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Ponte en su lugar
Es una táctica que no falla. Ponerse en el lugar del otro.


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.Net



No es racional pensar que podemos hacer lo que queramos en el momento que queramos.

Esperar siempre ser el centro de atención independientemente de lo que opine el otro.

Quejarse continuamente de lo que podíamos hacer y no hemos hecho.

Estar a disgusto con la vida que llevamos y no poner nada de nuestra parte por cambiarla.

Ser meros receptores de acontecimientos sin ser el motor de esos actos.



Querer organizar la vida de todo el mundo sin poner orden en la nuestra.

Hablar de nuestras inquietudes sin escuchar las de los demás.

Vivir sin ilusiones, sin afán de aprender ni ganas de mejorar.

Mirar continuamente atrás sin darte cuenta de que el camino sigue adelante.

No aplicar tu inteligencia y no amoldarte a las circunstancias, esperando y sin hacer nada para que cambien algún día para mejorar.



Trabajar con el solo objetivo de comprarte un coche nuevo.

Trabajar sin ningún objetivo.

Aprendamos a comprender a la persona que tenemos al lado. No siempre somos capaces de controlar nuestros sentimientos. Pero es importante saber que nos van a querer como somos. Eso es lo verdaderamente importante. Entonces si pensaremos en mejorar, en superarnos. Esto es una carretera de dos direcciones. No podemos exigir comprensión si somos incapaces de comprender.



 

Muchos piensan  que no entiendes a tu pareja si no has vivido con ella antes de casarte, si no has tenido relaciones sexuales.

Son muy importantes las relaciones sexuales. Se han deteriorado tanto, por el escaso valor que la sociedad le está dando a algo tan especial. Les está quitando todo lo que tienen de magia, de encanto de complicidad, de unión, de sensualidad, pues  desde muy jóvenes experimentan para no ser menos que los demás y así se pierde el verdadero sentido de las relaciones sexuales.

Ponte en su lugar. Ahí está el secreto y la solución a muchos de los problemas. Cuando somos capaces de ponernos en el lugar de alguien y meditamos porqué se comporta o reacciona de una manera, es imposible que no lo entendamos. Otra cosa es que nos parezca bien o que nosotros en el mismo caso hagamos lo mismo. En cualquier caso nos lleva a ser más comprensivos y tolerantes y actuar de otra manera.

Es indispensable tratar de comprender a los demás. No mirar siempre nuestro ombligo. Los demás nos necesitan, aunque muchas veces tengamos la sensación de que lo que hacemos no le importa a nadie y estamos perdiendo el tiempo. No es cierto. Tienen en cuenta lo que opinamos, lo que hacemos. Séneca decía “HAY QUE APRENDER LO QUE SE DEBE HACER DE QUIEN LO HACE” Epístola 98,17.

No sirve de nada decir lo que se debe de hacer, hay que hacerlo y con nuestro ejemplo conseguiremos mucho más que con mil explicaciones. También decía que: “ENSEÑANDO SE APRENDE” porque de nada sirve protestar, es mejor no discutir y predicar con el ejemplo que es el mejor maestro.

Pediremos respeto a nuestra forma de hacer las cosas, pero siendo como una esponja ante las observaciones razonables.

No tiene importancia si a ti te gusta el rojo y a él el azul, da lo mismo. En consenso se toman las decisiones y si no hay acuerdo unas veces será rojo y otras azul.

En una ocasión una compañera del colegio, profesora, mayor que yo, me dijo que a  su marido le gustaba dormir con la ventana cerrada y a ella abierta de par en par. Yo le dije que dejase una rendija, un poco entornada y así estarían bien los dos. También podían optar por cerrarla del todo si hacia mucho frío o abrirla completamente si el calor era sofocante. Lo que no era lógico es el extremo. Hay muchas ventanas en la vida, lo importante es saber cuando hay que abrirlas... O ponerse de acuerdo para cerrarlas.

Siempre hay algo que se pueda aprender uno de otro. Aprovecharlo es de ser inteligente.

Sin imposiciones se pueden conseguir muchas cosas. Sin reproches, con mucho amor. Reflexionemos la frase de San Agustín :" Ama y haz lo que quieras" casi nada, parece sencillo pero no lo es.

Marcos 10:7-8

Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.

Oración

Queremos ser uno sólo para comprendernos mejor.  Cerrar la puerta de nuestra casa al egoísmo y a la comprensión. Seguro que Tú serás  u estar prioridad.





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