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Las virtudes humanas y cristianas
La necesidad de educar en las virtudes.


Por: Pa´que te salves | Fuente: Pa´que te salves




¿Qué son las virtudes?

Para crecer como personas necesitamos, al igual que un atleta, ejercitarnos todos los días en aquello que nos perfecciona. No basta querer ser responsables, por ejemplo. Es necesario todos los días hacer ejercicios de responsabilidad, hasta que lo logremos. El fruto será llegar a serlo realmente: responsable. De la misma manera, si queremos ser justos, sinceros, ordenados, …es necesario que lo practiquemos con esfuerzo y dedicación todos los días, hasta que formemos el hábito, es decir, la costumbre. Ese hábito que desarrollamos, que nos hacer ser mejores personas, se llama VIRTUD.

La virtud no es higiene moral, es decir, el objetivo no es el verse bien o el mejoramiento de uno mismo por vanidad, sino que nos debe de llevar al bien.

¿Dónde se forman las virtudes?

Las virtudes han de ser conquistadas con el esfuerzo y la dedicación de la persona que quiere adquirirlas.

Si el atleta ejercita su cuerpo para que sea mejor, la persona que quiera formar las virtudes habrá que ejercitar a su INTELIGENCIA Y A SU VOLUNTAD. Sí, el ejercicio que requerimos hacer se desarrolla en estas facultades. Por tanto, la educación de la inteligencia y de la voluntad dará como resultado a las virtudes en una persona.

La educación de la inteligencia.

La inteligencia es la facultad que nos permite pensar, reflexionar, comprender, Por ejemplo, ¿cómo sabré si abortar es bueno o es malo? Para saberlo es necesario, primero, conocer la verdad: desde la concepción en el vientre de la madre empieza a existir una persona, imagen y semejanza de Dios, que tiene su dignidad, derecho a vivir y a ser amada y respetada, aunque, por ser tan pequeñita, no la pueda ver con los ojos.

Luego, se necesita reflexionar sobre ello. Pensar acerca de la realidad de esa creaturita. Necesito relacionar todas las cosas que sé: Matar va en contra de la ley de Dios, ofende a la víctima, es una injusticia, nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro, el bebé en el vientre de su madre es la persona más indefensa que hay,…
De ahí, mi inteligencia me dirá: “abortar es un asesinato. No lo hagas”. Para hacer todo esto, se necesita conocer la VERDAD. Pero, ¿qué es la verdad?. La verdad es la realidad, lo que existe. La verdad es lo que es, no lo que me imagino que es, o lo que dicen por ahí que es. Si rompí un plato, esa es la verdad. La verdad es la realidad. Por lo tanto, hay que educar a la inteligencia enseñándole la verdad.

Nuestra inteligencia busca siempre conocer la verdad. ¿Acaso a ti te gusta que alguien te mienta? ¿Por qué no? Porque tu inteligencia tiende hacia la verdad, quiere la verdad, necesita conocer la verdad.
La verdad no es, muchas veces, lo que la mayoría dice. Por ejemplo, hay mucha gente que dice que el divorcio no es malo, pues mucha gente se ha divorciado. No porque muchos se divorcien quiere decir que es la verdad sobre el matrimonio. Nosotros sabemos que el matrimonio no se puede deshacer pues Dios dijo: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”(Mt 3,6).

La educación de la voluntad.

En la vida todo cuesta esfuerzo. ¿Acaso no te cuesta trabajo levantarte por las mañanas cuando está haciendo frío ¿Acaso no cuesta trabajo dominar los enojos cuando estás irritado? Claro que sí cuesta.

Así como a la inteligencia hay que formarla y educarla desde que somos pequeños, la voluntad también ha de ejercitarse. Un niño que nunca hace ningún esfuerzo, cuando sea adulto, ¿cómo podrá llevar bien su matrimonio cuando enfrente dificultades?

A la voluntad hay que educarla. El niño cuando nace no tiene desarrollada la voluntad. ¿Cómo formar la voluntad? Haciendo todos los días muchos esfuerzos.

Si la inteligencia busca la verdad, ¿qué es lo que busca la voluntad? La voluntad busca el bien. Y, ¿qué es el bien? El bien es todo aquello que nos ayuda a alcanzar nuestros fines: crecer como verdaderas personas, y alcancemos llegar a Dios. Todo aquello que es bueno para la naturaleza humana, es parte del bien. ¿Es bueno decir mentiras? ¿Es bueno compartir lo que tenemos? ¿Es bueno drogarse y emborracharse? ¿Es bueno hacer ejercicio?.

¿Qué tipos de virtudes hay?
1. Las virtudes humanas: Son las que nos ayudan a ser mejores personas, a crecer como seres humanos. Como son la generosidad y la honradez, el orden y la responsabilidad, la fortaleza y la sinceridad, entre otras.
2. Las virtudes cristianas, que son las que nos ayudan a llegar verdaderamente a Dios, a ser mejores cristianos. Como la caridad y la castidad, la humildad y el perdón, la pureza y la abnegación, y muchas más.

Jesucristo: Él es el mejor modelo que tenemos para imitar. Toma los evangelios y contempla a Jesús en su actuar de todos los días. Lo encontrarás amable, responsable, prudente, fuerte. Si quieres ser virtuoso de verdad, en Jesucristo tendrás a tu mejor modelo.

La Santísima Virgen María: Ella es grande por su santidad. Porque supo imitar las virtudes de Jesucristo. ¡Vaya que si hizo esfuerzo! Le costó mucho. Pero lo hizo por amor a su hijo, y por amor a nosotros. Si tienes verdadera devoción a María, imita sus virtudes.

Los santos: Todos los santos han sido hombres o mujeres normales, como tú y yo. Sin embargo, ellos se distinguieron porque quisieron imitar al Señor. Esa es la grandeza de los santos. A pesar de sus dificultades, iguales a las tuyas o a las mías, quisieron y supieron cómo educarse para vivir las virtudes, tanto humanas como cristianas. ¿Acaso tú no has de ser santa o santo? Ser santo es vivir en gracia de Dios (cumplir con nuestro fin de llegar al cielo), y ser cada día mejor como personas. ¡Tú tienes madera de santa o santo!




 

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