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Condúceme, Señor, por tu camino
Que hoy nos conceda el Señor la gracia de saber perdonar, sobre todo a aquellos que están más cerca de nosotros.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



San Diego de Alcalá
Sabiduría 1, 1-7: “La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres. El espíritu  del Señor llena toda la tierra”
Salmo 138: “Condúceme, Señor, por tu camino”
San Lucas 17, 1-6: “Si tu hermano te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”


Pocas veces Jesús tiene palabras tan duras como las que escuchamos hoy en contra de quienes provocan escándalo. La gravedad del escándalo es que se convierte en un tropiezo para los pequeños y sencillos. No es solamente la falta personal sino que se añade la perversión de dañar a los otros y confundirlos en lo que es bueno. Con mucha razón los medios de comunicación se han ensañado contra los miembros de la Iglesia que han ocasionado escándalo y violaciones de personas inocentes. Es una herida que llevamos en la Iglesia y de la cual debemos pedir perdón, buscar la curación y el resarcimiento de las víctimas y evitar a toda costa futuros acontecimientos.

El escándalo se da no sólo en la Iglesia se da entre padres de familia, maestros, medios de comunicación. Será una tarea cuidar la inocencia de los niños y no en el sentido de tenerlos en el limbo, sino en el sentido de formarles una recta conciencia. ¿Qué criterios tendrá un niño que desde pequeño está viendo programas de violencia, pornográficos, de insultos y amenazas? ¿Cómo se le puede formar la conciencia si a todas horas ve contradicciones sobre la forma de vivir? Tenemos muchas tareas en este campo. En las sentencias que hoy nos presenta San Lucas, se ve ese cuidado de la comunidad y si empezó por los pequeños, continúa con el perdón.

En todas las familias, en todos los grupos y en todas  las comunidades siempre encontramos alguien que falla. Cristo sabe que su comunidad tiene hombres y mujeres con fallas y por eso invita al perdón. El odio siempre hace más daño a quien lo alberga en su corazón. La venganza acaba por agriar el carácter y polarizar las opiniones y las decisiones. Se necesita un corazón libre para seguir a Jesús. Que hoy nos conceda el Señor la gracia de saber perdonar, sobre todo a aquellos que están más cerca de nosotros. Finalmente en este pasaje se nos invita a tener una fe firme. No es esa fe infantil que busca acomodar todas las cosas al propio capricho, sino la fe verdadera capaz de sostenernos aun en las dificultades. La fe que se acrecienta para solucionar los peores problemas aunque parezcan montañas. La fe que resiste a pesar de los errores y las caídas. Que hoy nos conceda el Señor superar los escándalos, otorgar el perdón y la gracia de una fe firme capaz de mover montañas.

 







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