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El encanto y universalidad de la liturgia
¿Todas las fiestas cristianas tienen la misma categoría?

La liturgia Católica es un enorme elemneto de unidad universal.


Por: Javier Ordovás | Fuente: Catholic.net



Recientemente,  el párroco de mi Parroquia, aprovechó la peculiaridad de la festividad del Nacimiento de San Juan Bautista que es “Solemnidad” y el único Santo que tiene otra celebración anual,  para recordarnos algunas de las bellezas elementales y encantadoras de la liturgia católica.


Nos explicó las cinco categorías de celebración litúrgica, que sirven para expresar la jerarquía que tienen las fechas litúrgicas: Solemnidad, Fiesta, Memoria, Conmemoración y Feria.


El que sigue la liturgia no elige por sí mismo el rango de cada día, sino que viene dado en el calendario de la Iglesia, el calendario del propio país, y el de la propia comunidad.


Solemnidad:


Es la celebración de mayor rango; se caracteriza porque su "día litúrgico" dura más de 24 horas: comienza al atardecer del día calendario anterior, y termina al terminar el día calendario, por lo tanto tiene dos misas (la de la tarde anterior y la del día).




Además, todos los textos litúrgicos se busca que tengan estrecha relación con el tema de la solemnidad; por ejemplo, si la solemnidad cae entre semana -incluso si es un "tiempo fuerte" como Cuaresma- las lecturas de la misa interrumpen el curso de las lecturas que se vinieran haciendo esos días.


En la misa de las solemnidades hay dos lecturas, salmo y Evangelio.
No todas las solemnidades son iguales entre sí, también hay una jerarquía entre ellas; la mayor de todas es la Pascua (madre de todas las solemnidades), luego otras mayores, como el Nacimiento de Jesús y otras dedicadas a la vida de Jesucristo, los domingos, las de la Virgen María y los santos, e incluso celebraciones que a lo mejor son de menor rango para la Iglesia universal, pero que en una determinada comunidad puede ser exigible que se celebren como solemnidad, como la celebración del santo patrono.


Si una solemnidad cae, por ejemplo, en domingo, y ese domingo es de mayor rango, la celebración de la solemnidad se mueve a otro día, pero no se quita.
Los domingos son siempre solemnidad.


Fiesta:
Es una celebración importante, pero de menor rango que las solemnidades, por tanto dura como un día calendario.


Muchos textos aluden al tema de la fiesta, pero no todos. En la misa hay una sola lectura, salmo y Evangelio, como en los días de semana, no como en domingo.




Memoria:
Son las celebraciones de los santos o acontecimientos de la vida de Jesucristo o de la Virgen María de menor rango. Muy pocos textos de la liturgia hacen relación al tema de la celebración, no interrumpen el curso de la lectura bíblica que se venga haciendo.


La diferencia entre memoria "libre" y "obligatoria", es que la memoria obligatoria debe celebrarse y la libre puede omitirse, pero no hay ninguna diferencia en el modo de celebrarlas.


Conmemoración:
Durante los días del 17 al 24 de diciembre, en la Octava de Navidad y en toda la Cuaresma, no se puede celebrar ninguna memoria, ni siquiera las memorias de las comunidades particulares, por ese motivo, si una memoria cae en esos tiempos, se convierte en "Conmemoración", y es de celebración libre.


Esto es especialmente importante en la Cuaresma, porque como sus fechas son variables, -y además es un tiempo relativamente largo de cinco semanas-, siempre ocurre que hay memorias que coinciden con las ferias de cuaresma, que son de mayor rango; esas memorias se vuelve "conmemoración".


Feria:
Son los días litúrgicos que no tienen ninguna de las calificaciones anteriores. De todos modos, como se puede deducir, también están organizados jerárquicamente: las ferias del tiempo ordinario son las celebraciones de menor categoría litúrgica, pero las de Cuaresma son más importantes que las memorias.


Las ferias tienen secuencias de lecturas que las ligan unas con otras, de manera que a cada tiempo, en sus ferias se va desarrollando -a través de las lecturas y los textos en general- el tema que le corresponde (penitencia, espera de la segunda venida, espera de la primera venida, celebración de la resurrección, espera del Espíritu Santo, etc.).


El rango de la celebración también indica cuando se reza el “Gloria” o el “Credo”. Esto es lo que nos resumía el párroco  en lo referente a la parte variable.


En lo que se refiere a la parte fija, la parte central, el Canon de la Misa, hay opción a cuatro diferentes Cánones, cada uno con su riqueza y belleza de oraciones y las siempre invariables  palabras de la Consagración, el momento culmen de la Misa.

 

Todo esto me hizo pensar en el enorme elemento de unidad universal que es la liturgia católica, no solo actualmente en el espacio, en el que en la otra punta del mundo celebraron hace 12 horas la misma festividad de el nacimiento de San Juan Bautista y liturgia en lenguas muy diversas, sino también la unidad en el tiempo que nos une al propio Juan Bautista Precursor de Cristo y a todos los cristianos que nos han precedido.

Por eso, cuando se vive bien la liturgia, todas las misas son “solemnes”.

 





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