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Las curaciones inexplicables de un niño africano y de una religiosa
Relato de los 2 milagro aprobados, para su beatificación y canonización.


Por: Xavier Villalta A. | Fuente: Catholic.net



Las curaciones inexplicables de un niño africano y de una monja nacida en la provincia de Campobasso son los milagros que han permitido que Alfonso María Fusco fuera beatificado el 7 de agosto de 2001 y que el próximo 16 de octubre de 2016 sea incluido en el canon de los santos de la Iglesia.

Se llega a la canonización después de un largo proceso. En 1939 se abre la causa en la diócesis de Nocera, el 12 de febrero de 1976 el Papa Pablo VI reconoció las virtudes heroicas del Siervo de Dios, ahora era necesario que Dios concediera los milagros necesarios por la intercesión de su Siervo, para avanzar en la causa de canonización.

El 3 de febrero de 1998 Dios concedió la sanación al pequeño Gershom Chizuma, un niño nacido el 19 de mayo de 1994 en Zambia, quien el 18 de enero de 1998 se enfermó. El diagnóstico inicial fue fiebre palúdica, pero las cosas se precipitaron y terminó en un irreversible estado de coma de tercer grado (sin defensa, sólo reflejos fugaces, falta el reflejo vestíbulo-ocular, reacción pupilar debilitada), se determinó que la causa era “malaria cerebral”, el pronóstico era letal.

La noche del 2 de febrero los médicos señalaron que el final era inminente.  Ese día la hermana Livia Caseiro, religiosa de la Congregación de Hermanas de San Juan Bautista, fundada por el Siervo de Dios, que había ido al hospital a visitar a otros niños, invitó a la madre -que no era católica- a orar a Alfonso María Fusco pidiendo su intercesión, luego puso una pequeña estampa bajo la almohada del niño.

La oración tuvo el efecto anhelado, a la mañana siguiente Gershom despertó del coma y llamando a su mamá. La fiebre había desaparecido, así como la neumonía bronquial. El milagro fue reconocido el 1 de julio de 2000 y la celebración de la beatificación, presidida por el Papa San Juan Pablo II, que tuvo lugar en la plaza de San Pedro 7 de octubre de 2001.



El milagro decisivo, el de la canonización, ocurrió en 2009. Ese año Sor Mariadulcis Miniello, nacida en Ripalimosani, en la provincia de Campobasso, Italia, llevaba ya varios años viviendo en Roma donde se desempeñaba como tesorera general, fue víctima de dos aneurismas cerebrales.  Los médicos del Hospital San Camilo dieron pocas esperanzas. Después de una serie de operaciones y la rehabilitación, ella estaba en una silla de ruedas, con discapacidad grave e incapaz de reconocer a sus seres queridos. Las fuertes oraciones de sus hermanas de la congregación y de su familia lograron el milagro. Durante la misa dominical el 25 de octubre, estando ella en la iglesia, comenzó a reaccionar, se volvió, reconoció a su hermano y volvió a ser la hermana Mariadulcis que todos conocían y amaban.

El 25 de febrero de 2016, el Consejo de médicos de la Congregación para las Causas de los Santos emitió su dictamen favorable sobre la curación repentina, completa, duradera y científicamente inexplicable de la religiosa.  El 22 de marzo los Consultores teólogos de la misma Congregación ha votado a favor, reconociendo la curación como un milagro obrado por Dios por intercesión del Beato Alfonso. El 19 de abril se realizó Sesión Ordinaria de los Cardenales y Obispos quienes dieron dictamen favorable por unanimidad.  Finalmente el 26 de abril de 2016, el Papa Francisco recibió al Cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y le autorizó promulgar el decreto mediante el cual se reconoce este milagro.

Con información de diocesinocerasarno.it.

 







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