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El Dr. Pedro Ángel de Oliveira fue desahuciado el 20 de marzo de 1951
Milagro aprobado para la beatificación de Clelia Merloni


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



El milagro sucedió en Ribeirao Preto, en el estado de San Paulo, en Brasil, el 20 de marzo de 1951. Donde Pedro Ángel de Oliveira, médico brasileño, notó que sus extremidades progresivamente se iban paralizando, era víctima del Síndrome de Landry, una enfermedad que va paralizando todos y cada uno de los músculos, empezando por los pies y avanza hacia la garganta. Cuando llega allí la persona ya no puede respirar ni tragar... y muere, en ese punto ya no hay nada que hacer.

Y en aquella época en Brasil no tenía todos los recursos para esa cura. Y el médico estaba muriendo. Tanto que aquel día 20, el médico de turno dijo a la familia: "es la última noche del paciente, porque él no consigue ya tragar nada".

La familia se angustió y Angelina Oliva, la esposa, pidió a la religiosa que estaba allí de turno que los ayudara, que hiciera algo. La Hermana Adelina Alvez Barbosa le dio una oración para pedir la intercesión de Madre Clelia. La religiosa se unió a toda la familia en oración.

Junto a la oración había una reliquia de Madre Clelia... algunos hilos del hábito que ella usaba. La Hermana Adelina puso uno de esos hilos en un poquito de agua y se la ofreció al enfermo... él, con mucho esfuerzo, consiguió tragar. Al poco rato notaron que la saliva ya no escurría de su boca, además vieron que él ya podía tragar algo, por ello la hermana le dio una cucharada de agua y la tragó, después sirvió dos dedos de agua en un vaso y Pedro bebió sin inconvenientes también... tanto que fue a la cocina a preparar una crema que Pedro Ángel ingirió con facilidad.

A la mañana siguiente el médico de turno, aquél que había dado la mala noticia a la familia, y al ver que su colega estaba bien exclamó: ¡Es un milagro!. La medicina no había logrado nada desde el 14 de marzo -fecha en que fue internado- y en una sola noche ya estaba mejor.



La recuperación continuó, a las pocas semanas Pedro Ángel caminaba y hablaba normalmente, no había secuela alguna de la enfermedad.

Treinta y cinco años después, el 25 de septiembre de 1986, Pedro Ángel de Oliveira moría de un paro cardíaco sin relación alguna a la enfermedad que había tenido en aquel lejano pasado.

 





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