Menu


Te seguiré a dondequiera que vayas
Que nuestra oración, nuestro cuidado y amor a la naturaleza, sean la manifestación del amor a Dios.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



San Francisco
Nehemías 2, 1-8: “Si le parece bien a mi Señor, el rey, déjeme ir para reconstruir la ciudad de mis padres”
Salmo 136: “Tu recuerdo, Señor, es mi alegría”
San Lucas 9, 57-62: “Te seguiré a dondequiera que vayas”


Hoy celebramos a uno de los santos más populares y que más han significado dentro de la Iglesia Católica y también en el camino del ecumenismo y de la búsqueda de la paz. San Francisco de Asís con una vida sencilla, entregada en cuerpo y alma al servicio del único y verdadero Señor, ha dejado huella en muchas vidas. En los últimos años lo han tomado como patrón y modelo los ecologistas por su gran amor a la naturaleza, por sus palabras de admiración y cariño a cada una de las obras del Señor… encaja perfectamente en este momento de urgencia y de atención a un mundo que amenaza con desmoronarse por la agresiva manipulación humana.

 

Pero su amor a la naturaleza va mucho más allá de estos conceptos: entiende la naturaleza como verdadera imagen del único y verdadero Señor, y encuentra en ella el motivo para alabarlo, glorificarlo y amarlo mucho más. La naturaleza entendida como el gran regalo de Dios que todos debemos cuidar, preservar y hacer fructificar. La naturaleza entendida y vivida como la casa que nos ofrece Dios para todos los hermanos. Dos ejes que sostienen esta espiritualidad son el amor pleno a Dios y el amor comprometido a los hombres.

 



Quien ama a Dios lo quiere encontrar en todas sus creaturas, y quien ama al hombre mira todos los acontecimientos y todas las obras como encaminadas a su cuidado. El evangelio de este día, nos ofrece una imagen nítida de la vocación y decisión de Francisco: seguir a Jesús dejándolo todo. El Hermano de Asís es radical en su entrega y no se detiene en falsos respetos o en pías reflexiones: se debe amar a Dios sin condiciones como al único Señor, pero también se debe amar sin medida a cada uno de los hombres, sobre todo a los enfermos, a los pequeños y a los necesitados. Su oración por la paz, que continuamente repetimos, nos muestra su espíritu fraterno abierto siempre a encontrar caminos que busquen más dar, que recibir; servir, que ser servido; comprender, más que buscar comprensión… en fin, construir la paz, más que someternos a la cadena de violencia y de guerra. Que este día de su fiesta nos llene de un sano optimismo.

 

Él logró transformar estructuras y después de muchos años sigue siendo inspiración para la paz. Que nuestra oración, nuestro cuidado y amor a la naturaleza, y nuestro amor a los hermanos, sean la manifestación del amor con el que queremos corresponder a nuestro padre Dios.

 







Compartir en Google+




Consultorios
P. Antonio Rivero L.C.
Formación y Espiritualidad del Sacerdote
Mons. Juan Esquerda Bifet
Espiritualidad Sacerdotal
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
P. Rafael Jácome L.C:
Pastoral presbiteral. Acompañamiento espiritual para sacerdotes
P. Mario Sabino González
Asesoría a Formadores en Seminarios
Alexei Estrella Morales
Diseño Económicos Contables y Financieros para Institutos de Vida Consagrada
P. Andrzej Zielinski SAC
Ayuda y acompañamiento vocacional
Erielto Iatski Cardoso
Acompañamieto en el proceso vocacional
Daniel Cáliz
Pastoral Hispana dentro de la parroquia
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |