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Nuestros hijos crecen y se van ¿Y que hacemos nosotros?
Ellos tienen su propia vocación

Es muy difícil darnos cuenta que nuestros hijos van creciendo y que debemos dejarlos volar con sus propias alas.


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



Es muy difícil darnos cuenta que nuestros hijos van creciendo y que debemos dejarlos volar con sus propias alas, pero es necesario hacernos a la idea porque los hijos son un don, Dios los puso en nuestras manos para que los eduquemos, los llenemos de amor y los encaminemos para que, cuando llegue el momento, ellos puedan volar con sus propias alas para cumplí con la misión que Dios les ha encomendado.

Todo esto es un proceso que debemos vivir y para lograrlo aquí te dejo mis 5Tips que espero te sean de utilidad.

PRIMERO. Los hijos son una bendición.

Antes que todo debemos tener muy claro que cada uno de nuestros hijos son una bendición y que debemos procurarles cuidados y atención.

Nosotros como papás tenemos la obligación de atenderlos, cuidarlos, darles lo necesario para vivir dignamente, cuidar de su salud y darles la educación necesaria para la vida.



Pero además, y principalmente, lo que debemos darles a nuestros hijos es Amor ya que con el amor se puede suplir y rellenar cualquier carencia.

Si nuestros hijos ven que todo lo hacemos con amor, podrán ser capaces de valorar lo que les damos o lo que no les damos por su bien.

A los hijos hay que educarlos con un poco de hambre y un poco de frío, así estamos formándoles el carácter que tanto se necesita para afrontar adecuadamente los diferentes acontecimientos de la vida cotidiana.

SEGUNDO. Los hijos son prestados.

Pensar que los hijos estarán con nosotros toda la vida es un error porque los hijos crecen y poco a poco se van alejando de nosotros.

Cuando estudian, los deberes y compromisos que la escuela les impone los aleja un poco de nosotros. Después, cuando son jóvenes, los grupos juveniles y sus actividades los van alejando mas, al grado de tener ellos una agenda y nosotros como papás otra que a veces es muy difícil empatar.

Nosotros debemos permitirles a nuestros hijos poco a poco tener estas actividades en un ambiente controlado para que cuando deban salir al mundo les sea más fácil esa cambio.

Si los mantenemos pegados a nosotros en todo momento les estamos evitando que crezcan y maduren y esto, al revés de nuestras intenciones, les hace un daño terrible porque los incapacita para tomar decisiones y afrontar la vida correctamente.

Claro que todo debe ser conforme a la edad de nuestros hijos, porque si les damos permisos que no están adecuados a su edad, también les estamos haciendo un gran daño.

TERCERO. Los hijos tiene una misión propia.

Es importante darnos cuenta de que cada hijo tiene una vocación personal y una misión personal en la vida por lo que es necesario ayudarles a descubrirla e impulsarlos para que la desarrollen al máximo y la lleven a cabo conforme a lo que Dios quiere.

En muchas ocasiones, nuestros hijos no son felices porque nosotros les imponemos lo que tiene que hacer o a lo que se tiene que dedicar en la vida, sin tomarlos en cuenta, pero es muy bueno que desde pequeños observemos a nuestros hijos y les impulsemos a desarrollar sus capacidades.

Si nos damos cuenta de que alguno tiene vocación religiosa o sacerdotal debemos hacernos a la idea de que ese es su camino y no tratar de ponerles obstáculos porque nosotros no podemos con la idea de que se vayan de nuestro lado tan pequeños.

O si alguno quiere estudiar una carrera que solo la tiene una universidad que está lejos de casa, también debemos hacernos a la idea de que nuestros hijos deben volar de nuestro lado para realizar sus ideales.

CUARTO. Vive tu proceso de duelo.

Cuando los hijos se van, nosotros los papás entramos en una etapa de duelo, es decir, de una pérdida física, un alejamiento real que debemos vivir adecuadamente para sana la herida que se causa por este alejamiento.

Debemos estar conscientes de que el proceso del duelo puede durar mas o menos dependiendo de cada persona y de la actitud que tengamos ante la vida.

Los pasos mas comunes en este proceso son: la negación, el enojo profundo, el sentimiento de culpa, la justificación y por ultimo la aceptación.

Y QUINTO. Acompáñalos en su camino.

Una vez que pasamos por el proceso del duelo es importante brindarles nuestro apoyo y acompañamiento porque si es difícil para nosotros todo esto, imagínate para ellos que apenas están aprendiendo a vivir su vida.

Por eso es básico que los acompañemos y los apoyemos en todo el proceso, que puede ir a la par que nuestro proceso de duelo.

Sentir que estamos con ellos y que los apoyamos en sus decisiones es básico para nuestros hijos, por eso es importante que vayamos a un lado de ellos, no adelante para jalarlos ni atrás para empujarlos, sino a un lado para apoyarlos y brindarles nuestro consejo y orientación en caso de que nos la pidan.

Los papás debemos ser como un faro que esta presente a pesar de todo, a pesar de las tormentas y de las vicisitudes de la vida, pero que nuestros hijos saben que si voltean a vernos ahí estamos para orientarlos y mostrarles cual es el camino mas adecuado para llegar a buen puerto en la aventura de la vida.





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