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Tulio Maruzzo y Luis Obdulio Arroyo, Venerables
Mártires, 1 de julio


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



Mártires

Cerca de Los Amates, Guatemala, Venerables Siervos de Dios Tulio Maruzzo (en el siglo Marcelo), sacerdote profeso de la Orden de los Hermanos Menores, y Luis Obdulio Arroyo Navarro, Laico, de la Tercera Orden de San Francisco, asesinados por odio a la fe († 1981).

Breve Semblanza


P. Tulio (Marcello) Maruzzo nacido en Lapio, municipio de Arcugnano (Vicenza) el 23 de julio de 1929. Educado en una familia profundamente cristiana, en 1939 entró en el colegio seráfico de los Frailes Menores de Veneto en Chiampo. Emitió la profesión solemne en 1951. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1953.

En el mes de diciembre de 1960 partió como misionero en Guatemala, arribando a su destino el 16 de enero de 1960. La parroquia de Puerto Barrios fue su primer destino, como coadjutor, encargado de las escuelas y los dos hospitales. Se encargó de la parroquia de Abacá-Entreríos, que atendía los domingos.

Más tarde, el 28 de febrero de 1968, fue dividida la parroquia de Morales de la de Bananera, y creada la parroquia de San José y el P. Tulio fue nombrado como su primer párroco. En ese tiempo esta parroquia contaba con 50 aldeas. El P. Tulio las recorría por lo menos tres veces al año; las más cercanas, una vez al mes.

El P. Tulio tenía buen carácter, no rechazaba a nadie y pasaba largas horas escuchando a los campesinos. Conocía a sus parroquianos por su nombre. La situación social y política de Guatemala se iba agravando; las fuerzas políticas se radicalizaban y consideraban al opositor como un adversario al que había que eliminar. La violencia fue cobrando siempre más espacio en la vida social.



En la región de Izabal se lleva a cabo una injusticia enorme relacionada con la tenencia de la tierra. En efecto, los campesinos, provenientes de diferentes partes de la república, ocupaban terrenos baldíos de la selva transformándolas en campos de cultivos. Según la ley, después de 12 años de ocupación, pasaban a ser propiedad del ocupante. La ignorancia y el analfabetismo hacían que los campesinos no se preocuparan por legalizar estas tierras. Personas sin escrúpulos se apropiaban de ellas, dado que en el registro de la propiedad de la capital aparecían sin dueño. Apoyados con la fuerza militar, estas personas se presentaban y despojaban de sus tierras a campesinos, a los que no les quedaba otra opción que ponerse a trabajar como peones del nuevo dueño, o emigrar a rescatar otras tierras.

El P. Tulio se propuso ayudar a los campesinos, para que legalizaran las tierras que cultivaban. Mas esto no pasó inadvertido a los militares y comisionados que querían quedarse con las tierras ya trabajadas; por lo cual comenzaron a amenazarlo, considerándolo un obstáculo que había que eliminar. Siguieron después las calumnias que acusaban al P. Tulio de colaborar con la guerrilla. En realidad era un aprovecharse de la actividad pastoral del P. Tulio que era muy intensa, siempre en viaje por las aldeas para catequizar, confesar, celebrar la misa, bautizar, visitar enfermos, etc.

Sus superiores, temiendo por su vida lo trasladaron a la Parroquia del Sagrado Corazón de Quiriguá. El P. Tulio no estaba de acuerdo en abandonar el rebaño; pero obedeció. Era el 14 de mayo de 1980.

Siguieron las calumnias y amenazas en ese lugar. El 1 de julio de 1981, a las 10:30 de la noche, al regreso de una reunión de los Cursillos de Cristiandad, en la localidad de Los Amates, fue víctima de una emboscada de parte de aquellos que deseaban callar su obra de evangelización. Él y quien conducía el vehículo, Luis Arroyo, fueron asesinados.

Luis Obdulio Arroyo Navarro fue el fiel compañero que el Señor puso al lado del padre Tulio en el momento del extremo sacrificio. Nació en Quiriguá (Guatemala) el 21 de junio de 1950. Se desempeñaba como chofer en el municipio de los Amates. A la edad de 26 años formó parte de la Tercera Orden Franciscana, además de ser catequista en su parroquia.



El 9 de octubre de 2017 el Santo Padre Francisco aprobó la promulgación del decreto reconociendo estos hechos como martirio.

Fuentes bibliográficas:

iglesiacatolica.org.gt
ofm.org
ReligionEnLibertad.com

 





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