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Con nosotros está Dios, el Señor
Para Jesús es más importante la salvación que ofrece y el camino que lleva a la plenitud.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |




Ezequiel 47, 1-9. 12: “Vi salir el agua del templo: era un agua que daba vida y fertilidad”
Salmo 45: “Con nosotros está Dios, el Señor”
San Juan 5, 1-3. 5-16: “Al momento el hombre quedó curado”

 

La realidad de Israel podría en muchos sentidos parecerse a nuestra realidad actual: hay hombres y mujeres que padecen enfermedades crónicas y que pierden la esperanza. Hombres y mujeres que no tienen el privilegio de obtener un lugar donde haya salvación y alivio. Hombres y mujeres que quedan a la orilla, buscando una oportunidad que nunca obtienen. Jesús aparece con frecuencia acercándose a estos que ya han perdido la esperanza y que parecería que no quieren luchar. A éstos Jesús les devuelve no sólo la salud, sino que también les devuelve la fe y la alegría de vivir.

Hay señales que nos pueden llamar la atención y que implican observaciones que debemos tomar muy en cuenta. Varias de estas curaciones se hacen en sábado como para enseñarnos que más allá de la ley está la persona. El sábado se había instituido como espacio de descanso y socialmente, como protección sobre todo para quienes más trabajaban: obreros, campesinos y esclavos. Se le había dado además el sentido religioso de dedicar este espacio al Señor.

Sin embargo, perdiendo este sentido original se llegó a convertir en fuente de esclavitud y al romperlo Jesús, ocasiona el mayor de los escándalos. No miraban al hombre curado, sino miraban el mandamiento quebrantado. No eran capaces de descubrir la salvación y la salud a quien se encontraba desahuciado, sino les interesaba más la observancia de una ley que había nacido para proteger precisamente a los más desamparados. Además las palabras de Jesús al paralitico implican una curación a fondo, integral, que le invitan a mantenerse en la senda recta. Hay otras formas de quebrantar las leyes y de estas nos quiere liberar Jesús.



Todo esto nos debe llevar a descubrir la forma de actuar de Jesús y  a la recta norma que nosotros debemos imitar en nuestras acciones. Quizás nosotros nos hemos anquilosado en las normas religiosas y hemos abandonado en el desencanto a los hombres, que se han quedado a la orilla; quizás los acusamos de no religiosos o de que no se ajustan a nuestras normas. Para Jesús es más importante la salvación que ofrece y el camino que lleva a la plenitud. Que esta cuaresma nos lleve a descubrir lo que hay en el interior del hombre, que debe ser sanado y que así acompañemos a Jesús en su misión.

 





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