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La vida de un Laico Consagrado
Es posible que Jesús sea Hijo de una humilde mujer y de un carpintero…

Con su amor, purifica todo nuestro ser a través de la cruz y esto es lo más emocionante: ser consagrados


Por: Kevin Ramirez | Fuente: Catholic.net




Así como lo escucha, Jesús es un hijo de carpintero y de una humilde mujer, que vivía en su familia con un amor que no podemos imaginar, sobrepasa todo nuestro esquema; en ella constataba el amor virginal y desinteresado de sus padres y, viendo el ejemplo de su papá, acudía periódicamente a la sinagoga . Jesús teniendo su conciencia de ser un Hijo amado de su padre y madre inicia su predicación enseñando a través de un testimonio de misericordia, como vienen múltiples ejemplos en el evangelio de su vida pública.


El testimonio de la misericordia de Jesús es lo que más atrae a toda persona que lee las sagradas escrituras, es un testimonio aventurero que busca darse todo a las personas para que conozcan el verdadero amor. Este hecho nos cuestiona hondamente: ¿cómo estoy viviendo mi vida? Cuando vemos a una persona enferma, necesitada materialmente, física o espiritualmente, ¿qué sentimos? ¿Sentimos que nuestra conciencia nos pregunta qué quiere Dios de nosotros por medio de esa persona? ¿O nos deja indiferentes? He querido empezar con esta introducción que expresa un poco mi inquietud de cómo estoy asimilando el entregarme en totalidad a Cristo.


Nosotros somos elegidos por Dios, Él ha dicho nuestro nombre, lo recibimos desde nuestro bautismo y, respondiendo a la vocación, queremos seguirlo, siendo signos visibles de su misericordia; pero esto solo se logra saliendo de nosotros mismos para ir en busca de los que sufren y necesitan paz en sus corazones. Para esto nos entregamos en totalidad, para asimilar lo que Dios nos dice por medio del evangelio: “Os dado ejemplo, para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros” . La vocación del Laico Consagrado es un gran tesoro para la Iglesia, que tal vez hace falta presentarla de mejor manera a los jóvenes para que la conozcan. Es verdad que el Espirito Santo ha estado trabajando en estos últimos años en la misión e identidad de esta vocación; pero no debemos quedarnos dormidos, creyendo que todavía no es el momento para darla a presentar. Al contrario, lancémonos a trasmitir este camino de amor que Dios ha permitido que experimentemos, quitemos toda barrera imaginaria que no nos permite dar este paso.

Es una realidad que vivimos en el mundo, donde somos tentados día con día, donde las atracciones mundanas son muy fuertes y nos lleva muchas veces a desear (poder, riqueza, carne) y puede llevarnos a preguntarnos si este es o no nuestro camino. Despertamos de estas atracciones, sepamos que es una tendencia que tiene todo ser humano y si no nos cuidamos nos envolverá hasta tronar nuestra vocación.


Sin embargo, por encima de todas estas atracciones interviene siempre la misericordia de Dios, que es más fuerte. Con su amor, purifica todo nuestro ser a través de la cruz y esto es lo más emocionante: el estar en el mundo siendo consagrados. Debemos tener claro que Dios escoge este tipo herramientas oxidadas, torcidas, en mal estado como nosotros para hacer su obra; ¡qué responsabilidad!, ¿nos hemos puesto a pensar esto? Nos escoge para glorificarlo y formar apóstoles para su Reino, como lo hizo con Mateo “Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme»”3, un hombre influyente sobre los demás, que buscó ordenar las realidades temporales que hoy vivimos cotidianamente. Y esto nos toca hacerlo de una forma discreta, que tal vez muchas personas a nuestro alrededor no se darán cuentan.



¡Qué bella vocación!, por eso vale la pena vivir nuestra castidad, pobreza y obediencia con la alegría y el entusiasmo humano que se nos caracterizan.


Este salir de nosotros mismos, nos ayudará a darnos cuenta que estas tentaciones mundanas tal vez nunca desaparezcan; pero, si tenemos una vida espiritual sólida, sabremos que todo eso no se puede comparar con la felicidad que nos da Dios. Este don que nos da de entregarnos en totalidad a Él es un estilo de vida difícil para el mundo; pero, guiándonos por su Palabra y testimonio, es un camino de alegría, porque entre más desprendidos seamos, más libertad tendremos para amarle. Es una experiencia que pocas personas pueden vivirla. Jesús nos amó hasta el extremo, dando su vida por nosotros, qué mejor hacerlo nosotros con lo poco que tenemos, con nuestra vida. Aprendamos de Él, siendo agradecidos por todos los dones y gracias recibidas. A pesar de nuestra indigencia, entremos en esta dinámica del amor.


La experiencia del silencio y de la oración muestra en nosotros una luz que desvela al corazón del valor que tenemos como hijos en el Hijo. Esta ayuda a desarrollar una vocación auténtica para entregarse a expandir su Reino, desde la realidad temporal en que nos encontremos. Él se hizo hombre, se rebajó a ser uno de nosotros para mostrar su rostro, para que el hombre por medio de Su grandeza, pueda verse como hijo amado de su Padre. Él vivió lo que cada uno de nosotros experimenta cotidianamente y esto nos confirma que cada uno de nosotros estamos llamados a la perfección del amor que se traduce en santidad.


Con la vida de Cristo, se muestra la vocación del laico, donde todos somos parte de su único Cuerpo, que mostramos en nuestra vida lo que Él vivió. Nosotros como laicos buscamos realizar el trabajo de forma eficiente, profesional, buscando llevar a la plenitud nuestra vocación como lo hizo Él en su momento, como carpintero, ganándose su pan con su sudor diario durante más de 20 años, participando de estructuras sociales y políticas, saliendo del núcleo familiar, viviendo de forma humilde, transformando el mundo con su ejemplo y predicación. Por eso nosotros mostramos parte de la vida de Jesús. Nos toca redimir el mundo dentro de las realidades temporales, dejándonos inspirar por el Espírito Santo, con nuevas formas de evangelización, que busquen ayudar al joven a comprometerse a hacer un discernimiento de lo que Dios quiere de él y a encontrar su misión en la Iglesia, proyectando sus cualidades y dones recibidos, asimilando su misión como cristianos en mundo.


Al principio de estas notas, una de las motivaciones que mostré para vivir como Cristo vivió era su testimonio de misericordia. Pienso que así debe ser la nueva evangelización: no hablar de Jesús, sino hacerlo ver por medio del testimonio y aventuras experienciales, que nuestros deseos no queden solo en buenas intenciones, porque ya conocemos el dicho: “Que de buenas intenciones está lleno el infierno”. Busquemos amar de verdad, empezando por nuestra familia espiritual, preocupándonos por ese hermano que la está pasando mal.




No puede faltar la caridad, la cual es liberada por la humildad. Se debe ver reflejado en cada una de nuestras acciones cotidianas, porque sin ello no le vamos encontrar sentido a nuestra misión en el mundo, ya que el amor lo comprende todo. Estemos en las actividades comunes de los jóvenes, familia, centros de diversión, etc., y veamos en ello la obra de Dios, donde haya un espacio de comunión en todos los niveles y podamos amar con libertad, confiando en nuestro prójimo de forma sincera, sin buscar el individualismo.


La sencillez y obediencia, creo que es la viga de nuestra vocación al servicio de la Iglesia. Escuchemos por tanto a nuestros hermanos que buscan un amor verdadero, que permita ilusionarnos de nuevo, emprendiendo por nuevos caminos de confianza, nuevas aventuras, renunciando a nuestros individualismos y estructuras mentales, que pueden apagar la creatividad de este tesoro de vocación. Abramos nuevos horizontes donde el evangelio se convierta en acción, en todos los campos, que nos encontramos (política, economía, educación, etc.) y esto suscitara atracción y también vocaciones si Dios lo quiere. Porque siempre va haber más alegría en dar que en recibir.

Muchas gracias por tomar su valioso tiempo para leer la reflexión, sé que, el que escribe, estará expuesto a recibir opiniones de todo tipo (como me lo dijo una sabia persona con la que vivo) y eso enriquece mi formación por eso agradecería su retroalimentación de ser posible y cuenten con mis oraciones.

Saludos.

 





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