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Soy TODA Tuya...mi única vida para Ti
Un testimonio de amor: No me arrepiento de haber entregado mi vida al amor


Por: Verónica Brunkow | Fuente: Catholic.net



Tenía 18 años cuando, al finalizar unas misiones de evangelización en Brasil, experimenté que el Señor me invitaba a seguirle, a dejarlo todo y empezar un camino completamente nuevo a su lado. Esa invitación, totalmente sorprendente, llenó mi corazón de felicidad, de paz y de un gran entusiasmo por darle toda mi vida. Tuve que afrontar muchos desafíos que ese camino implicaba: renunciar a mi carrera, cortar con mi novio, dejar mi casa, mis amigos, mi ciudad, mi país…pero esa voz que hablaba a mi corazón era tan fuerte que me impulsaba a dar todos esos pasos con gran seguridad.

El 27 de febrero del año 2000, marcó un antes y un después. En el altar ofrecí mi vida al Señor y desde aquel momento, le pertenezco, soy su consagrada, su esposa.

En los meses anteriores a mi consagración, meditaba mucho en este pasaje del Evangelio que dice:

"Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o haciendas por mí y por el evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, haciendas, con persecuciones; y en el mundo venidero: La Vida Eterna" (Mc 10, 29-30)


Han pasado desde entonces 17 años y esa promesa del Señor se ha cumplido en mi vida...he recibido el ciento por uno!! Cuántas hermanas y hermanos me ha regalado Dios en mi camino!! Amistades profundas que no cambio por nada... Cuántas madres y padres me han sostenido, cuántas familias me ha regalado el Señor...y ¿qué decir de mis hijas e hijos espirituales? Cuántas personas han pasado por mi vida a lo largo de estos años...cuántas niñas y adolescentes he podido acompañar espiritualmente que ahora son ya mujeres, esposas y madres auténticamente cristianas, cuántas jóvenes ha puesto Dios en mi camino y que considero verdaderas hijas espirituales...solo tengo gratitud en mi corazón.



Pero también se ha cumplido su Palabra: "con persecuciones"...

He pasado por momentos muy felices...pero también por momentos difíciles. Momentos de pruebas, dudas, purificaciones y decepciones... Como dice la Sagrada Escritura en

 

Eclesiástico 2: "Hijo, si te acercas a servir el Señor, prepárate para la prueba (...) porque en el fuego se purifica el oro..."

Pero es un fuego de Amor, que va consumiendo todas las impurezas y va renovando, transformando, fecundando el corazón. 



"En todas las cosas interviene Dios para el bien de los que le aman" (Rom 8, 28) 

Efectivamente en TODAS, estoy convencida de eso.

Consagrar mi única vida al Señor para mí es y siempre serpa un gran misterio del Amor que Dios me ha tenido...


Siempre he considerado mi vocación como una manifestación del amor misericordioso de Dios por mi alma...Miseria y Misericordia...un binomio inseparable en la historia de mi vida.

"Gracias Señor por estos 17 años en que Tú me has sostenido con Tu Gracia y con Tu Misericordia...cúantas maravillas de tus Manos he podido contemplar en tantas almas que has puesto en mi camino a lo largo de estos años y en mi propia vida. Te he visto Señor...te he visto en tantas almas, en tantas circunstancias, a veces completamente incomprensibles, pero ahí has estado Tu...sosteniéndome...cuidándome...abrazándome en cada Eucaristía, en cada oración, en cada año de mi vida...Heme aquí Señor que vengo una vez más a renovarte mi SÍ, tómame por completo, haz de mi vida una ofrenda de amor agradable a Ti...una vez más vuelvo a decirte: Soy TODA Tuya...mi única vida para Ti, Dueño de mi corazón y de mi existencia. No me arrepiento de haber entregado mi única vida al AMOR"

 

 

 

 





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