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¿Quién soy yo, para que la Madre de mi Señor venga a verme?
Reflexión del evangelio de la misa del Jueves 21 de Noviembre de 2017

Así actúa Dios en el silencio, en la generosidad y en alegría.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Cantar de los Cantares 2, 8-14:

Salmo 32: “Demos gracias a Dios, al son del arpa”

San Lucas 1, 39-45: “¿Quién soy yo, para que la Madre de mi Señor venga a verme?”

 

María, preñada de la Palabra, preñada del amor, no puede permanecer inmóvil, su silencio se ha hecho fecundo y tiene que transmitir su alegría. Nadie mejor para recibir su mensaje que la prima tanto tiempo despreciada, tanto tiempo avergonzada de su esterilidad. El encuentro de las dos mujeres se torna en canto de acción de gracias y alabanzas al Dios que se ha manifestado en las pequeñeces y en las esterilidades. No es el orgullo ni la falsa modestia, no es la exigencia de la visita que busca atenciones y servicios, es la profunda alegría de dos mujeres que han visto florecer su seno por pura misericordia de Dios y que ofrecen lo mejor que ellas poseen para la alegría del otro.



Es al mismo tiempo el encuentro del último profeta del Antiguo Testamento con el Profeta de la promesa tantas veces anunciada. Encuentro de dos testigos: el uno de la Luz que viene a dominar las tinieblas, el otro, el testigo de la Verdad. Encuentro también lleno de alegría porque la luz y la verdad siempre aportan la verdadera alegría. María, retomando el simbolismo del Arca que portaba la presencia de Dios, lleva en su seno al que es la alegría del mundo. Isabel porta en el suyo al nuevo David que danza y canta mostrando a todos los pueblos al Mesías que llega. Dos madres quedan escondidas ante el mundo y cuyos senos florecen con el más grande acontecimiento. Así actúa Dios en el silencio, en la generosidad y en alegría. Nos acercamos ya a los días de la Navidad, ojalá también nosotros portemos en nuestro interior la presencia del Mesías, ojalá nuestro compartir sea lleno de generosidad y de verdadera alegría, ojalá también dancemos de felicidad pero mostrando al que es la Luz y al Cordero que puede dar la verdadera libertad.

Contemplemos en este día a estas dos mujeres, compartamos su alegría y pensemos nosotros a quién y cómo estamos llevando felicidad, cómo compartimos nuestros bienes y cuáles son nuestras alegrías.

 

sss




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