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La Piedad Popular, camino a Cristo
¿Que es piedad popular y que no? ¿Cuales son las riquezas que encierra la Piedad Popular?


Por: Alejandro Pinelo, Director del Programa Evangelizadores de Tiempo Completo | Fuente: Tiempos de Fe, Anio 2 No. 11, Julio - Agosto 2000



Mucho se ha hablado de la Piedad Popular, tanto po­sitiva, como negativamente. Es un tema de actualidad, pues se refiere al alma misma de los pueblos.

Quiero comenzar citando a Pablo VI que nos dice en su Exhortación Apos­tólica Evangelii nuntiandi :

"Tanto en las regiones donde la Igle­sia está establecida desde hace siglos como en aquellas que se está implan­tando, se descubren en el pueblo ex­presiones particulares de búsqueda de Dios y de la fe. Consideradas durante largo tiempo como menos puras, y a veces despreciadas, estas expresiones constituyen hoy el objeto de un nuevo descubrimiento casi generalizado. La religiosidad popular, hay que confesar­lo, tiene ciertamente sus límites. Está expuesta frecuentemente a muchas deformaciones de la religión, es decir, a las supersticiones. Pero cuando está bien orientada, sobre todo mediante una pedagogía de la evangelización, contiene muchos valores»

De esto es, precisamente, de lo que vamos a hablar, de cómo orientar la Piedad Popular, por medio de la Nue­va Evangelización, como camino para llegar a Cristo.

Por su parte, el Directorio General para la Catequesis dice en su número 195:



"La piedad popular, refleja una sed de Dios que sólo los pobres y los sen­cillos pueden conocer. Hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroís­mo, cuando se trata de manifestar la fe. Comporta un hondo sentido de los atributos profundos de Dios: la pater­nidad, la providencia, la presencia amorosa y constante. Engendra acti­tudes interiores que raramente pueden observarse en el mismo grado en quie­nes no poseen esa religiosidad: pacien­cia, sentido de la cruz en la vida coti­diana, desapego, aceptación de los demás, devoción".

Citando estas actitudes interiores, me viene a la memoria, el ejemplo de un Evangelizador de la Sierra de Gue­rrero que lleva en el Programa de Evangelizadores de Tiempo Completo casi 10 años, con una familia de 11 hi­jos y que a pesar de las dificultades y carencias que encuentra en su cotidia­no andar, esa gran piedad que posee, hace que esas actitudes internas de paciencia, sentido de la cruz, desape­go, etc. cobren vida y se reflejen en una vida llena de Cristo.

Para que se den estas actitudes in­ternas, necesitamos que nuestra cate­quesis, asumiendo tal riqueza religio­sa, ayude, a la Piedad Popular, a su­perar los riesgos de fanatismo, de su­perstición, de sincretismo y de ignoran­cia religiosa, para lograr en nuestra gente, un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo.

1. ¿Qué es y qué no es la Piedad Popular?:

La Piedad Popular encierra un con­junto de expresiones, antiguas y mo­dernas, espirituales y corporales, por medio de las cuales es posible asomar­se al alma del pueblo.



En el Antiguo Testamento, Piedad significa, especialmente: "Temor de Dios" y también "la actitud de respeto que se le brinda a Él".

En el Nuevo Testamento, el sentido de Piedad adquiere nuevos significa­dos, el más preciso es "Imitación del modelo de Jesucristo" y que "se va perfeccionando a través del ejercicio de las virtudes cristianas (1 Tm. 6, 11; Tt 2, 11-12) y mediante la práctica de las buenas obras (1 Tm 2, 1-10)".

El Concilio Vaticano II nos dice que los actos de piedad son elementos ne­cesarios y valiosos del pueblo que le ayudan en su cercanía a Dios y no hay porque despreciarlos (SC 13).

Pablo VI llama a la Religiosidad Po­pular, Piedad Popular, pues este tér­mino, encierra en si la tradición bíbli­ca, su significado universal de catolicidad y más aún porque esta ex­presión sintetiza la tradición religiosa profunda del pueblo cristiano (EN 48).

En nuestros días, Su Santidad Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica postsinodal Ecclesia in America n° 16, utiliza, como su predecesor, el término de Piedad Popular, donde dice, que ésta, ofrece la oportunidad a los fieles para que encuentren a Cristo.

Una vez visto, qué es la Piedad Po­pular, podemos deducir, como conse­cuencia, qué no es la Piedad Popular:

                * No es un fanatismo ciego, des­medido, que me lleva a deformar la esencia misma de la fe.

* No es una superstición que des­vía el sentimiento religioso (Cf. Cat.I.C. n° 2111).

* No es sincretismo religioso, es decir mezcla de diversas creencias.

Recuerdo que en un pueblo de Michoacán, entramos a comer en un restaurante y tenían un altar con la Vir­gen de Guadalupe lleno de flores, a los lados dos Budas con veladoras y en el marco de la puerta una herradura y un manojo de ajos. Cuando preguntamos al posadero nos dijo que era católico y que tenía todo eso para ahuyentar a los malos espíritus...

* No es una práctica por ignoran­cia religiosa, que lleva a caer en los puntos anteriores.

2. ¿Qué manifestaciones encontramos en México de Piedad Popular?

Obviamente, no vamos a poder mencionar, en esta breve exposición, todas las manifestaciones de Piedad Popular, por lo que vamos a hacer una síntesis de las principales.

En la V Asamblea de la Sociedad Teológica Mexicana (1975), clasifican el elemento religioso en 5 grupos:

1. SERES SAGRADOS: Dios, Cristo, Espíritu Santo, Virgen María, Santos, Ánimas, Sagrado Co­razón, Ángel Custodio, Demonio.

2. ELEMENTOS RELIGIOSOS DE APLICACIÓN INDIVIDUAL: Oración, Invocación, Novenas, Bendi­ción de la mesa, Velas encendidas, De­voción, Primeros Viernes, Rosario, Pro­mesas, Peregrinaciones.

3. ELEMENTOS RELIGIOSOS DE APLICACIÓN OFICIAL: Misa, Confesión, Comunión, Asocia­ción Religiosa.

4. OBJETOS RELIGIOSOS: Me­dallas, Imágenes y Cuadros, Escapularios, Hábito y Cordón, Palma Bendita, Agua Bendita, Velas y Cirios, Biblia y Libro de Oraciones.

5. RITOS LIGADOS A UNA OCASIÓN O TIEMPO DETER­MINADO DE LA VIDA: Bautismo, Pri­mera Comunión, Quince Años, Matri­monio, Ceremonial de Difuntos, Fies­tas Religiosas, Misa Dominical y Fes­tiva.

La Exhortación Ecclesia in America n° 16 dice: Las expresiones de esta piedad (popular) son numerosas: las peregrinaciones a los santuarios de Cristo, de la Santísima Virgen y los santos, la oración por las almas del purgatorio, el uso de sacramentales (agua, aceite, cirios...).

En torno a todo esto gira la Piedad o Religiosidad Popular. Una aplicación correcta de cada uno de los grupos nos lleva a tener una relación más intima con Dios, pero una deformación, exa­geración, desviación de alguno de los grupos mencionados por ignorancia re­ligiosa (principalmente), nos lleva a caer, como veíamos en el punto ante­rior en supersticiones, fanatismo o sim­plemente un sincretismo religioso don­de hacemos una mezcla de ritos, reli­giones, etc. que llevan a deformar se­riamente nuestra fe.

En México y dentro de esta gran va­riedad y riqueza religiosa, encontramos que nuestra Piedad Popular está mar­cada significativamente por la Devo­ción Mariana, es decir a la Santísima Virgen de Guadalupe, proclamada, por Juan Pablo II: Reina de América.

Un elemento muy propio de la Pie­dad o Religiosidad Popular es que está envuelta en un lenguaje cultural, por lo que el ser humano, en su camino hacia Dios, se puede enfrentar con di­versas situaciones dependiendo del contexto en que se encuentre (no es lo mismo la piedad popular vivida en la sierra de Chiapas que en la Tarahumara), esto ocasiona, que la Iglesia busque adaptar el mensaje evangélico para que sea asimilado y entendido por un mayor número de personas, es lo que últimamente se ha venido llamando "INCULTURACIÓN". La inculturación que se adapta a las diferentes culturas, pero sin perder el contenido, la esencia. En otras pala­bras: cambia la forma de transmitir el mensaje, más no el mensaje porque «Cristo es el mismo ayer, hoy y siem­pre» (Hb 13, 8).

Esto nos llevaría a nuestro último punto.

3. ¿Cómo debemos orientar la Piedad Religiosa?

En primer lugar, debemos de tener en cuenta la fe. En las Conclusiones de la II Conferencia del Episcopado La­tinoamericano (Cap. 6 n°5) se nos dice:

"Corresponde precisamente a la tarea evangelizadora de la Iglesia descubrir en esa religiosidad (piedad) la secreta presen­cia de Dios, el destello de verdad que ilu­mina a todos, la luz del Verbo y hacer fruc­tificar esa simiente.

Sin romper la caña quebrada y sin ex­tinguir la mecha humeante, la Iglesia acep­ta con gozo y respeto, purifica e incorpora al orden de la fe, los diversos elementos religiosos y humanos que se encuentran ocultos en esa Religiosidad como semillas del Verbo".

Por lo tanto, la primera pauta para orientar esta Piedad es a través de la fe. El Santo Padre, nos ha estado y nos está invitando constantemente a la Nueva Evangelización, evangelización que parte de la fe y que lleva y da la fe.

La fe, como ya sabemos y la define el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 1814-1816) es una virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad misma. Por la fe el hom­bre se entrega entera y libremente a Dios. Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. La fe viva actúa por la caridad (Ga 5, 6). El discípulo de Cristo no debe sólo guardar la fe y vivir de ella, sino también profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla.

Es decir, asegurar la Nueva Evan­gelización promoviendo constante­mente una re-conversión y una edu­cación de nuestro pueblo en la fe.

De una manera más práctica vamos a enunciar algunas estrategias que nos pueden ayudar (Basado en el III Plan Pastoral Diocesano de Guadalajara): Catequizar gradual y permanentemente la piedad popular con los contenidos de la Tertio Millenio Adveniente y las pautas de Ecclesia in America (integrando una dimensión cristocéntrica, fundamentando bíblica y teológicamente las diversas expresiones de la piedad popular, impulsando la dimensión social de la fe y concientizando sobre el sentido de gratuidad de la salvación).

Integrar la fuerza evangelizadora de la Piedad Popular en los distintos niveles eclesiales (Asumiendo la fuer­za de la inculturación para llegar al máximo número de personas, toman­do en cuenta la piedad popular en los planes pastorales de zona, decanato, parroquia y comisiones diocesanas, enriqueciendo mutuamente la piedad popular con la pastoral profética, litúrgica y social).

Orientar y purificar la piedad po­pular planificadamente (analizando los vacíos pastorales más importantes de las principales expresiones de la pie­dad popular, formando agentes aseso­res y coordinadores de los distintos mo­vimientos apostólicos en la correcta piedad popular, elaborando material de orientación sobre las principales devo­ciones).

Favorecer la mutua fecundación de la piedad popular y la liturgia (valo­rizando los aspectos positivos de la pie­dad popular, asumiendo la dimensión litúrgica de la fe en la piedad popular, realizando estudios pastorales).

Quiero terminar invitando a todos los lectores a descubrir las riquezas que encierra la Piedad Popular recor­dando, como vimos en el primer pun­to, que esta es:

* Una actitud de respeto a Dios.

* Que nos lleva a la imitación de Cristo.

* A través de las virtudes y las bue­nas obras.

*Que nos acercan a Dios.

* Por la tradición religiosa y pro­funda del pueblo.

* Dándonos la oportunidad de te­ner un encuentro personal y real con Cristo.

Sugerencia bibliográfica:

  1. Diccionario de Religiosidad Popular. Pbro. Benjamín Bravo
  2. Religiosidad Popular. Equipo Seladoc. Sígueme
  3. Exhortación Apostólica Post-sinodal Ecclesia in America. Juan Pablo II
  4. Guía Pastoral para la Catequesis de México. Comisión Episcopal de

Evangelización y Catequesis

  1. Todos Catequistas como Jesús. Co­misión Episcopal de Evangelización y Cate­quesis
  2. Catolicismo Popular. Depto. de Pasto­ral del CELAM
  3. III Pian Diocesano de Pastoral de Guadalajara (1996-2000)
  4. Directorio General para la Catequesis. Congregación para el Clero
  5. Conclusiones de la II Conferencia Ge­neral del Episcopado Latinoamericano
  6. Catecismo de la Iglesia Católica
  7. La Religión del Pueblo. Rosendo Alvarez. BAC Popular
  8. Religiosidad Popular. Ignacio Pineda. Mensajero
  9. La Religiosidad Popular en México. Sociedad Teológica Mexicana. Paulinas





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