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Vida Consagrada
El Amor de Dios es un amor desinteresado.


Fuente: GaudiumPress



Al iniciar la misiva, el prelado escribe: "La Jornada Mundial de la Vida Consagrada nos invita a todos los diocesanos a dar gracias por este don de Dios a la Iglesia con el que nos vemos enriquecidos a través de vuestros carismas, sabiendo que no es fruto de vuestro voluntarismo sino que es gracia de Dios. Nos ayuda también a conoceros mejor y a quereros por lo que sois y significáis en la comunidad eclesial. Y a vosotros os recuerda que día a día estáis llamados a cantar las maravillas que el Señor realiza en vuestra vida como lo hizo la Virgen María en el Magnificat".

 

Mons. Barrio también dice que proclamar la grandeza de Dios suscita la alegría en Dios nuestro Salvador, "sintiendo con humildad la urgencia de conformar vuestro carisma con Cristo y no con las posibilidades de interés o de aceptación que tengan los interlocutores de cada momento. Así rejuveneceréis el mundo, dando más de lo que recibís, pues de lo contrario empezaréis a perder vuestra identidad".

 

Sobre el lema de la jornada, el Arzobispo recuerda a los consagrados que el amor de Dios ha de ser el que "nos mueva en toda circunstancia"; un amor "desinteresado, gratuito, sobreabundante, que entrega la vida".



 

Haciendo eco de palabras del Papa Francisco, quien en la Exhortación Apostólica ‘Evangelii Gaudium' invitó a cada cristiano a renovar su encuentro personal con Jesucristo, "o al menos a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él", Mons. Barrio dice que son palabras que calan de manera especial en la Vida Consagrada, "comprometida más radicalmente en el seguimiento de Cristo a través de la pobreza, obediencia y castidad", que lleva a mirarle, "pero sobre todo a dejaros mirar por Él, luz plena del amor con que Dios nos ama y se refleja en su entrega gratuita y generosa para que tengamos vida y la tengamos en abundancia".

 

El Arzobispo de Santiago de Compostela concluye la Carta Pastoral resaltando que "la Vida Consagrada es la confesión del Dios Trinitario que es amor, testimonio inapreciable en la Iglesia y en nuestra sociedad, y que nos ayuda a abrirnos a una plenitud que va más allá de nuestra historia y que se encuentra en la comunión eterna con Dios".

 



La Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebró por primera vez el 2 de febrero de 1997, es ocasión propicia para valorar el testimonio de quienes decidieron seguir a Cristo y servir a su Iglesia por medio de la práctica de los consejos evangélicos; acompañándolos y fortaleciéndoles desde la oración y promoviendo esta opción vocacional.

 

Del mismo modo, es oportunidad para que los miembros de vida consagrada renueven su compromiso en el servicio a Dios y su Iglesia.

 





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