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La desnaturalización de la persona
De la tolerancia social a los privilegios para homosexuales


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.net



La naturaleza humana es una realidad tozuda, aunque la ideología de género le niegue su existencia.

Cuando la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer reunida en Beijing en 1995 decidió reemplazar el término “mujer” por el de “género”, estaba afirmando que el género se refiere a los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres.

La perspectiva de género pretende desnaturalizar, desde el punto de vista teórico y mostrar que los modelos de varón o de mujer, así como la idea de heterosexualidad obligatoria, son construcciones  sociales. La perspectiva de género ignora el origen natural-biológico de la sexualidad.

Muchas personas e instituciones han incorporado el término « género » pensando que es simplemente una forma actualizada de decir « sexo », lo que ya vemos que es un error.

No olvidemos que el  genoma humano está formado por 23 pares de cromosomas, cada uno con una función diferente, aportan al ADN material hereditario fundamental ; en total, 22 cromosomas son estructurales, y el último par, lleva la información sexual, sin embargo uno de ellos predomina en el par, determinando así la sexualidad del individuo.



De esa diferenciación sexual depende la procreación y, por tanto, la supervivencia de la especie humana. Manipular el sexo, el matrimonio y la familia es manipular la especie humana : el más grave desequilibrio  ecológico que puede realizarse.

No es de extrañar que alguna importante clínica especializada en transexualidad haya tenido que cerrar sus puertas ante el fracaso de no conseguir eliminar la sicología sexual de origen biológico hormonal.

Biológicamente, la impronta "XX" o "XY", con la que la naturaleza diferencia mujeres y hombres supone, además una prueba indeleble de adscripción de género sexual, que ninguna ideología, cirugía, voluntad ni tratamiento médico o psicológico va a poder modificar; conlleva una complejísima realidad corporal, hormonal, neuronal y cerebral; en definitiva, dos modos de ser persona diferentes, aunque iguales en dignidad.

A partir de ahí, hemos visto en los debates legislativos y culturales de los últimos años, que la lucha por los llamados “derechos de género” ha incluido explícitamente la reivindicación del aborto, el reclamo por facilidades para cambiar nombre y biología de acuerdo a la propia autopercepción sexual, la bandera de la anticoncepción y la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad en todos los aspectos.

Lo que se inició como una necesaria búsqueda de la igualdad entre el hombre y la mujer y un trato respetuoso  hacia las disfunciones afectivo-sexuales de  la homosexualidad (disforia de género), ha continuado con un cambio del concepto de persona, eliminando la sexualidad como algo definitorio y definitivo del individuo y ha finalizado por una imposición general de legislaciones que privilegian a los activos grupos denominados LGTB



Esos privilegios han comenzado  a correr como un tren de alta velocidad, y lo que ha ocurrido hasta el momento es solo el principio. Aquellos que piensen que el reconocimiento legal del matrimonio homosexual no afecta a nadie, tómese un tiempo para analizar lo que está ocurriendo en  los lugares en donde ha sido legalizado.

Educación
En las escuelas públicas: empezando desde el kínder hasta llegar a la enseñanza superior, los textos, actividades y literatura enseñan la unión homosexual en el mismo plano que el matrimonio.

En el 2005, cuando el Dr. David Parker, de Lexington, MA –un padre de un menor de kindergarden- insistió vehementemente que se le notificara cuando la escuela estuviera discutiendo homosexualidad o transexualidad, fue arrestado durante una de sus visitas al principal de la escuela, esposado y tuvo que pasar una noche en la cárcel.

Los días “gays” en las escuelas ya son considerados como algo necesario para, según ellos, combatir la intolerancia.

Cuando los matrimonios homosexuales se convierten en algo legal, las escuelas públicas tienen la obligación de enseñar estas conductas sexuales como naturales, no importa lo que los padres opinen.

Salud Pública

En Massachusetts, el  Comisionado del Departamento de Salud Pública, en el 2007, estaba casado con otro hombre. En el 2007 en un evento dirigidos a niños, y auspiciado por el estado, les dijo a los presentes que “era maravilloso el ser gay”.

Por otro lado, en los países en que se ha  legalizado el matrimonio homosexual los índices de contagio de VIH se han disparado hacia arriba en una forma considerable, lo que implica un considerable aumento presupuestario a esa partida.

Violencia Doméstica: dada la extrema disfuncionalidad de las relaciones homosexuales, en su caso, la violencia doméstica se multiplica por dos o tres respecto a la de familias heterosexuales.

Negocios y economía
En los procedimientos empresariales de selección de personal cualquier homosexual puede reclamar y denunciar no haber sido aceptado por “discriminación sexual”

Fotógrafos de bodas, servicios de catering, lugares de actividades, etc. no se pueden negar a parejas del mismo sexo, so pena de ser denunciados por discriminación.

Los negocios, a veces,  son puestos a prueba por “activistas gays”: grupos e individuos visitan restaurantes y otro tipo de negocios y comienzan a acariciarse delante de todos para probar cuanta “igualdad” tiene ese tipo de negocio, en términos de tolerar ese tipo de afecto público. Si hacen alguna reclamación son denunciados como intolerantes, mientras pierden clientes.

Adopción de niños por parte de parejas homosexuales casadas

Las parejas  homosexuales casadas tienen la misma facultad que las parejasheterosexuales para adoptar niños. Organizaciones católicas que operaban desde principios del siglo y que se especializaban en colocar niños en adopción tuvieron que cesar operaciones porque el estado les obligaba a entregar a niños a parejas de homosexuales.

En el 2006 el Departamento de Servicios Sociales de Massachusetts honró a un par de hombres homosexuales casados como “Padres del Año”. Los dos hombres habían adoptado a un bebé a través de Servicios Sociales, aún en contra de la voluntad de sus padres biológicos. De acuerdo a reportes, el día en que la adopción fue final, el propio Departamento de Servicios Sociales les hizo un acercamiento para que adoptaran un segundo niño.

Las agencias de adopción del estado  dan prioridad en las adopciones a las parejas homosexuales por encima de las parejas casadas hombre-mujer.

En la esfera pública
Desde que se legalizó el matrimonio homosexual, las manifestaciones públicas de estos grupos han ganado una mayor prominencia. Cada vez hay más políticos participando y comerciantes anunciándose y auspiciando.
Cada día las manifestaciones incluyen representaciones más bizarras de sexualidad decadente.

Los Medios de Comunicación

Una cantidad creciente de reporteros de noticias y anclas televisivas son personas abiertamente homosexuales, que inclusive marchan en las paradas gays y aprovechan los medios para promocionar el activismo gay.

En resumidas cuentas

El matrimonio homosexual, al igual que las uniones homosexuales legales penden sobre la sociedad como un mazo que tiene la fuerza de la ley para obligar a las personas a aceptar lo que se les presente como natural, so pena de ser penalizados.

Y esto está aún en los comienzos, porque ya hay un país europeo que quiere legalizar la relación sexual entre parientes próximos (incesto) es decir, con consanguinidad, a partir de la mayoría de edad.

Es claro que la presión para pedir el matrimonio entre homosexuales, no se traduce, en forma alguna, en que un gran número de parejas homosexuales tengan el deseo de casarse. Es un hecho estadístico de que en todos los países en donde se legaliza el matrimonio homosexual, el porcentaje de parejas gays que opta por el matrimonio es ridículamente bajísimo: tienen poco interés y capacidad para la estabilidad de pareja.

De lo que se trata aquí es de obtener un reconocimiento legal, para una vez obtenido, utilizar el poder coercitivo del estado para imponer sus estilos de vida y sus ventajas oportunistas sobre los demás. Es utilizar el poder para imponer su intolerancia sobre aquellos que difieran de ellos.

Paradójico: aquellos que se presentaban como los que reclamaban tolerancia de los demás, una vez alcanzan el poder se convierten en  intolerantes.

Hay que tener en cuenta que estos privilegios se aplican a un pequeño grupo de la población ya que las estadísticas más recientes muestran un cuadro de una incidencia exclusivamente homosexual de un 1% o menos (Personas que han tenido  experiencias homosexuales esporádicas de un 6% o menos).

Respetar a los homosexuales, que se merecen todo respeto, no es aceptar la intolerancia de los que se presentan como sus líderes.

Decía Benedicto XVI  “… Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda « cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma ».

La naturaleza humana es una realidad tozuda, aunque la ideología de género le niegue existencia.

Por eso mantenemos el optimismo, según dice el Papa Francisco: “lo mejor de la familia está por venir”.

 





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