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Hablemos con Jesús
Enseñar a nuestros hijos a tener una relación personal con Dios, es de las mejores herencias que les podemos brindar desde pequeños.


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.net



La oración es un diálogo con Dios,  a traves de la Palabra, la paz y la certeza del corazón Dios nos va marcando el camino para seguirlo.  Sin embargo, muchas veces no somos capaces de darnos cuenta, donde esta la voz de Dios, y es que la idea que tenemos de Él, es de un Dios lejano.

Si para un adulto, educado en la Fe, a veces resulta dificil escuchar el Plan de Dios, para los niños un poco más. Por eso es importante, desde pequeños, no solo introducirlos a la vida de oración,  si no acompañarlos y hacerles saber que Dios es una persona, que continuamente les habla.

Para esto, te presento un modelo de oracIón que puedes hacer con los más pequeños del hogar, tu puedes ir leyendo como si fueses Jesus para enseñarles a rezar y asi  se más fácil para ellos entender el misterio de la Persona de Cristo Jesus. 

 

"Hoy vienes para hablar conmigo y me gusta que lo hagas a menudo. Hazlo como lo haces con tu mejor amigo.



¿Necesitas pedirme que ayude a alguien? Dime su nombre, qué quieres que haga. Pide mucho, mucho, no dudes en pedir todo lo que quieras. Me gusta que te acuerdes de todos, de sus necesidades, de las cosas que preocupan a los demás. Se generoso.

Y para ti ¿ no necesitas nada ? Cuéntame todas tus necesidades. Dime que te cuesta obedecer, no decir mentiras, no pelearte con tus compañeros. Dime si te acuerdas de ayudar, de ser responsable, de ser constante en los estudios, de dar buen ejemplo a los demás. Piensa si eres egoísta y no compartes lo que tienes. Yo estoy deseando ir en tu ayuda, si me lo pides. Recuerda que soy tu mejor amigo.

¿Estas preocupado en este momento por algo? Explícame detalladamente  todo lo que te preocupa.

¿Quieres pedirme por alguien en especial? Por tus padres, hermanos, abuelos, por toda tu familia.

¿Sabes de alguna persona enferma o que sufra? Háblame de ella, si tu me lo  pides yo acudiré a consolarla.



¿Estás triste, de mal humor? Alguien se ha portado mal contigo, pues desahógate conmigo. Perdona siempre.

A veces parece que no te escucho, pero yo siempre estoy contigo.

Si tienes alguna alegría, también me gustaría saberla. Tal vez hayas tenido alguna buena noticia que contarme. Has vencido alguna dificultad. Yo he tenido mucho que ver en ello.

Piensa todo lo bueno que tienes y di de vez en cuando : “Gracias”

¿No tienes ninguna promesa que hacerme?  Yo se lo que piensas, lo que haces. Quieres ser cada día mejor, pero que te cuesta conseguirlo. Te voy a ayudar, si tu te lo propones.

Ahora vuelve a tus ocupaciones, juega cuando tengas que jugar, estudia cuando debas estudiar y descansa pero no te olvides de este rato de conversación  que hemos tenido.

Piensa que yo estoy deseando hablar contigo todas las noches. Yo te escucho. No te apartes de mi, quiéreme cada día mas. Siempre estoy contigo. Hasta mañana"





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