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Ayudar a configurar la plenitud de la persona, reto de la educación
Ahí está el reto hermoso de la educación, de ayudar a alguien a configurarse para ser pleno interiormente y para ayudar a planificar el entorno que tiene

La educación que parte de la familia es muchas veces la más importante, la más estructural.


Por: Padre Álvaro Lozano | Fuente: yoinfluyo.com



Quiero hacer referencia a aquel compañero que era hijo de una familia numerosa; en mi caso, había uno que era el octavo, el más pequeño; y era muy peculiar cuando compartía con otro, llamaba mucho la atención los comportamientos de los dos. El pequeño de ocho hermanos parecía de un entorno de servicio, de entrega, de preocupación, de alegría, de saber compartir y de saber estar atento a muchas realidades; mientras el otro tenía una cierta actitud de quedárselo todo, de no compartir, hasta a veces de cierto refunfuñeo; y entre ellos siempre había esa discusión, aunque también había una muy sana amistad.

 

El tiempo fue pasando y estos dos pequeños llegaron a conocerse más a fondo y terminaron por comprender sus diferencias, y las diferencias no estaban propiamente en ellos, estaban en sus familias. Los dos habían ido a las mismas escuelas, de tal manera que parecía que la educación era la misma; pero sus familias no eran las mismas, y la educación que parte de la familia es muchas veces la más importante, la más estructural.

 

La educación siempre comienza desde la familia y tiende a la familia; y cuando el ser humano es capaz de preocuparse por lo que de ahí viene, por lo que ahí crece, las cosas cambian. De tal manera que la educación tiene tres pilares fundamentales:



 

1) La educación tiene que cambiarte, porque si no, no es educación, es simple formación o simple información; como las computadoras, que parecen saber mucho, pero no cambian nada. Cuando alguien se educa, cambia interiormente, cambia su comportamiento, cambia su forma de ser.

 

2) Y eso siempre tiene dos grandes destinos: en primer lugar, a la propia persona en su totalidad, porque hay gente que parece muy bien educada para nadar, pero fuera de la natación parece alguien que le falta algo, porque su educación, aunque parece muy buena en la natación, no parece integral para la persona, y eso tampoco es educar; a veces, hasta puede ser esclavizar. La educación tiene que ayudar a que la persona sea plena, se infle como ese globo que se infla por completo.

 



3) Pero en tercer lugar, la educación tiene que mirar a los demás, porque una sociedad de gente educada es una sociedad mucho mejor, porque la gente educada sabe que, aunque ella se tiene que cuidar, tiene que buscar el bien común. Y una educación que no te abre a los demás, que no te hace preocuparte por los demás, es una educación corta, que se queda chiquita.

Pues aquellos dos amigos que crecieron justos, factiblemente alguno era más capaz que otro en otras cosas; pero aquel, el de los ocho hermanos, su familia le abrió el corazón para saberse realmente educado y configurado, para saberse preocupado por sí mismo, pero con ese corazón dispuesto a amar y entregarse a los demás.

 

En el metrobús, en las pantallas, vi una frase: hay gente que en su vida llega a enloquecer, ¡qué vida tan aburrida sería! Por eso me encanta hablar de esas locuras. Ahí está el reto hermoso de la educación, de ayudar a alguien a configurarse para ser pleno interiormente y para ayudar a planificar el entorno que tiene

 

 





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