Menu


El Espíritu, el agua y la sangre
El bautismo de Jesús

El bautismo de Jesús inaugura su vida pública y contiene en esencia todo el itinerario que deberá recorrer


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



El Bautismo de Jesús

I San Juan 5, 1-9: “El Espíritu, el agua y la sangre”

Salmo responsorial Isaías 12: “Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación”

San Marcos 1, 7-11: “Tú eres mi Hijo amado, yo tengo en ti mis complacencias”

 



Después de la Epifanía, que es una bella manifestación de Cristo Niño, hoy se nos presenta otra “manifestación del Señor”, igualmente bella y con una gran profundidad. Esta nueva manifestación al inicio de la vida pública de Jesús es preparada por  Juan el Bautista y realizada en el contexto del Jordán, con los cielos abiertos, la bajada del Espíritu y la voz que legitima al Hijo. El evangelio de San Marcos desde su inicio nos presenta a Jesús como el Mesías que espera el pueblo de Israel: un Mesías que responde a la iniciativa de Dios con una vida de obediencia; un Mesías que realiza la salvación y que da comienzo al tiempo del Espíritu; un Mesías que, recibiendo un bautismo de agua, inicia la misión que el Padre le ha confiado.

El Espíritu desciende sobre él porque está dispuesto y completamente entregado a la construcción del Reino. El bautismo de Jesús inaugura su vida pública y contiene en esencia todo el itinerario que deberá recorrer. Juan predicaba un bautismo de conversión y Jesús, como tantos otros jóvenes de su tiempo, acude a recibir dicho bautismo.

El rito de inmersión en las aguas, un rito común a muchas culturas, significa una decisión radical de entrega a un ideal por el cual se declara dispuesto a entregar todo, incluso la vida. Jesús será coherente en todos los actos de su vida con este compromiso que asume al hacerse bautizar por Juan. Recibe este bautismo no porque necesite purificarse sino como signo de identificación con los pecadores a quienes ha venido a salvar, y una disposición plena para el cumplimiento de la voluntad de su Padre. A nosotros como a Jesús, el bautismo no sólo nos sitúa en el camino de la propia aventura espiritual, sino que implica una responsabilidad para con los demás, una misión universal: la construcción de un mundo nuevo, la edificación, aquí y ahora, del Reino.

Hoy este recuerdo del bautismo de Jesús nos puede situar en la verdadera dimensión de este tiempo ordinario: vivir lo terreno y rutinario de cada día, con el ideal y la entrega de un verdadero hijo de Dios, que transforma su tiempo, su trabajo y su vida entera en una extraordinaria manera de vivir.

 



 

 





Compartir en Google+




Consultorios
P. Antonio Rivero L.C.
Formación y Espiritualidad del Sacerdote
Mons. Juan Esquerda Bifet
Espiritualidad Sacerdotal
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
P. Rafael Jácome L.C:
Pastoral presbiteral. Acompañamiento espiritual para sacerdotes
P. Mario Sabino González
Asesoría a Formadores en Seminarios
Alexei Estrella Morales
Diseño Económicos Contables y Financieros para Institutos de Vida Consagrada
P. Andrzej Zielinski SAC
Ayuda y acompañamiento vocacional
Erielto Iatski Cardoso
Acompañamieto en el proceso vocacional
Daniel Cáliz
Pastoral Hispana dentro de la parroquia
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |