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Somos los teólogos de nuestra comunidad
¿Estamos conscientes de eso?


Por: Sebastian Campos | Fuente: Catholic.net



Quien es responsable o lidera el grupo o comunidad, tiene sobre sus hombros grandes responsabilidades espirituales, pues su forma de comprender “quien es Dios” y la manera en que se relaciona con él, es hereditaria a los integrantes de su grupo y lo más probable es que ellos aprendan e imiten eso. Esos jóvenes difícilmente conocerán a otro teólogo más que al cura que tienen en la parroquia y seguro con él no se relacionan tanto como contigo, por lo tanto tú eres lo más cercano que tienen a un teólogo.

A esto le llamamos frecuentemente carisma  y cuando hablamos de esto nos referimos a aquellos rasgos que lo caracterizan, esas cosas que lo vuelven particular, que le dan esa connotación de líder influyente y que pastoreando, lleva a las ovejas que le han sido confiadas, a pastos más verdes. Es por eso que dependiendo de quién está a la cabeza el grupo, podemos ver comunidades y pastorales juveniles que se inclinan más hacia el servicio de los necesitados; otros que son más espirituales y sacramentales; otros que son parroquiales y casi mano de obra del párroco para todas las necesidades pastorales de su parroquia; otros son estudiosos, teológicos, doctrinales y ponen gran énfasis en su formación. Creo que ya entendieron la idea.

Esta realidad no es un defecto, al contrario, es el tesoro que encierra nuestra Iglesia, la que llena de carismas y formas nuevas y frescas de vivir la fe, sigue siendo una sola, sigue estando en comunión y viviendo la fraternidad. No obstante hay algunos riesgos que podemos prevenir al tener conciencia de la gran influencia teológica que tienen los líderes.

Si el líder es un moralista y siente que Dios juzga duramente  y que todo es pecado, seguro sus jóvenes repletarán las bancas cuando se organicen liturgias penitenciales y el pecado será el centro de su vida espiritual. Si por otra parte el líder fija la atención en el servicio, el apostolado y las actividades y hace que esa sea la forma principal para relacionarse con Dios, hará que aquellos que por cualquier razón (familia, estudios, trabajo, etc.) no puedan participar de esas cosas, se sientan culpables, como si fallaran.

Al mismo tiempo, si el líder tiene una relación superficial con Dios, poca oración personal y poco cuidado espiritual de si mismo, es probable que los jóvenes y adolescentes que lo siguen, estén mas preocupados del granito de mostaza y del próximo paseo del grupo que de la última encíclica del Papa o intentar vivir en Santidad



Entonces, algunas recomendaciones para no tropezar ni hacer tropezar a nadie.

 
Mantenerse en constante formación

Está bien que hayas ido a un curso para animadores de pastoral juvenil durante dos semanas en el verano hace un par de años, ¡pero no puedes quedarte solo con eso!. Trabajar con jóvenes es mucho más que dar un tema basado en un texto bíblico y conocer algunas canciones y dinámicas.

Es tu responsabilidad mantenerte en constante formación en todas las temáticas juveniles que puedas, obviamente comenzando por las espirituales y teológicas, pero también en psicología, salud, redes sociales y así, todos aquellos aspectos que forman parte de la vida de los jóvenes. No es que tengas que ser un experto en todo, pero mantenerte actualizado, te ayudará a ser un mejor pastor de esas ovejitas.

 
Buscar un espacio donde tú seas ovejita también



Me pasó a mi y lamentablemente vi a muchos líderes juveniles en las mismas. Entre tanta reunión y tantas responsabilidades pastorales, nunca tuve tiempo para alimentarme yo, para dejarme cuidar, para crecer. Era un bonzai espiritual. Un joven empujado a madurar rápidamente en las cosas de la fe porque tenía que hacerme cargo de otros jóvenes y mi proceso de crecimiento se estancó porque no tenia un lugar con gente más crecida espiritualmente que me mostrara el camino.

Pasé años sin un adulto que fuera mi referente, mi “teólogo”, a quien yo le creyera, a quien pudiera pedirle consejo sin sentirme juzgado. Ni hablar de una comunidad que me acogiera.

Te invito a buscar espacios donde tu puedas crecer. Si bien tu misión es importante, no dejes de cuidar tu propio desarrollo espiritual.

 
Busca a tus pares

Una tentación infantil de quien lidera un grupo, es querer ganarle a los demás grupos. Ya sea por la cantidad de integrantes, por sus uniformes, por sus canciones, lo que sea. La idea es demostrar que mi grupo es mejor y que yo soy mejor líder y al mismo tiempo evitar que mis jóvenes se vayan a los otros grupos por considerarlos más atractivos. La consecuencia de eso es que terminamos aislándonos de nuestros pares, de quienes dan las mismas luchas que nosotros.

Qué lindo es, en cambio darse el tiempo de conocer a tus pares, compartir sueños, problemas, inquietudes, frustraciones y así, haciendo sinergia, empujar juntos las comunidades, haciendo actividades en común y buscando el bien superior de nuestros jóvenes y adolescentes.

 
Cuidar tu propia vida espiritual

¿Cómo pararse delante del grupo a hablar de Dios sin haber hablando con Él antes?. Es lo que nos pasa a muchos, que somos grandes y elocuentes oradores en público, nuestras palabras tocan los corazones y nuestras actividades cambian la vidas de las nuevas generaciones, pero nuestra propia relación con Dios es superficial y seca.

Qué importante es mantenerse cerca de Dios, caminar en amistad con él, depositar en su corazón nuestras inquietudes y anhelos, que Él sea parte de nuestro camino de liderazgo. Si revisas las escrituras, el Señor nunca dejó abandonado a quienes les confió el cuidado de su pueblo. Aprovéchate de eso y búscalo, porque de seguro encontrarás respuestas.

 

Sebastián Campos

Chile.
http://www.sebacampos.com
http://www.facebook.com/sebastiancamposg

 

 





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