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La familia, educadora en la sexualidad de los hijos.
Los Padres debemos ser los principales educadores de nuestros hijos

En estos tiempos tan revueltos donde la sociedad marca modas que van contra la dignidad humana y contra la familia, existe gran desinformación sobre estos temas


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



En estos tiempos tan revueltos donde la sociedad marca modas que van contra la dignidad humana y contra la familia, existe gran desinformación sobre estos temas entre los papás y en las escuelas, el programa marca tocarlos pero no de una forma adecuada sin con muchas ambigüedades y en una línea no a favor de la vida y la familia.

 

Es por esto que nosotros, papás, debemos ser los principales educadores de nuestros hijos y desde luego también en este tema que es de vital importancia para su desarrollo integral.

 

Y por favor, no esperemos hasta que sean adolescentes nuestros hijos y que ya tengamos los problemas encima para comenzar a hablar con nuestros hijos de este tema, siempre de acuerdo a la edad de cada uno de nuestros hijos.



 

Por eso aquí están mis 5Tips para educar a nuestros hijos en la sexualidad.

 

PRIMERO. Infórmate sobre el tema.

Es muy importante tener claridad sobre este punto ya que si no, lejos de ayúdalos los podemos confundir y hacer que busquen ayuda con otras personas que consideren más informados.



Hay mucha literatura muy buena para adquirir la información pero creo que la mejor está basada en la teología del cuerpo que San Juan Pablo II nos ha dejado como legado.

Nadie da lo que no tiene, así que necesitamos tener claros los conceptos y llamar a las cosas por su nombre para dar la formación correcta y crear una conciencia clara en nuestros hijos.

 

SEGUNDO. Busca el mejor momento para platicar con cada hijo.

Este tema es necesario platicarlo con cada hijo en lo particular porque cada uno tiene características diferentes y necesidades diferentes.

La información debe variar según la madurez de cada uno y las necesidades de cada uno.

Podemos hablar de temas generales con todos como lo es el pudor y el respeto de nuestro cuerpo que es templo del Espíritu Santo, pero ya los detalles los debemos tratar en lo particular.

También es necesario que papá hable con los hijos varones y mamá con las hijas. Así todo será en el marco del respeto.

Pero si no es posible, entonces quien esté más cerca de los hijos debe buscar el momento más adecuado y comenzar diciendo que es algo difícil hablar así de estos temas pero que lo vamos a hacer en el marco del respeto.

Que si algo le incomoda que nos lo diga para tratar de dejarlo claro.

Es vital que sea en un momento y lugar especiales para que la información tenga un carácter especial para nuestros hijos.

 

TERCERO. Que sientan tu cercanía.

Para que haya mejores resultados es necesario que seamos padres cercanos a nuestros hijos.

El estar cerca no es sinónimo de estar encima de ellos todo el tiempo, sino de que sepan que estamos ahí para cuando nos necesiten.

En este sentido es necesario que sepamos sus gustos y sus necesidades y estar pendientes de cubrirlas adecuadamente y ellos se pueden dar cuenta de que son muy importantes para nosotros porque estamos atentos a lo que necesitan.

 

CUARTO. Enséñales a distinguir el bien del mal.

Es importante darnos tiempo para darles las bases a nuestros hijos para que puedan distinguir por ellos mismos el bien y el mal.

Para lograrlo es necesario tener una conciencia bien formada y equilibrada ya que, de otra forma, podemos provocar que nuestros hijos vivan fuera de la realidad y se vayan a los extremos.

Nuestros hijos no nacen sabiendo lo que es bueno y lo que es malo, por esto es importante que nosotros, sus papás, les hagamos ver cuando sus acciones son buenas o malas.

No como un reproche, sino como una explicación clara y precisa, llamando a cada cosa por su nombre y haciendo hincapié en el nombre de lo que hacen o sienten y también que está bien o mal.

 

Y QUINTO. La confianza es la base de todo.

Esto es la clave de la adecuada educación sexual para nuestros hijos ya que sin esta virtud no se puede vivir adecuadamente las relaciones entre padres e hijos.

La confianza se gana, se conquista en el corazón de nuestros hijos con detalles y con cuidado.

Confiar es pone el corazón y la esperanza en la otra persona, es saber que siempre estará ahí cuando la necesites y que hará todo para ayudarte sin esperar nada a cambio y sin importar el problema qué hay que afrontar.

 

Ojalá que seamos capaces de conquistar la confianza de nuestros hijos y que logremos conservarla aun siendo adolescentes, ya que es en ésta etapa de la vida cuando más se necesita.



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