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¡Formemos niños auténticos!
Un niño virtuoso es un niño seguro de sí mismo.

Es necesario educar a nuestros hijos para que sean auténticos y no les dé pena dar testimonio en cualquier lugar


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



En la actualidad es necesario que nuestros hijos tengan modelos a seguir adecuados a su edad y que sean coherentes y vivan conforme a lo que piensan.

Tristemente esto cada día es más difícil y por lo mismo los modelos que tiene nuestros hijos a seguir, cada día distan más de nuestros valores y nuestra forma de pensar.

Por eso es necesario educar a nuestros hijos para que sean auténticos y no les dé pena dar testimonio en cualquier lugar, por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Ayuda a tus hijos a conocerse.
Para ser auténticos es necesario conocernos y saber cuáles son nuestras capacidades y cuáles nuestras limitaciones.

Con nuestros hijos es igual, es muy importante que les ayudemos a conocerse desde pequeñitos y a trabajar por mejorar lo que deban mejorar así crecerán seguros de sí mismos y con todas sus capacidades desarrolladas al máximo.



SEGUNDO. Que aprendan a reconocer sus virtudes.
Yo creo que a todos nos ha pasado que cuando nos piden que digamos tres defectos nuestros podemos hacer una larga lista de ellos, pero cuando nos piden que digamos nuestras virtudes nos cuesta mucho trabajo.

Para que a nuestros hijos no les pase lo mismo es necesario que nosotros les reconozcamos sus virtudes y les digamos como se llaman para que las puedan identificar y después las puedan poner al servicio de los demás.

Recordemos que nuestros hijos no nacen sabiendo todo y que es necesario que los orientemos y también que les enseñemos como ponerlas al servicio de la familia primero y luego de la sociedad.

Un niño virtuoso es un niño seguro de sí mismo.

TERCERO. Que aprendan a construir sobre sus debilidades.
Todos tenemos debilidades y así como las virtudes, es necesario también conocerlas para, en este caso, trabajar sobre ellas y lograr disminuirlas.



También es necesario que nosotros se las hagamos saber a nuestros hijos, pero siempre en un marco de amor y respeto a su dignidad.

En este punto, las frases hirientes o que los hacen menos no tienen lugar.

Que nuestros hijos vean que trabajamos junto con ellos para suavizarlas y para superarlas juntos.

Recordemos que nuestros hijos aprenden más de nuestro ejemplo que de nuestras palabras.

Además que si aprenden a ver estas debilidades como puntos de oportunidad para mejorar su actitud ante la vida será diferente y les dará grandes oportunidades de ser mejores.

CUARTO. Que no les importe lo que digan los demás.
Y no lo digo en un plan despectivo o irrespetuoso, sino que no dependan de la opinión de los otros para hacer lo que necesitan o quieren lograr en la vida.

Si logramos que a nuestros hijos no los determine el “qué dirán” estamos formando hijos seguros de sí mismos y capaces de llegar alto porque estarán siempre trabajando por lograr sus ideales y no preocupados por lo que piensan los demás de ellos y de lo que hacen.

En este sentido hay que educarlos para que sean respetuosos de las opiniones de los demás y que sepan expresar la suya propia también con respeto.

QUINTO. Que no tengan pena de defender lo que ellos creen.
En nuestro país existe una cultura de las modas y el que no entra en esta moda, lo hacen a un lado.

Muchos de nuestros hijos necesitan entrar en los círculos sociales y por eso nos piden el zapato de moda, la marca de ropa que todos traen o el celular que todos traen porque necesitan de ellos para sentirse seguiros.

Pero es mejor que desde pequeños los eduquemos para que pongan su seguridad en lo que sí vale la pena, que es lo que ellos son y no en lo que tienen.

Y aún aquí hay que aprender a defender lo que ellos piensan ya que deben saber dar razones de porque no traen los zapatos de moda o el celular más caro.

Si nos vamos a lo más trascendente, que sean de esos chicos que no les da pena decir que están a favor de la vida y la familia, porque tienen su escala de valores bien clara y bien orientada.

Porque para ellos es más importante lo trascendente y no lo material.

Si logrando que nuestros hijos den testimonio de todo esto en la sociedad donde nos movemos estamos formando hijos auténticos y muy seguros de sí mismos.

Pero sobre todo, eduquemos a nuestros hijos en la humildad, que no es otra cosa que andar en la verdad.

 





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