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Del feminismo y sus incoherencias.
Ser mujer, la “mujer” que el feminismo propone, es cuerpo, es hueco, es coraje; si, solo así entonces, ser “mujer” es horrible.

El feminismo intenta cambiar la esencia del "ser mujer", y eso solo nos violenta mas.


Por: Mitzy Espinosa de los Monteros Álvarez | Fuente: Catholic.net



Muy pocas veces en la actualidad se ha escuchado hablar de lo errónea que es la idea de creer que la Mujer, para ser “mujer” tiene que ser feminista. Por el contrario, si alguien en la actualidad se proclama contra  esta ideología, no podemos esperar menos que un juicio fuerte en contra de las creencias propias religiosas, siempre atribuidas al cristianismo, y sobre lo conveniente que sería, básicamente, que estuviera en otra época.
 
Se ha cambiado el fondo, en lugar de la forma; alguna vez escuche esta analogía sobre las ideas radicales que empezaron a surgir en el S.XX y ahora en el S.XXI, ya son un parte aguas en la educación y la cultura: “la rueda fue creada en la antigüedad, y eso en la actualidad no la hace obsoleta, por el contrario; en definitiva ha sufrido cambios, porque las necesidades de los tiempos se los han exigido, pero por mas modificaciones que ha tenido a lo largo de la historia ésta nunca ha dejado ser redonda por cuadrada o triangular, por que básicamente no sería funcional”.
 
Y es con esa analogía con la que fundamento mi argumento sobre el mal enfoque que se le ha dado al papel de la mujer según el feminismo: si, se está pidiendo cambiar el fondo, “que pase de ser redonda a triangular” y en la forma, se esta quedando igual.
 
Como mujer lo digo,  duele ver que las mismas mujeres se rechacen a si mismas y su naturaleza, y por tanto te rechacen a ti, porque eres parte de ellas, bajo la falacia de buscar algo mejor. ¿Algo mejor? me pregunto yo, ¿qué puede ser mejor que ser mujer? ¿A caso es mejor ser hombre?, y  ¿es por eso que estás luchando por ser “igual”?.
 
Ojo, yo no digo que ser hombre sea malo, al contrario yo creo que tanto el hombre como la mujer, tienen grandezas únicas en lo que son y de la forma en la que están configurados,  por tanto no hay punto de comparación.
 

Pero parece ser que ya lo creemos, creemos, de nuestra propia imaginación, que el hombre es mejor y el “feminismo” lo único que hace es empoderarnos y decirnos que podemos ser igual que “ellos”, porque a ti misma no te parece suficiente con lo que eres; y las nuevas generaciones ya nacen con el “chip”.
 
¿Qué te hace diferente?, tu naturaleza. Así eres y no tendrías que ser de otra forma, ese es el orden de las cosas.
 
 Si bien es cierto, que la modernidad implica que nos enfrentemos como mujeres  a retos nuevos, e incluso  obstáculos que tienen que ver con la equidad, también hay que resaltar la oportunidad que esta crisis brinda: ser mejor versión de lo que somos, no cambiarlo; y regresar a nuestro lugar, es decir dar lo mejor de nosotras en cuanto a mujeres para ser complementarias, para ser esa “ayuda idónea” que resulta siempre reciproca, y así poder balancear nuestra sociedad. No con un empoderamiento absurdo, que solo dura un tiempo, sino con autoridad, respondiendo con nuestra esencia  a los signos de los tiempos que nos exigen versiones, no nuevos modelos.
 
Dime tu a mi, ¿es tan necesario rechazar tu naturaleza para encajar?, ¡eres el opio de la que dices representar!
 
¿Qué tiene que ver la injusticia de sueldos con la maternidad y por ende el aborto?, por ejemplo. O ¿qué tiene que ver la violencia hacia la mujer, con la libertad sexual? tu y yo sabemos, desde lo mas profundo del corazón, que te lleva al vacío y a la soledad.  ¿Crees que es justificación? Te estas violentado.
 
¿Crees que hablar en público sobre tu capacidad de decidir sobre tu cuerpo (teniendo en claro que no solo implica el aborto, si no también la transformación del mismo) va a hacer que la gente cambie su forma de percibirte?
 
¿Por qué tener hijos te molesta?, ¿no que quieres dejar huella en los demás?, ¿no que quieres que te vean y te admiren?
 
Es triste ver que las niñas y adolescentes de ahora, creen que ser mujer implica luchar y estar enojada por ser lo que eres: no hay acto que demuestre  mayor coraje, que aquella que por elección rechaza su capacidad de ser mamá, matando a otro ser humano. No hay coraje mas grande hacia si misma que aquella mujer que se infesta de fármacos para poder disfrutar de la “libertad”, de su cuerpo y acaba sola, en contra de su naturaleza humana que nos llama a ser sociales y por tanto reafirma nuestra vocación al amor.
 
Ser mujer, la “mujer” que el feminismo propone, es cuerpo, es hueco, es coraje; si, solo así entonces, ser “mujer” es horrible.
 
 
Te mides a ti misma por tu utilidad en lo mas superfluo de la sociedad, y ¿que crees?, así es como te perciben “ellos”, lo otros, a los que tanto admiras inconscientemente, pero consciente reprochas. ¿Cómo esperas que te traten diferente?.
 
Yo soy mujer, y quiero cambiar la sociedad, quiero más equidad, no solo para mi, si no para las mujeres del mundo y de generaciones futuras, quiero dejar eco en la eternidad, y para lograrlo:
 
Si, respetaré mi cuerpo, entenderé que tiene sus propios procesos, que se rige por la genética que no expresa ni posición ni belleza, si no mas bien expresa generaciones y trascendencia.
 
Soy mujer y me quiero casar, porque merezco tener ayuda, no, no puedo sola,  ni mi cuerpo, ni mi psique, están estructuradas para hacer lo que la palabra "todo", implica, yo sola. Y si, quiero casarme por que también quiero ayudar, porque se que tengo ideas y una forma de ver el mundo diferente que puede ayudar al hombre a ser una mejor versión de él,  fundados en el amor. Quiero comprometerme, eso no es atarse, por que es un acto mío, mi voluntad y mi inteligencia, decidió decir Si para siempre, porque mi fuerza no radica en cargar cosas pesadas, sino radica en la convicción de responder a las necesidades de la vida, sin nunca rendirme, y sabiendo que, por más difícil que sea el camino, siempre encontraré una solución, por que se que soy inteligente.
 
Anhelo trascender, quiero que me escuchen, y claro que tengo una profesión y un trabajo que amo, y que a diario doy lo mejor de mi para llegar mas lejos. Pero sé, que está inscrito en mi naturaleza dejar descendencia: quiero tener hijos, quiero enseñarles lo mejor de mi y guiarles para que ellos se encarguen de hacer más solida esta sociedad en un futuro; serán mis ideas, mi educación, será mi sangre y retumbará en varias generaciones.
 
Quiero Amor, y se que este sin sacrificio no se logra, pensar que no hay sacrificio me convertiría en un ser inútil, incapaz; quiero dar todo de mi aún cuando ya no pueda, buscar la forma de dar más a mi familia, a mi comunidad, a mi misma.
 
Dejar el egoísmo de mis planes, mis metas, por un bien mayor. No me hace menos mujer sacrificarme por lo que quiero y los que quiero, eso se llama pasión, pero estoy segura que me hace menos humana quedarme cómoda conmigo misma y mis intrascendentes deseos. Segura estoy, que estoy hecha para más.
 
Quiero que sepan todos lo que soy, porque es bueno: amor, prudencia, delicadeza, finesa, risa, alegría. Quiero saber también lo que no soy, para que no me engañen, y que sepan lo que no puedo, para que no me exijan y me hagan sentir inferior.
 
Para transformar el mundo necesito hacer las cosas diferente, no copiar un patrón que ya está. Soy mujer, soy femenina, es un absurdo ser feminista. Ismo, es igual a exageración, ¿quién necesita exagerar lo que ya es? Que gran contradicción.





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