesia, María Magdalena.

Allí se ubica ahora el Magdala Center, donde la providencia quiso que se encontrara uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes realizados en Tierra Santa en la época reciente. En este lugar se iba a construir una iglesia dedicada al ministerio de Jesús y un centro de peregrinos, pero todo cambió cuando se encontraron en un estado de gran conservación las ruinas de una sinagoga del siglo I en la que muy probablemente predicó Cristo.

El enfoque cambió por completo. Lo que se preveía como un lugar para peregrinos cristianos destinado también al ecumenismo se convertía en un centro de diálogo interreligioso debido al enorme interés que ha despertado entre el pueblo judío.

El padre José Félix Ortega, subdirector del Pontificio Instituto Notre Dame de Jerusalén, muestra en sus pocos ratos libres esta sinagoga, el resto de excavaciones y también la nueva iglesia a los peregrinos que allí acuden.

Nos cuenta que hay un elemento que fascina a arqueólogos, visitantes y también a los propios judíos que lo visitan. Es conocida como la piedra de Magdala. En ella está la representación de la Menorah más antigua que se conoce y destacan además los elementos del templo de Jerusalén que aparecen en ella.



Esta piedra muy importante para los hebreos pues buscan “encontrar sus raíces”. El que la esculpió, cuenta el religioso, “había visto el templo con sus propios ojos antes de que fuera destruido en el año 70 y lo estaba representando en una piedra que además era la que utilizaban para colocar la Torah para su lectura”.

 

Un interés creciente

En el año 2017 pasaron por este centro de Magdala un total de 135.000 peregrinos, una cifra muy importante pues fue inaugurado en 2014. Los estadounidenses fueron el grupo más numeroso de visitantes.  Tras ellos ya aparecían los propios judíos de Israel. De hecho, son ya el 30% de los visitantes totales de este centro cristiano.

“Para el pueblo judío tiene un valor muy importante y por eso vienen a este lugar”, afirma el padre Ortega, que considera que el judío de hoy puede ver en esta sinagoga sus raíces, que ahí había un punto importante pues “para los judíos la sinagoga no es sólo un lugar de culto, es también un lugar cultural”.



Mientras tanto, para los cristianos es un lugar muy relevante porque con casi total seguridad Jesús predicó en esta sinagoga. Aunque no aparece citado expresamente en los Evangelios, sí se dice que recorrió esta zona anunciando la Buena Nueva en las sinagogas y precisamente Magdala entonces era un lugar importante, con unos 4.000 habitantes.

 

Una historia común

El padre Ortega afirma que “es una experiencia muy interesante ver a grupos judíos que vienen aquí  a conocer o estudiar, y ver que podemos estar conviviendo todos juntos. Es un lugar cristiano, católico, pero ellos vienen también para conocer parte de su historia y de nuestra historia, porque su historia y la nuestra está unida”.

De este modo, explica este religioso legionario de Cristo, cuando llega un grupo de visitantes judíos les explican los descubrimientos arqueológicos pero también se les cuenta por qué es importante para los cristianos, que Cristo pudo haber enseñado también allí. “Además les hablamos de María Magdalena. Ella era de Magdala, sabemos que era de aquí y les hacemos ver según nuestra fe quién era ella y la importancia que tiene para nuestra fe. Ella fue seguidora de Jesús y de la que expulsó siete demonios, transformó su vida para seguir a Jesús y fue la primera que encontró Jesús resucitado”.

 

Pero los judíos no sólo acuden a visitar este sitio sino que también algunos rezan allí. Es por tanto un elemento de vanguardia en el diálogo interreligioso. “Magdala es un cruce entre la cultura judía y la cristiana porque hay un diálogo arqueológico pero también religioso a la vez”.

 

Por ello, una de las cosas que han hecho a la hora de decorar la iglesia es copiar el mosaico que hallaron en la sinagoga para así “demostrar que fundación de nuestra iglesia está también en el mundo judío”.

 

Un lugar importante también para la mujer

Pero el Magdala Center es todavía mucho más que este inesperado descubrimiento histórico. Este pueblo está asociado irremediablemente a la mujer, a la Magdalena y por ello los legionarios de Cristo decidieron construir el atrio de las mujeres que da paso a la iglesia. En él hay ocho columnas, con nombres de mujeres que siguieron a Cristo: María Magdalena; Susana y Juana; María y Marta; Salomé; la suegra de Pedro; María de Cleofás, otras muchas (tal y como aparece en Mc, 15, 41); y una última sin nombre dedicada a todas las mujeres de fe a través de la historia.

 

La iglesia, que junto al atrio y a las capillas forma el Duc In Altum (Mar Adentro), tiene una peculiaridad importante. El altar tiene forma de barca y tiene una explicación clara: Jesús dedicó la mayor parte de su vida pública a predicar. El mismo describió su actividad apostólica en la parábola del sembrador, única parábola que sabemos con certeza que fue predicada desde la barca, grande y original púlpito utilizado por Jesús de Nazaret: la barca de Pedro.





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