Reflexión del evangelio de la misa del Jueves 24 de Agosto de 2017
Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel
Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |

San Bartolomé, apóstol
Apocalipsis 21, 9-14: “Sobre los doce cimientos estaban escritos los nombres de los apóstoles”
Salmo 144: “Señor, que todos tus fieles te bendigan”
San Juan 1, 45-51: “Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”
Al leer los evangelios, acercarnos a cada uno de los discípulos con la finalidad de encontrar a Jesús, resultará una tarea muy provechosa. ¿Qué pensaría cada uno de los seguidores de Jesús y cómo tendría que cambiar toda su forma de pensar al encontrarse con Él? Hoy tenemos la oportunidad de encontrarnos con Bartolomé o Natanael que siendo un israelita sincero aparece con todas las cualidades pero también con todos los defectos del pueblo israelita. Al recibir la noticia por parte de Felipe de que ha encontrado al Mesías y enterarse de que es originario de Nazaret, no puede disimular todo el desprecio que se tiene por aquellas regiones de frontera, más propicias para los sincretismos y los fanatismos, que para una verdadera propuesta religiosa. Y sin embargo Jesús ha escogido estos espacios para desde ahí y con estas personas iniciar su gran aventura.
La actitud de Bartolomé también refleja la actitud de muchos de nosotros, aun diciéndonos cristianos, que nos llenamos de prejuicios y que descalificamos propuestas y experiencias que pueden ser muy valiosas, pero que provienen de quienes consideramos pequeños, diferentes o incapaces. A pesar de esta primera expresión, Bartolomé se arriesga a seguir el consejo de Felipe de acercarse y contemplar. ¿No es cierto que cuando nos acercamos a las personas y permitimos el contacto con ellas cambian nuestras opiniones? Lo mismo le sucede a Bartolomé. Si él había juzgado con prejuicios a Jesús, Jesús en cambio al mirarlo puede descubrir su interior y lejos de alejarse por las actitudes discriminatorias proferidas por quien aún no lo conoce, hace un elogio de su persona. Hablar de Bartolomé como de un israelita en el que no hay doblez, es una alabanza grande. No asume actitudes hipócritas, no se vale de la religión para su provecho, no tiene un doble corazón. Al escuchar a Jesús, al mirarse descubierto por él no para acusarlo sino para aceptarlo, Bartolomé hace una confesión de fe, que aun en este primer encuentro ya marca el camino que deberá seguir en todo su acompañamiento: “Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”.
Todo es verdad, pero todo será también descubrimiento y tendrá que aprender de Jesús esta nueva forma de ser rey, esta nueva forma de acercarse Dios a los hombres. Que en este día de la fiesta de San Bartolomé también nosotros descubramos la forma que nos mira Jesús, su camino desde Nazaret y su cercanía con nosotros.
















