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Urgente orar intensamente por nuestros Sacerdotes
Hoy más que nunca, el pueblo de Dios, debemos orar intensamente y hacer muchos sacrificios por nuestros Sacerdotes


Por: Eduardo del Valle Conde | Fuente: Catholic.net



Jesús, el Hijo de Dios, instituyo el sacerdocio “la misma noche que fue entregado” en la última cena con sus Apóstoles. Desde el principio de su vida pública, Nuestro Señor Jesucristo anunció a sus Apóstoles que los llamaba para un ministerio muy especial, pues de pescadores de peces, los convertiría en "pescadores de hombres" (Mt.4,1 g). "Llamó a los que Él quiso y vinieron donde El. Instituyó doce para que estuvieran con El para enviarlos a predicar" (Mc.3, 13-14)

En la última cena, Jesús les da el poder de transubstanciar el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre cuando les dice: "Haced esto en memoria mía" (Lc.22,1 g) Así, con esas palabras, les da poder para ofrecer por la salvación del mundo el sacrificio de Su Cuerpo y  de Su Sangre, como Él mismo lo acababa de hacer y es en ese momento que instituye el Sacramento del sacerdocio.

Después de resucitar, otorga a sus Apóstoles la misión de perdonar los pecados: "Como el Padre me envió, así también yo os envío. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengáis, les quedan retenidos" (Jn.20, 21-22) así instituye el Sacramento de la Reconciliación, en este ministerio se da algo grandioso: los Sacerdotes se vuelven algo así como nuestros confidentes y por consiguiente su orientación, y en ocasiones su regaño, nos permite tranquilidad, orientar mejor nuestra vida  y claridad en nuestro actuar.

La vocación al sacerdocio lleva consigo el celibato que no es por exigencia de la naturaleza del sacerdocio, sino por ley eclesiástica, este aspecto de la vida sacerdotal es fundamental para la elección y confirmación de su vocación ya que implica la renuncia a otro sacramento que Dios Nuestro Señor bendice: EL FORMAR UNA FAMILIA. La Iglesia Católica quiere a sus sacerdotes célibes para que puedan dedicarse completamente al bien de las almas sin las limitaciones de tiempo ni las preocupaciones y exigencias que conlleva la atención y responsabilidad de una familia. Pero sobre todo, el celibato tiene un principio teológico: Cristo fue célibe y el Sacerdote es, “alter Christus”, es “otro Cristo”. El amor de Jesucristo es para todas y todos los seres humanos sin los exclusivismos propios del amor matrimonial, así debe ser el amor del Sacerdote por su rebaño.

Los Sacerdotes, como seres humanos que son, y principalmente por ser ungidos de Dios, son frecuentemente víctimas de violencia, agresiones de todo tipo, asesinados, sujetos a grandes tentaciones porque están inmersos en el medio ambiente hedonista que vive la sociedad actual lo  que pueden separarlos o desviarlos de la gran misión a la que Dios les ha llamado y encomendado.



QUEDA CLARO QUE UN SACERDOTE ES UN HOMBRE QUE HA RENUNCIADO A TODO POR SEGUIR A CRISTO Y SERVIR A LA HUMANIDAD, POR LO QUE MERECE NUESTRA VENERACIÓN, RESPETO, COMPRENSIÓN, APOYO, ACOMPAÑAMIENTO, AMOR, RECIBIR NUESTRO AGRADECIMIENTO Y PRINCIPALMENTE REQUIERE DE NUESTRA ORACIÓN.

Por lo anterior y mucho más, hoy más que nunca los católicos, el pueblo de Dios, debemos orar intensamente y hacer muchos sacrificios por nuestros Sacerdotes, por nuestros pastores, para que su ministerio lo ejerzan con amor incondicional a sus ovejas, orar por su seguridad y su santificación, ya que en la medida en tengamos Sacerdotes santos, en esa medida tendremos la guía para que la sociedad se desarrolle teniendo como fundamento los principios evangélicos, valores y virtudes cristianas que nos permitirán lograr la salvación eterna de nuestra alma y conducirnos en esta vida con ética, moral y justicia para alcanzar la equidad social ante las desigualdades evidentes que lastiman a México, además de orar por los Sacerdotes debemos, en lo posible, tener cercanía con ellos, darles acompañamiento, estar atentos a sus necesidades y darles, respetando totalmente su consagración, la atención que merecen.

También debemos orar y pedir a Dios Nuestro Señor para que haya más vocaciones al sacerdocio, necesitamos muchos Sacerdotes santos porque mientras más Sacerdotes tengamos, más ovejas del pueblo de Dios tendrán la bendición y presencia de JESÚS EUCARISTÍA, también tenemos que implorar a la Madre de Dios y Madre Nuestra, Santa María de Guadalupe, su intercesión por la Santificación de sus hijos los Sacerdotes, que los cubra maternalmente con su manto para que los libre de todas las asechanzas del demonio y del mundo.

No caigamos en el error de pensar que los Sacerdotes, por el hecho de serlo, no necesitan que  oremos por ellos, es por eso que nosotros los laicos, el pueblo de Dios, debemos orar intensamente por nuestros Sacerdotes, por lo anterior, un grupo de laicos hemos emprendido una campaña de oración por la santificación de los Sacerdotes, se está distribuyendo entre los fieles, principalmente en las Parroquias, una estampa del Buen Pastor con una oración por la santificación de los Sacerdotes escrita por el Papa Benedicto XVI, que fue autorizada por la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Arquidiócesis de México, se han elaborado posters, separadores de libros, lonas y también se tiene la oración en audio. La idea central de la campaña es que, con la autorización y guía de los mismos Sacerdotes, en las Parroquias se formen grupos de oración y que seamos los laicos quienes nos organicemos para orar por los Sacerdotes, es urgente que los católicos oremos intensamente por nuestros Pastores, que pidamos a Dios Nuestro Señor que los preserve de todo mal e insidia y principalmente para que los haga santos.

 



Las personas que estén interesadas en sumarse activamente a esta campaña se pueden comunicar al teléfono 044 55 5101 9010 o a los correos electrónicos: edelvallec3@gmail.com y oraciónporlossacerdotesmexico@gmail.com.

 

 





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