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Corbiniano de Freising, Santo
Obispo, 8 de septiembre


Por: Cristina Huete García | Fuente: hagiopedia.blogspot.com



Obispo

Martirologio Romano: En Freising, de Baviera, Alemania, san Corbiniano, que, ordenado obispo, obtuvo frutos abundantes predicando el Evangelio por la región bávara († 725).

Breve Biografía


Había nacido, según una tradición, en Melún, o, según otra, en Chartres -actualmente Arpajón-. Fue un franco que pasó 14 años de ermitaño en Melún, pero eran tantos los que iban a buscar consejo y consuelo que se sintió molesto de tantos visitantes y decidió peregrinar al santuario de San Valentín de Kains cerca de Merrano, que fue su retiro preferido y lugar que eligió para su sepultura.

Peregrino a Roma dos veces. Durante su peregrinación se produjeron hechos milagrosos que entraron en la leyenda: salvó al ladrón Adalberto, en el Tiról, el oso que mató a su caballo se convirtió asimismo en corcel. En Roma el papa san Gregorio II lo ordenó obispo itinerante y lo mando a evangelizar Baviera. Estableció su residencia en Freising o Frisia en Baviera de donde fue su primer obispo, se le atribuye la fundación en su diócesis del convento de Weihenstephan.

Aribo, su biógrafo, nos dice que san Corbiniano era un hombre de carácter violento, que se inflamaba con rapidez y, como un ejemplo, cita la ocasión en que cabalgaba por las calles de Freising y se cruzó con una mujer que tenía fama de ejercer la magia negra y llevaba un gran paquete de carne fresca; el obispo preguntó qué iba a hacer, y se le dijo que trataría de curar a un enfermo con sus artes. Corbiniano saltó del caballo, alcanzó a la mujer, le propinó una soberana paliza y distribuyó la carne entre los pobres.

Sus últimos tiempos fueron muy penosos por las persecuciones del duque Grimoaldo, porque nuestro santo había condenado su matrimonio incestuoso con la viuda de su hermano Pilodrudis. San Corbiniano descubrió que su protector, el duque Grimoaldo, no obstante proclamarse cristiano, había quebrantado las leyes de la disciplina de la Iglesia, al casarse con la viuda de su hermano, la hermosa Biltrudis. El santo obispo rompió absolutamente todas sus relaciones con el duque, hasta que consiguió la separación de los cónyuges. Pero Biltrudis no se lo perdonó y, desde aquel momento, lanzó contra el obispo, sin reparar en medios, una implacable persecución, con la esperanza de volver al lado del duque. La persecución comenzó con una campaña de acusaciones falsas (como la de extranjero pernicioso, espía, entrometido obispo inglés), destinadas a desacreditar al santo, y culminó con una conspiración en toda forma para asesinarlo. Corbiniano se refugió en Meran y ahí permaneció como desterrado voluntario en señal de protesta, hasta que el duque Grimoaldo (quien había vuelto a unirse a Biltrudis) fue muerto en una batalla y la dama fue raptada por los francos. El sucesor de Grimoaldo protegió efectivamente al obispo, quien pudo continuar, con éxito, su trabajo misionero en toda Baviera.



A su muerte, san Corbiniano fue sepultado en un monasterio que él mismo había fundado en Obermais, en la región de Meran, pero sus restos fueron trasladados a Freising, en el año de 795.

 





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