Menu


Cuarenta días
Ha comenzado la Cuaresma, es un tiempo de preparación para la Pascua.


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.Net



Recuerdo con cariño mi colegio. Era religioso y femenino. Tuve una formación personal, social y espiritual nada acorde con los tiempos. No había charlas terroríficas sobre el mal, ni castigos, ni temores. Había alegría, permisividad dentro de lo correcto y afán de superación. Aprendí  cuando  era niña esos valores que más tarde trate de enseñar a mis alumnas y sigo haciéndolo con los niños de catequesis.

Tal vez por ello, ahora con mis nietos, antes lo hice con mis hijos, me planteo otra forma de enfocar nuestra ideología. Creo que el secreto ha sido no haber perdido nunca el contacto con niños. En estos últimos   años  he tenido la suerte  de seguir aprendiendo de ellos. En  catequesis me hacen unas preguntas y unas reflexiones que ya quisiéramos los adultos ser capaces de analizarlas.

Vamos a empeñarnos  en mejorar cómo personas. Para ello, no nos quedemos solamente en los signos externos. Enseñemos a nuestros hijos el verdadero sentido de nuestras creencias. No tenemos a Dios para vigilarnos y mortificarnos. Le tenemos para ayudarnos a ser cada día más comprensivos, más alegres, más tolerantes.

En estos días vamos a ayunar de agresividad, de palabras hirientes. Ayunemos de juzgar a los demás, mejor nos ponemos en su lugar. Nos privaremos de quejarnos porque no tenemos o deseamos más. Nuestras energías serán utilizadas para ayudar, no para criticar.

Comeremos el filete pequeño, dejando el grande para otro.......si  nos gusta la carne. Pensaremos en todo lo que disfrutamos, olvidándonos de las quejas y lamentaciones.



Nuestros hijos necesitan dar sentido a lo que aprenden. No sirve de nada saber muchas cosas sin ponerlas en práctica. Los valores son indispensables en la educación, sin ellos creamos una sociedadcarente de respeto y cargada de odio.

Qué hubiera sido de los grandes inventores si sus investigaciones no hubiesen sido aplicadas.

"Tú eres el arco  del cuál tus hijos como flechas vivas son lanzados" dice un precioso poema de Khalil Gibran. Seamos arcos flexibles, pero al mismo tiempo resistentes, lancemos con fuerza pero a un buen objetivo. Hacia un blanco perfecto pero si no dan en la diana, les animaremos a que continúen practicando.  

Para mí que soy creyente es la forma de vivir todo el año. No sirve de nada, no tiene sentido abstenerse de comer carne e inflarse de marisco. Ayunar con cara de pena para que todo el mundo vea lo bien que cumples las normas.

Si acostumbramos  a nuestros hijos a renunciar a pequeños caprichos,  les prepara y les hace fuertes. Todo ello con alegría, con naturalidad.



Aplicando el esfuerzo, la constancia y la paciencia  a la vida cotidiana es la mejor manera de hacer de nuestros hijos buenas personas. En el fondo es nuestra prioridad. Lo demás vendrá como consecuencia. Incluso actuando así tendrán que superar muchas frustraciones, pero habremos hecho todo lo posible. Lo importante no es la meta, es como recorres el camino.

 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!