Menu



Luis Almécija Lázaro y Juan José Vivas, Beatos
Mártires, 25 de agosto


Por: n/a | Fuente: dio



Mártires

Beato José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros asesinados por «odio a la fe» entre 1936 y 1939, asesinados por odio a la fe en Almería, España.

Fecha de beatificación: 25 de marzo de 2017, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Breve Biografía


Luis Almécija Lázaro

La Iglesia Parroquial de santa Ana de su pueblo natal (Illar, Almería) acogió su nacimiento a los tres días de su nacimiento. Criado en una familia piadosa, dedicados a la agricultura y a la enseñanza, su hermana doña Carmen fue priora de las Clarisas de Almería y dos de sus sobrinos se ordenaron presbíteros.

Seminarista primero en Almería y luego en Granada, en esta última ciudad fue ordenado presbítero el dieciocho de mayo de 1906. Las tres décadas de su ministerio las entregó a la Taha de Marchena donde había visto la luz primera, comenzando en la coadjutoría de Instinción. Después fue enviado a Alicún, donde no había más que las ruinas de la iglesia. Con tesón, en 1911, edificó el nuevo y coqueto templo actual.



El dieciséis de mayo de 1913 tomó posesión de Huécija, custodiando celosamente el templo de santa María de Jesús donde murieron los Mártires de las Alpujarras de 1568. Don Antonio Payán refería que: « Hablaba con todas las personas, no era orgulloso. Los niños y mayores lo querían, estaba pendiente de la iglesia y del pueblo. Si veía que alguien discutía, llegaba él y ponía paz. No tenía vicios, antes bien era rico en fe, esperanza y caridad. »

Por la Persecución Religiosa fue expulsado de Huécija, refugiándose en la casa de su hermana en Íllar. El diecinueve de agosto de 1936 fue detenido y encarcelado en Alhama de Almería. Su familia, tras entregar mil pesetas, logró su liberación. Ese mismo día volvieron a detenerlo y lo encerraron en Huécija.

Fue arrojado de la cárcel al puente de los Calvos en la madrugada del veinticinco de agosto. Un antiguo feligrés contaba lo ocurrido: « Don Luis llevaba un Crucifijo en la mano y le dijeron: “Sí escupes el Crucifijo no te matamos”. Don Luis contestó: “Lo beso”, y así lo hizo, besándolo, delante de ellos con mucho amor y fe. Como no lo escupía lo asesinaron y Jesucristo lo cogió en sus brazos. » Cincuenta y tres años tenía al ser martirizado.

Juan José Vivas-Pérez Bustos

Fue bautizado en la fiesta de la Candelaria en la Iglesia Parroquial de san Pedro de Almería. Primero estudió con los jesuitas de Chamartín y, después, cursó la carrera de Farmacia en la Universidad de Granada. Más su auténtica educación corrió a cargo de su padre, el reconocido farmacéutico don Juan José. De su padre aprendió una profunda Fe, encarnada en eficaces obras de amor al prójimo. Su progenitor fundó en Almería una Escuela Reformatorio; dos escuelas del Ave María en el Quemadero y Pescadería; así como el comedor de la Tienda Asilo y el diario católico La Independencia.



Su solidad piedad se acrecentaba con la comunión diaria, ya que disfrutaba en su hogar de un oratorio donde celebraba la Santa Misa el Vicario General don Rafael Ortega. Además de continuar las fundaciones de su padre, que sufragaba gracias a su negocio farmacéutico, abrió una nueva escuela en el Barrio Alto. Muy preocupado por los ataques laicistas, e impulsado por los Obispos almerienses, continuó siendo el dueño de La Independencia.

Enamorado de doña Rafaela Torres Benítez, tras siete meses de noviazgo, contrajeron matrimonio en la Iglesia Parroquial de san Pedro el doce de septiembre de 1936. Juntos bendijeron su unión con tres hijos, naciendo el último sólo tres meses antes de la Persecución Religiosa.

Odiado por liderar el periodismo católico, le incautaron la Farmacia y hasta su propia casa. Rápidamente fue detenido y enviado al convento de las Adoratrices. Un niño de sus escuelas recordaba: « Cuando le detuvieron le quitaron el rosario que llevaba siempre, por lo que haciendo nudos en una pequeña cuerda se hizo uno en la prisión. » Su delicadeza para con los demás llegó al extremo de tramitar, desde la cárcel, el finiquito a sus empleados.

A principios de agosto lo llevaron al barco Capitán Segarra, donde sufrió tortura y fue obligado a limpiar inmundicias. En la víspera de la Anunciación fue martirizado en la playa de la Garrofa a sus treinta y cinco años. Cerró sus labios dirigiéndose a sus verdugos: «He vivido como cristiano y por cristiano me matáis. Para Dios nací y para Dios muero. ¡Viva Cristo Rey! »

 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |