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DOCAT: Nuevas preguntas para mejores caminos
“Un cristiano, si no es revolucionario, en este tiempo, ¡no es cristiano!”

Este libro está pensado para generar dudas, motivar a la búsqueda, cuestionarnos el mundo tal cual está.


Por: José Antonio Forzán Gómez | Fuente: Catholic.net



DOCAT: Nuevas preguntas para mejores caminos[1]

José Antonio Forzán Gómez[2]

 

Ante la pregunta “¿qué hacer?”, como nos plantea el texto coeditado por DABAR y Encuentro, es válido hacer la siguiente interrogante: “¿Qué hacer de qué?”. El DOCAT, el nuevo libro publicado por la fundación YOUCAT, está pensado para generar dudas, motivar a la búsqueda, cuestionarnos el mundo tal cual está. Nos exige mostrarnos como lectores ante el texto y seguir pensando tras encontrar las respuestas.

            En primera instancia, ¿tendríamos la obligación de hacer algo? ¿algo ante qué? ¿no hacemos suficiente con llevar una vida moderadamente tranquila, sin grandes altibajos, abriendo tiempo para apreciar la nueva serie de televisión almacenada en la nube? ¿no hay suficientes formas de matar el tiempo tal y como nos lo ofrece la llamada “civilización del espectáculo”?



            En efecto, hay demasiadas cosas por hacer. Los jóvenes, a quienes están dirigido básicamente este libro, pueden enlistar múltiples obligaciones personales: ir al gimnasio a quemar calorías, pasear al perro, desfogarse de las tortuosas tareas al ritmo de música techno en el antro de moda, inscribirse a cursos virtuales, asistir a presentaciones de libros, encabezar grupos virtuales en defensa de las especies en peligro de extinción y de expansión, terminar los trabajos finales… ¿Qué hacer? Tenemos muchos pendientes en el cuaderno y en las agendas telefónicas.

            Además de todo, otros pueden decir, hay que descansar, relajarse, vivir en la liquidez y en la holganza. Hay demasiadas cosas que hacer. ¿Por qué hacer algo más? La respuesta puede estar en este pequeño libro. Aunque hay que buscarle un poco.

El DOCAT es un texto que debe leerse desde su contraportada, en donde aparece una sentencia: “Un cristiano, si no es revolucionario, en este tiempo, ¡no es cristiano!” Señalamiento que se acompaña con el nombre del Papa Francisco quien, para los católicos romanos, representa la máxima autoridad religiosa en la Tierra y, para muchas personas, una voz importante para mediar los conflictos internacionales.

            ¿Por qué este singular líder cristiano llama a la revolución? ¿Acaso el Papa, candidato natural al Nobel de la Paz, hace un llamado a radicalizarnos, a transformarnos, a cambiar el mundo? Todo indica que sí. Lo que el Papa ha llamado la “revolución del amor” puede entenderse como su gran propuesta. El DOCAT debe enmarcarse en esta urgencia de reconstrucción social que nos requiere una respuesta integral.

            Porque si apelamos a otra enunciación de la portada del libro, el término “social”, el llamado comienza a enfocarse hacia otros rumbos. ¿Qué hacer ante lo social? En un tiempo en que lo social implica la aparición en alguna revista de vistosos rostros y mejores trucos fotográficos, el concepto se diluye, se pierde. Lo social es aquello que nos concierne a todos, y más en estos tendríamos que ser revolucionarios si estamos atentos la realidad que nos rodea y, por momentos, nos abruma.

            ¿Qué hacer ante el 46 % de la población mexicana en condiciones de pobreza, 11% en pobreza extrema, de acuerdo a cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL)?[3] ¿Qué hacer ante los millares de migrantes que cruzan nuestro país y que, en algunos casos quedan varados, como los 7000 haitianos en Tijuana que reporta el IMDOSOC?[4] ¿Qué hacer ante los casos de violencia en el noviazgo, acallados 9 de cada 10, según la Organización Mundial de la Salud?[5] ¿Qué hacer ante las 536 reclamaciones o quejas por discriminación de servidores públicos en relaciones laborales reportadas el año pasado ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED)?[6] ¿Qué hacer para evitar la censura y la violencia contra periodistas, que en México solo en mes y medio sumaron 4 a una amplia lista denunciada por diversos organismos internacionales?[7] ¿Qué hacer ante las incontables fosas clandestinas en el territorio patrio: la Secretaría de Defensa Nacional contabiliza 246 fosas con un total de 534 cuerpos del 2011 al 2015, mientras que la Universidad Iberoamericana y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (cmdpdh), señalan poco más de 3 mil registros de notas de prensa local y nacional de casos de depósitos clandestinos de cadáveres del 2007 a 2014?[8] La situación es alarmante pues, más que número, cada una de las víctimas es una persona, con una historia e infinitas posibilidades en su biografía.

            Son múltiples los problemas que nos aquejan, las andanzas que tendríamos que recorrer y los casos a los que tendríamos que responder. De hecho, en la presentación del DOCAT organizada hace unos meses por el IMDOSOC, el editor de la obra, Bernhard Mesuer, anunciaba que el conseguir todos los fines a los que provoca el DOCAT sería imposible.

            Las diferencias de clases, la migración, la devastación ambiental, la corrupción, la crisis de la democracia, el advenimiento de los totalitarismos corporativistas, son algunos elementos que nos rebasan por la complejidad que implican. Se requiere de la participación de distintas voces, de distintas manos, de distintas mentes para conseguir un verdadero cambio hacia el bien común. Por eso el llamado del DOCAT es abierto, franco. No solo presenta las respuestas de la jerarquía eclesiástica a estos problemas, sino que genera un espacio de análisis compartido, de mutuas influencias y de entramados de interacción.

            Uno de los aciertos de este libro es poner, al alcance de los lectores, elementos que permitan la comunión para la transformación de voces disímiles como Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, Bernard Shaw, Fiodor Dostoievski, Hannah Arendt, Hellen Adams Keller, Adam Smith, Leonardo DaVinci y Fernardo Savater. Las soluciones a los problemas sociales debemos encontrarlas entre todos, independientemente de los credos, las ideologías y los tiempos, haciendo eco de la interdisciplinariedad base de la Doctrina Social de la Iglesia.

            Desde luego, el DOCAT no es una colección de frases o de elementos inconexos, a la manera de un texto incongruente de “superación personal”. El peso específico lo lleva la voz del magisterio de la Iglesia, sintetizado, haciendo eco a los requerimientos del Papa Francisco de acercar las enseñanzas de Jesús sobre los problemas sociales. Pues hay quienes estamos necesitados de respuestas ante los desafíos actuales, que requerimos una guía ante la enorme cantidad de ofertas de transformación personal y social, incluso de aquellas que nos garantizan la felicidad sin sufrimiento alguno.

            Este llamado a la reconfiguración social requiere del sufrimiento, de la entrega, del diálogo. Así está formulado el texto. Utilizando el viejo artilugio de las preguntas y las respuestas encausadas para sembrar interrogantes, el libro recuenta 328 microlecciones que van desde: “¿Tenía Dios un plan cuando nos creó a nosotros y al mundo?” (1) hasta “¿Cómo puede darse una convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes?” (328). De tal manera que no hay escape para no encontrar una luz para las interrogantes que nos hemos planteado alguna vez en la vida.

            Se debe leer el texto con la apertura que el mismo documento manifiesta. No hay una condena específica, por ejemplo, a las redes sociales, pero sí hay un llamado a la participación sólida en el accionar político y en las organizaciones para defender los derechos humanos. Hay una invitación a conocer los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, pero no hay una imposición de los mismos de manera ideológica y reduccionista. Hay una condena frontal a las estructuras de pecado que llevan a fortalecer la “economía que mata”, a la vez que nos ofrece a la familia como el principio rector de una sociedad necesitada de cambio.

            El texto puede leerse como un Vademécum, como un prontuario de temas y formas de abordarlos, abrirse al azar y encontrar enunciaciones cortas y poderosas sobre retos contemporáneos. Puede leerse de corrido y entender la lógica argumentativa de las respuestas. También sirve como base para profundizar en alguna de las líneas que brinda la Doctrina Social de la Iglesia si se siguen las siglas y los números que aparecen al calce de cada parágrafo.

            Incluso, si uno es observador, y se detiene a jugar con el texto, aparece un personaje en la parte inferior del libro. Un pequeño sujeto que, con el correr de las páginas a una velocidad adecuada y aprovechando lo que se conoce como persistencia retiniana, nos permite jugar y aprender. El valiente personaje nos enseña algo fundamental: la Doctrina Social de la Iglesia implica una interacción entre la teoría y la práctica, entre el autor, el documento y el lector, entre el tú y el yo.

            El personaje no podría transitar haciendo el juego si no hay participación, si se queda fijo entre las páginas de un libro, entre los anaqueles de un librero, entre las pericias retóricas de los presentadores. Hay que dejar correr al personaje, dejar que ese trazo se vuelva acción para encontrar nuevos territorios.

            Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos hoy día es a que estas buenas causas, estas buenas ideas, sean solo eso: causas, ideas. Debemos hacer “la Doctrina Social a pie”, como diría el Papa Francisco. Ir hacia las periferias, salir del centralismo narcisista pregonado en las pantallas de telecomunicación y en los discursos políticos intolerantes.

            Ir hacia el otro para construir de manera conjunta la revolución del amor. Como a bien dice el Papa, es el tiempo de los jóvenes, es tiempo de que recuperen esa esperanza que nosotros les hemos robado, que recuperen la voz crítica mas no criticona, que hagan realidad los sueños que necesitamos para transformar a México y al  mundo en pro del bien común. No a las causas individuales que favorecen al disenso por sobre el consenso, no a la guerrilla 2.0 en contra del otro. Construir, sumar iniciativas, adherir peldaños a una escalera hacia lo más alto para destronar de una vez por todas al conformismo y a la mediocridad. O, parafraseando a Stephan Hessel, redactor de la Declaración de los Derechos Humanos: Indignarse, sí, pero también comprometerse.

            Esta revolución del amor, es una revolución no violenta. Retomando alguna enunciación atribuida a Gandhi: “No hay nada más violento que la no violencia”. Esto es lo que nos toca a todos y particularmente a los jóvenes: violentar al mundo a través de la paz y del amor.

            Este documento, el DOCAT, es una herramienta poderosa, disruptiva. Decía el recién fallecido Lorenzo Servitje que la Doctrina Social de la Iglesia es el tesoro mejor guardado de la Iglesia Católica. Este libro nos da el mapa para encontrarlo. Ahora hay que evitar que otros corsarios le pongan más arena encima: Hay que comprarlo, leerlo, compartirlo y, sobre todo, aplicarlo.

            Este pequeño libro puede ser un hito, un punto y aparte, en la difusión del mensaje cristiano y en su recuperación esencial. Habría que darle tiempo a este volumen y a sus secuelas y precuelas, sean en letras y/o en acciones.

El DOCAT Es un ejemplo más del empeño del Papa Francisco en esta lucha por un mundo mejor, tal y como lo hicieran otros titanes del siglo pasado, como Martin Luther King Jr. o Nelson Mandela.

            Si buscamos ejemplos, los encontramos. Si buscamos causas, es fácil su hallazgo. Si buscamos voces que nos orienten, el DOCAT es una de ellos. Si buscamos voluntad y empeño para transformar al mundo, debemos mirar a nuestra interioridad y a la relación con el otro: una relación virtuosa que nos implica y nos concierne a impactar de manera real en situaciones concretas.

            Y si hay días en que nos sentimos derrotados o con pocos recursos para cumplir nuestro trabajo, podemos recuperar la enseñanza cristiana, como lo hizo otra figura emblemática, el Cardenal Van Teum: si Cristo pudo darle de comer a miles con cinco panes y dos peces, ¿qué podemos hacer nosotros desde nuestra limitación, desde nuestra condición humana?

            Recuperando la pregunta inicial de esta alocución: ¿qué hacer? La respuesta podría venir si seguimos la línea de la Doctrina Social de la Iglesia: Ver cómo está el mundo, juzgar a partir de voces claras como las contenidas en el DOCAT y actuar con la conciencia de que el camino será “largo y sinuoso”, lleno de obstáculos y momentos adversos, pero los frutos serán para todos, aunque no alcancemos a verlos.

            Es necesaria una revolución como la propuesta en el DOCAT. ¿Quién estará dispuesto a, como dice Mario Benedetti, “no quedarse inmóvil al borde del camino”? Estamos llamados a eliminar las simulaciones que se apoderan de los medios y las instituciones, hay que devolverle a la política su buen nombre, a darle al otro la oportunidad de conseguir el bocado que necesita, a construir un mejor futuro.

            No es una cuestión menor. El tiempo se acorta y es mejor echar a andar este nuevo camino. El mundo nos necesita más que nunca. No cerremos los oídos al alarido del prójimo y a la angustia del oprimido. Es momento de hacernos valientes para enfrentar nuestro destino con las mejores armas que podemos: la fe hacia lo que nos trasciende, el amor al cercano y al distante y la esperanza de que el cambio es posible si nos comprometemos para conseguirlo.

 

[1] Texto leído durante la presentación del libro en la Universidad Anáhuac México, 3 de abril de 2017.

[2] Coordinador del Centro en Doctrina Social de la Iglesia, Facultad de Humanidades, Filosofía y Letras. Universidad Anáhuac México.

[3] http://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/PobrezaInicio.aspx

[4] http://www.imdosoc.org/web/wp-content/uploads/2017/02/Frontera-Cerrada-Informe-Final-4.pdf

[5] http://www.milenio.com/policia/violencia_noviazgo_Mexico-adolescentes_noviazgo-violencia_noviazgo_OMS_0_722327852.html

[6] http://www.elfinanciero.com.mx/economia/estas-cifras-revelan-la-discriminacion-laboral.html

[7] http://www.animalpolitico.com/2017/04/asesinatos-periodistas-mexico/

[8] http://www.huffingtonpost.com.mx/2017/03/26/crean-sistema-para-predecir-fosas-clandestinas-en-mexico_a_22012049/





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