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La Ausencia del Padre: Graves Consecuencias.
Tanto la figura materna como paterna son imprescindibles para un desarrollo equilibrado en los hijos ya que influyen en distintas áreas.


Por: Cristina Valverde | Fuente: Capsulas de Verdad



Tras siglos de dominación masculina, la emancipación de la mujer logró recuperar su dignidad y derechos. Sin embargo, esta revolución femenina ha provocado un efecto colateral inesperado: la indiferencia, incluso desprecio, de lo masculino y por lo tanto, la función paterna ha sido relegada a un segundo plano.

 

La prof. María Calvo nos dice que hoy “el padre se considera prescindible (existe una tendencia generalizada a pensar que los padres no son necesarios para el correcto crecimiento y desarrollo personal de los hijos) o bien solo es valorado y aceptado en la medida en que sea una especie de segunda madre, una “mamá-bis.” Es decir, que realice las mismas funciones de la mujer, menospreciando el aporte que solo el padre es capaz de darle a sus hijos.  

 

La poderosa influencia de un padre sobre sus hijos es única e irremplazable. Los estudios demuestran una serie de diferencias cualitativas entre los niños que han crecido con o sin padre. Los niños que se han beneficiado de la presencia de un padre interesado en su vida académica, emocional y personal, tienen mayores coeficientes intelectuales y mejor capacidad lingüística y cognitiva; son más sociables; tienen mayor autocontrol; sufren menos dificultades de comportamiento en la adolescencia; sacan mejores notas; son más líderes; tienen el autoestima más elevada; no suelen tener problemas con drogas o alcohol; desarrollan más empatía y sentimientos de compasión hacia los demás; y cuando se casan tienen matrimonios más estables.



Por el contrario, se demuestra que existe una relación directa entre la ausencia (física o emocional) del padre con el desarrollo de los hijos y determinados problemas sociales:

El 63% de los suicidios de jóvenes se dan entre muchachos sin padre.

El 90% de los niños que se van de casa son de familias sin padre.

El 85% de los chicos son desórdenes de conducta provienen de familias sin padre.

El 80% de violaciones con violencia son protagonizadas por chicos de padres ausentes.



Los chicos sin padre protagonizan el 71% del abandono escolar en secundaria.

El 75% de los adolescentes en centros de desintoxicación no conocen a su padre.

El 70% de jóvenes internados en reformatorios crecieron sin padre.

El 85% de jóvenes en prisión provienen de familias en las que sólo estaba la madre. Un punto interesante de este estudio, es que el impacto de una madre ausente respecto de la variable criminalidad es casi nulo, lo que confirma la especificidad de la figura paterna respecto de la conducta transgresora.

 

Es por ello, que las culturas donde el compromiso del padre es mayor en la crianza de sus hijos son las menos violentas. Tanto la figura materna como paterna son imprescindibles para un desarrollo equilibrado en los hijos ya que influyen en distintas áreas. En el caso del padre, su presencia es fundamental en lo relativo al autocontrol y al fracaso escolar en el caso de los varones. Así mismo, un buen modelo paterno servirá de ejemplo para que en un futuro trate bien a su pareja. En el caso de las niñas, la presencia del padre es determinante para el autoestima. Así, el riesgo de embarazo en la adolescencia se duplica cuando el padre está ausente.

Podemos concluir que es urgente rescatar el papel activo del padre en la crianza de los hijos. El hombre es el compañero, el complemento, la diferencia que enriquece y equilibra a las mujeres en el hogar. Mujeres inviten, motiven y abran espacio para que los hombres puedan ejercer su rol de padre.





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