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Reflexión del evangelio de la misa del Jueves 4 de Mayo de 2017

Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿Y todavía no me conocen?
Cristo es la Palabra que se ha hecho carne para manifestarnos ese gran amor que el Padre nos tiene


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Santos Felipe y Santiago apóstoles

1 Corintios 15,1-8: “Después se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles”

Salmo 18: “El mensaje del Señor llega a toda la tierra”

San Juan 14,6-14: “Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿Y todavía no me conocen?”

 



Al celebrar hoy a dos grandes apóstoles, Felipe y Santiago, encontramos respuestas también para nuestra vida diaria. El desconcierto de Tomás, que ya en domingos pasados nos ponía en estado de duda, hoy aparece de nuevo: ha pasado mucho tiempo con Jesús y recibe el reproche de que no lo conoce aún. Y es que cuando Cristo afirma que él es el camino, la verdad y la vida, debió percibir que se trataba de algo importante, pero no acertaba a relacionarlo con la vida diaria. Y cuando suplica que le sea mostrado el Padre, no imagina que toda la vida de Jesús es una manifestación de Padre. Y estas luces son también muy importantes para nosotros. Hemos perdido el camino, padecemos las mentiras y no somos capaces de respetar la vida. Y sobre todo no somos capaces de descubrir el rostro del Padre.

Toda la maravillosa naturaleza, el misterio insondable de la vida, los anuncios de cada rostro humano, no son capaces de enseñarnos el rostro del Padre. Cristo es la Palabra que se ha hecho carne para manifestarnos ese gran amor que el Padre nos tiene. En el diálogo que nuestro Buen Padre Dios quiere entablar con cada uno de nosotros, Cristo hace el enlace capaz de relacionarnos. Pero si nos pasa igual que a Tomás, que estamos junto a Jesús, que miramos sus obras, pero no somos capaces de descubrir la profundidad de su mensaje, entonces también nosotros mereceremos su reproche. Si solamente nos quedamos en la superficie, no podremos tener a Cristo como el verdadero camino y seguiremos errantes; si preferimos nuestros egoísmos y ambiciones, la mentira oscurecerá la verdad; si nos dejamos llevar por las estructuras de muerte, no podremos participar de la vida que nos ofrece Jesús. Implica un gran cambio, un giro en todos los sentidos: sentimientos, valores, prioridades.

Los Apóstoles poco a poco fueron descubriendo el verdadero rostro de Jesús y así también descubrieron el rostro del Padre. Que este día también nosotros seamos capaces de dejarnos tocar por Jesús y lo convirtamos en el verdadero camino, verdad y vida.

 

 







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