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Día del trabajo en Estados Unidos
Hay que comprender de forma ordenada el trabajo, dando prioridad al trabajador y a la familia


Por: Bárbara Bustamante. | Fuente: ACI Prensa



En su mensaje por el Día del Trabajo, que se celebra hoy 4 de septiembre en Estados Unidos, los Obispos de este país subrayaron la importancia de una comprensión debidamente ordenada del trabajo, que prioriza al trabajador y a la familia.

Esta visión del trabajo debe garantizar condiciones laborales seguras, mostrar solidaridad con las personas en situación de pobreza, y hacer hincapié en la dignidad del trabajador más que solo el beneficio económico, afirmaron en una declaración.

El estrés económico contribuye a la disminución de las tasas de matrimonio, al aumento de los nacimientos fuera de los hogares biparentales y a la pobreza infantil”, señaló el Obispo de Venice (Florida) y Presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), Mons. Frank Dewane.

El Prelado abogó por medidas legales para proteger los derechos de los trabajadores y por su defensa ante la explotación.

Sin embargo, “las protecciones legales no pueden resolver todos los problemas cuando la misma cultura también debe cambiar”, observó Mons. Dewane, ya que estos cambios deben extenderse más allá de la política y tratar de recuperar la comprensión del trabajo como “una cooperación con el poder creativo de Dios”.



El Obispo expresó su preocupación de que a pesar del crecimiento económico, todavía existe un “estancamiento o disminución (de salarios) para la gran mayoría de las personas” y que la riqueza recién generada solo va a un pequeño porcentaje de la población.

La dignidad del individuo y las demandas de la justicia requieren, especialmente hoy, que las opciones económicas no causen desigualdades en el aumento excesivo y moralmente inaceptable de la riqueza, y que sigamos priorizando el objetivo de un acceso a un empleo estable para todos”, afirmó el Prelado, repitiendo las palabras de Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate.

Mons. Dewane señaló que el Papa Francisco también ha utilizado la enseñanza de esta encíclica para hacer frente al desafío de “confrontar una comprensión torcida de los propósitos del trabajo que no reconoce los talentos como dones de Dios”.

“Con esa mentalidad, se vuelve posible justificar inapropiadamente injusticias económicas y sociales”, y el “mérito” puede utilizarse para mal justificar la desigualdad en el lugar de trabajo.

El pobre es considerado un desmerecedor y por tanto un culpable. Y si la pobreza es culpa del pobre, los ricos son exonerados de hacer algo”, dijo el Obispo, repitiendo las palabras del Papa Francisco.



Mons. Dewane explicó que ver la riqueza como la base del bien o el mal se opone al mensaje del Evangelio y se alinea con las opiniones de los amigos de Job, quienes vieron su desgracia como resultado de su pecado.

El Papa Francisco resalta que esta visión contradice la “mirada de amor” de Dios que se refleja mejor en la parábola del Hijo Pródigo, cuyo padre “piensa que ningún hijo merece las bellotas que son para los cerdos”, incluso cuando ha fallado.

Sin embargo, el Obispo destacó que esta crisis es también una oportunidad para recuperar la verdadera naturaleza del trabajo, así como la importancia de las protecciones legales, los sindicatos y el descanso.

El Prelado señaló que las leyes deben dictaminarse para proteger la compensación en salarios y lesiones, la seguridad en el lugar de trabajo, el fácil acceso a la información sobre los derechos legales de los trabajadores, y el derecho a sindicalizarse.

Los migrantes y los refugiados deben recibir una cuidadosa consideración, en la que se tome en cuenta las condiciones que permitan un trabajo digno y la protección contra la trata”, y que tenga una especial atención a acortar la brecha salarial entre hombres y mujeres.

En ese sentido, afirmó que los sindicatos deben recuperar la voz del que no es escuchado y ser una línea de defensa para los vulnerables, especialmente los extranjeros y los descartados.

“Por lo tanto, el sindicato debe resistir la tentación de ‘volverse demasiado parecido a las instituciones y a los  poderes que, en cambio,  debería criticar’”, dijo Mons. Dewane, citando una declaración que el Papa Francisco entregó a los sindicatos italianos el mes pasado.

Además, destacó que todo el bienestar del trabajador, que incluye su vida familiar, debe ser promovido, respetando una adecuada cantidad  de tiempo de descanso necesario para la recuperación y el vínculo de los padres con sus hijos.

Una comprensión debidamente ordenada del trabajo es crucial, sostuvo Mons. Dewane, “no solo para comprender nuestra labor, sino también para llegar a conocer a Dios mismo”.

 





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