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La Resurección de Cristo
El Verdadero camino para Arreglar el Mundo.


Por: P. Dennis Doren, LC | Fuente: Catholic.Net



Sabemos que Cristo ha resucitado y hoy es un día de fiesta y alegría. Cristo no solo ha venido a transformar al mundo con su resurrección, Él ha venido a transformar al hombre, HA VENIDO A TRASNFORMARTE A TI. No son las estructuras humanas, políticas y económicas las que cambiarán al mundo; lo que realmente cambiará al mundo es el cambio interior y profundo de cada persona, que en su corazón, y en su conciencia, busque a Dios, se encuentre con Dios y se deje resucitar por Dios; y así, ir por el camino del bien, de la paz y de la verdadera felicidad. Muchos queremos cambiar al mundo y estamos dispuestos a ello, pero primero comencemos por nosotros mismos.

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, quería encontrar los medios para aminorarlos, pasaba los días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objeto de distraer su atención; de repente se encontró con una revista en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba.

Con una tijera recortó el mapa en varios pedazos y, junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo: "como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie". Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días recomponer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba: “Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".

Al principio el padre no creyó en el niño, pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Pero, para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus respectivos lugares.



            ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

            “Hijito, tú no sabías como era el mundo, ¿cómo lo lograste?”.

“Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre, así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo”.

Yo soy ese hombre al cual Cristo ha transformado y le ha hecho partícipe de su Resurrección, lo importante es transformarnos desde Dios. Salgamos con la antorcha de la Fe en la Resurrección; transmitiéndola a todos nuestros seres queridos, amigos y compañeros y seamos un faro de luz que ayude a iluminar los corazones apagados y sombríos de un mundo que no se deja cautivar por Dios. Desde esta experiencia personal podremos pensar en cambiar  realmente nuestro entorno y nuestra sociedad, y así tendremos un mundo mejor en donde todos vivamos como verdaderos hermanos.

 



 





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