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Dios Existe y yo lo Encontré
La Experiencia de Dios es algo Personal


Por: P. Dennis Doren, LC | Fuente: Catholic.Net



 

La libertad del hombre, y su experiencia de Dios, es única y personal. Cada hombre pasa por esta tierra, y cada uno, en algún momento, se ha tenido que cuestionar sobre la existencia de Dios, sobre su actuación en el mundo, en su vida, en su alrededor; unos han encontrado la respuesta, otros, por su modo de actuar, han optado por rechazar a Dios; a otros no les gusta que nadie rija sus vidas y les ponga límites, etc. La experiencia de Dios es algo tan personal, pero al mismo tiempo tan necesaria, pues por ella encontraremos sentido no solo a la vida, sino a tantas situaciones que tendremos que enfrentar. Te comparto esta reflexión esperando sea de ayuda para fortalecer tu fe en Él.

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y entabló una conversación con la persona que le atendió. De pronto, tocaron el tema de Dios.

 El barbero dijo: “Yo no creo que Dios exista, como usted dice”.

  “¿Por qué dice usted eso?” -preguntó el cliente.



  “Es muy fácil, al salir a la calle se da cuenta de que Dios no existe; o dígame, acaso si Dios existiera, ¿habría tantos enfermos?, ¿habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. No puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas” –respondió el barbero.

 El cliente se quedó pensando y no quiso responder para evitar una discusión.

 Al terminar su trabajo, el cliente salió del negocio y vio a un hombre con la barba y el cabello largo. Entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero:

    “¿Sabe una cosa? Los barberos no existen”.

    “¿Cómo? Si aquí estoy yo” –replicó el barbero.



    “!No...!” -dijo el cliente, “no existen. Si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre”.

    “Los barberos sí existen”, -respondió el barbero, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí”.

    “!Exacto...!” -dijo el cliente. “Ese es el punto. Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia Él y no lo buscan, por eso hay tanto dolor y miseria”.

    Vivimos en un mundo incierto, porque el hombre ha preferido tomar el rumbo incierto de creerse autosuficiente, independiente, sin necesidad de Dios; ha preferido ser faro para sí mismo y brújula de sus propios pasos; en su actuar, ha dejado de lado al único que le puede dar la seguridad y la certeza en su caminar, DIOS. Ha roto con la armonía de la naturaleza, se ha empeñado en darle valor a las cosas que pasan y que son como oropeles, que brillan sin tener ningún valor ni sentido de trascendencia.

    Vivir sin Dios es vivir a la deriva, es vivir expuestos a injusticias, corrupción y violencia, es escoger el camino del mal, donde está Dios no puede haber esto.

    Vivir sin Dios, es exponernos a vivir con los criterios del mundo, con las seguridades humanas que son caducas, insuficientes, pasajeras y superficiales.

    Vivir sin Dios, es enfrascarse en lo inmediato y perder el horizonte de lo Bueno, Bello y Verdadero.

    Vivir sin Dios, es vivir sin Esperanza, es perder la visión de la Vida Eterna; cuando pierdo la seguridad y la claridad de mi futuro, mi presente se convierte en un presente incierto.

Vivir sin Dios, es creer que no hay solución ante los problemas, o pensar que yo solo los puedo solucionar.

Vivir sin Dios, es ver sufrir al hombre en su soledad, en su enojo con la vida, en el vacío de su existencia, con ira, resentimientos, buscando llenarse con una felicidad momentánea que cuando pasa lo deja más triste y herido

Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza, el encuentro con el Dios Vivo. Y Con Él se superan todos los miedos, dudas, temores y desesperanzas. La esperanza no es algo, sino Alguien: no se fundamenta en lo que pasa, sino en Dios que se entrega para siempre. Esta es la ESPERANZA QUE NOS SALVA, y que tú y yo necesitamos descubrir.





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