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La serenidad.



Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.Net



De una forma muy  gráfica les explicaremos a los niños a afrontar las situaciones difíciles pensando en los demás, adaptándonos  a lo que ellos necesitan. Sin violencia conseguiremos resolver los problemas que de otro modo se agudizan.

También les enseñamos que cada uno como es, no importa el aspecto físico, lo que nos tenemos que fijar es en los sentimientos.  No dar tanta importancia al culto del cuerpo y aprender a respetar a nuestros compañeros.



Rayas, Brasas y Tera  

Rayas y Brasas eran amigos. Rayas era un tigre grande, esbelto y ágil. Brasas era un gato mimoso, tranquilo y tan cariñoso que a veces se ponía un poco pesado. Por eso se llamaba así. Maullaba a sus dueños para que le acariciasen y cuando se descuidaban se acurrucaba en el sofá.



Le gustaba pasear por la jungla con su amigo Rayas. Se llevaban bien aunque eran muy diferentes. Eso pasa casi siempre con los amigos, se complementan  como las piezas de un rompecabezas.

Vivían en Malasia, en Asia. Brasas iba seguro con su amigo porque era fuerte y resolvía todos los conflictos que se le presentaban.

Un día oyeron unos sonidos extraños, como si alguien pidiera auxilio. Miraron hacia arriba y vieron que una cría de pantera, negra y muy pequeña estaba en las ramas  de un árbol muy alto.

No podía bajar, no sabían cómo había llegado hasta allí.

Rayas empezó a dar zarpazos para rescatarla. Las ramas se rompían con gran estrépito y caían al suelo. Una casi le cae a Brasas en la cabeza. Rayas seguía nervioso por rescatar a la pequeña pantera que estaba cada vez más asustada.



Brasas no perdía la calma. Trepando se subió al lado de ella y la tranquilizó.

Cuando  explicó el plan a sus amigos felinos se dispuso a bajar lentamente mostrándole el camino a Tera. Así decidieron llamar a la pequeña pantera.

Brasas iba despacio caminando por las ramas seguido por Tera. Consiguieron que Rayas dejase de destrozar el árbol para que pudiesen ir de rama en rama sin que se moviesen. En el camino con sus bromas y su charla, Tera fue cogiendo confianza y llegó al suelo sin problemas. Brasas pequeño, con poca fuerza y despacio consiguió enseñar a su amigo Rayas que la violencia, la alteración y la fuerza no sirven para nada.

Los tres juntos caminaron en busca de la madre de Tera.  

 

Aprendemos a ser mejores.

El aspecto físico no es lo más importante. Lo verdaderamente  importante es afrontar con serenidad las situaciones difíciles que encontramos muchas veces.




 





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