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Curso básico de evangelización
Es evidente que no basta tener sesiones muy motivantes, vivenciales y moralizantes si no se educa la otra vertiente de la fe: la recepción y la asimilación personal del mensaje de Cristo.


Fuente: Tiempos de Fe, libro 1, año 1, No. 1, Noviembre 1998.



Curso básico de evangelización 

La propuesta es una ayuda sencilla y práctica para impartir un Curso Básico educación en la Fe, y una aportación metodológica y catequética para la formación de quienes vayan a usarlo.

Jesús, después de su resurrección, envió de parte del Padre, al Espíritu Santo para que llevase a cabo desde dentro, la obra de la salvación y animase a los discípulos a continuar su propia misión en el mundo entero, como Él a su vez había sido enviado por el Padre.

El mandato de Cristo comporta cuatro aspectos íntimamente unidos entre sí: “anunciad”(Mc16,15), “haced discípulos y enseñad”(Mt28, 19-20) “ sed mis testigos”(Hch 1,8),que constituyen otros tantos elementos del largo proceso de la evangelización.

Ya en la práctica es fácil encontrar áreas más o menos extensas donde la Catequesis como parte de la evangelización, no está suficientemente estructurada. Muchos fieles reciben una formación cristiana ocasional, superficial y fragmentaria, donde los contenidos de la fe y de la moral flotan aislados y a la deriva en la conciencia de la gente. 



Como parte de la solución a este vacío, se hace indispensable, una vez más, partir de un núcleo básico, que como el Kerigma Apostólico, vaya expandiéndose cualitativa y cuantitativamente, hasta conformar una catequesis completa y sistemática que abarque el conocimiento y la vivencia de la totalidad del mensaje de Cristo.

Por eso, tiempos de fe, pretendiendo aliviar en algo esta necesidad de una forma práctica, presenta seriado, a partir de ese primer número, un Curso Básico ilustrado de educación en la fe, con su doble objetivo bien definido:

a.- Objetivo Doctrinal: Transmitir el mensaje básico de la fe a personas insuficiente formación religiosa.

b.- Objetivo Vivencial: Iniciarles en la vida cristiana promoviendo la vivencia práctica del Evangelio “en la casa del padre”, en el seno de la Iglesia Católica.

2.- Características del Curso.



a. Es curso de iniciación, a partir del Catecismo de la Iglesia Católica, que sienta las bases necesarias para una ulterior formación más profunda y sistemática en la fe. 

b. Presenta los mínimos que el cristiano debe conocer a cerca de su fe y de las exigencias morales del Evangelio.

1.- Presupuestos catequéticos del curso.

La propuesta es una ayuda sencilla y práctica para impartir un Curso Básico de educación en la fe, y una aportación metodológica y catequética para la formación de quienes vayan a usarlo.

El destinatario de la presente síntesis es el adulto con unos conocimientos doctrinales  elementales o con pocos recursos para preparar  adecuadamente un breve curso sistemático.

Por eso, el lenguaje es sencillo, evita todos aquellos términos de índole técnica, poco habituales para el cristiano común, sustituyéndolos por otros más accesibles. 

Aligeramos el rigor tecnicista  en función de la compresión sin perjudicar la propiedad doctrinal. 

Presentamos sólo los principales puntos doctrinales de cada tema: los fundamentales, sintéticamente y de forma clara. Pero eso sí, todos los necesarios para que el evangelizador los desarrolle del modo más adecuado a su capacidad, personalidad y a las necesidades de sus destinatarios y sus circunstancias.

Para que el evangelizador logre la finalidad propia de la catequesis, colaborando con el Espíritu para llevar a los hombres a la madurez en la fe, además de su testimonio y entusiasmo, le ayudará tener testimonio y entusiasmo, le ayudará tener en cuenta lo siguiente:

•    Guiar al destinatario a una integración activa en la vida de la comunidad cristiana, reflejada en el compromiso apostólico y la participación litúrgica.

•    Adaptar la explicación a la etapa de desarrollo cultural y espiritual del destinatario.

•    Favorecer el crecimiento de la fe en su dimensión objetiva y en su dimensión subjetiva: es decir, que sepan todo lo que deben saber y vivan de acuerdo a lo que saben.

•    El éxito de un evangelizador, es decir, que su labor produzca frutos de renovación de la fe, depende de su habilidad para motivar a sus alumnos para que se formen sólidamente para su propio bien y el de los demás.

Estructura de las lecciones.
a.    La planificación de las lecciones.

La planificación de lecciones exige desarrollar parte por parte, para que la lección quede completamente preparada.

Para entendernos, iniciemos un viaje fantástico. Lo primero que necesitamos es un mapa confiable, que brinde un alto grado de precisión y seguridad: que trace claramente el itinerario que permitirá llegar a donde queremos llegar.

La planificación de las lecciones es como preparar un viaje. Primeramente necesito definir el objetivo que espero alcanzar.

Sin tener una visión clara del objetivo, es muy probable que nunca llegue a mi destino. En cada lección los objetivos señalan el camino a seguir, y sirven como puntos de revisión en situaciones conflictivas.

Luego hay que pensar en los destinatarios. El aprender es algo muy personal. Cuando falta un conocimiento del destinatario ¿cómo podremos ayudarles a aprender? Debemos recordar que cada alumno es un individuo único con diferentes habilidades, actitudes, intereses y antecedentes.

La planificación es la forma de asegurar que se va presentar el material de una manera efectiva, completa y atractiva.

b.    Nuestro modelo de planificación.

Desde el punto de vista estructural, los elementos esenciales de cada tema son los siguientes:

1.    Título

El título es el resumen del mensaje contenido en todo el tema. Quien lo tenga en la memoria tendrá una llave importante para abrir camino hacia su apropiación y vivencia.

2.    Objetivo vivencial.

Sería bueno recordar que lo más importante de la educación en la fe es precisamente el efecto de cambio y conversión que produce en nuestra vida. Por eso en el orden de la evangelización el objetivo vivencial es el más importante.

Radicalizando un poco: si una sesión de catequesis produce la realización práctico o interior del objetivo vivencial, ha sido un éxito; y si no lo logra, por muchos valores que se le quieran encontrar, ha sido un fracaso.

3.    Objetivo Doctrinal.

Es el núcleo de la doctrina que se busca transmitir al alumno de forma que quede clara en su mente e integrada en sus conocimientos.

Es evidente que no basta tener sesiones muy motivantes, vivenciales y moralizantes si no se educa la otra vertiente de la fe: la recepción y la asimilación personal del mensaje de Cristo.

Por eso se insiste tanto en el objetivo doctrinal, que no es otra cosa que el contenido que el alumno comprende y aprende.

4.    Enlace.

El ser humano se introduce en un tema y recibe motivaciones de una sesión educativa en la medida que dicho tema toca existencialmente su vida.

En cada tema proponemos un problema humano que provoque el interés y estimule el esfuerzo por adentrarse en el tema y así el oyente se haga protagonista de su propio crecimiento en la fe. 

Es necesario elegir problemas humanos de fondo, que respondan a la realidad del oyente, no de simple actualidad.

Claro que se trata de una propuesta. El catequista puede elegir una mejor opción, siempre y cuando interesen y lleven a personalizar la doctrina.

5.    Dinámica

Es la técnica que se usa para iniciar la clase, captar la atención de los alumnos, hacerlos participar, despertar su interés o presentar más eficazmente determinados contenidos.

El Curso Básico plantea el tema en el póster de la página ilustrada. El evangelizador puede simplemente hacer leer a los alumnos esa página, y preguntarles: ¿Les han gustado? ¿Qué les llamo más la atención, qué menos? ¿Qué le añades o qué le quitas, qué sugieres? 

Estas u otras preguntas semejantes van dirigidas a introducir en el diálogo y provocar la reflexión.

Luego se pregunta sobre el contenido del tema. Es una gimnasia obligada  de la comunicación humana para iniciar la participación antes de entrar en el núcleo de la cuestión, donde el alumno es mas pasivo; por eso se favorece su receptividad.

A continuación se harán preguntas más profundas, como por ejemplo: ¿Ves alguna relación entre los dibujos y la vida que nos rodea? ¿Qué acontecimientos de la vida real tiene parecido con las ilustraciones? ¿Los personajes qué nos enseñan?

6.    Puntos Doctrinales.

Contienen el verdadero esquema doctrinal del tema. Presentarlos de un modo tan simple y esquemático tiene el objeto de ayudar al catequista a sintetizar muy clara y sencillamente los puntos que el alumno debe aprender y él explicar.

Queda más claro ahora cuando decíamos sobre el objetivo doctrinal: todo se reduce a tener unos conceptos claros, pero esenciales que vayan dando a la mente del alumno una visión global y precisa de su fe.

Es evidente que el evangelizador debe desarrollar tales puntos. Para ayudar a la explicación puede elegir el estilo de preguntas y respuestas porque la fe es siempre el trayecto de la oscuridad a la compresión, de la duda al gozo de encontrar la verdad, del interrogante a la respuesta luminosa.

5. Propuestas Erróneas.

Son las equivocadas más comunes difundidas entre la gente. A modo de muestra hemos elegido solamente algunos de los errores estrictamente relacionados con el tema, sin perder en lo mínimo ser exhaustivos y para que el evangelizador enriquezca la sección con su propia experiencia y creatividad.

Pueden servir también como método interactivo para que el alumno reflexione, participe y profundice. En todo caso es un material adicional para redondear la explicación.

6.    Respuestas Válidas. 

Son el necesario complemento a la sección anterior. Para cada propuesta errónea ofrecemos la respuesta correcta como material de apoyo, utilizable según las necesidades.

En todo caso constituyen un modelo de prontuario para respuestas breves e inmediatas.

En la medida de lo posible enriquecemos con una cita bíblica para dar mayor solidez a la respuesta.

7.    Aplicaciones.

Ofrecemos algunas aplicaciones prácticas para la vida en cada tema.

Evidentemente se pueden añadir otras teniendo en cuenta:

•    Que los temas llevan a la vida práctica.

•    Que las aplicaciones vayan en relación lógica y natural con el desarrollo del tema.

•    Equilibrio para acentuar más unas que otras; hay que remanchar todos los clavos no solo unos cuantos.

•    Útiles también para el educador.

8.    Motivaciones.

También ofrecemos  algunas motivaciones de acuerdo al tema. Se aplica el mismo criterio, ni son las únicas ni las mejores.

El evangelizador use su propia creatividad teniendo en cuenta sus objetivos y a los oyentes.

Conviene recordar que las motivaciones son motores que impulsan a la persona desde dentro. Por lo tanto deben ser motivaciones que provoquen la auto convicción y el impulso interior; más orientadas a la voluntad que el estímulo sentimental pasajero.

Conclusión.

Lo expuesto es el recuento de algunos elementos metodológicos necesarios para el éxito humano de la catequesis, instrumento del soplo divino, que hace germinar y producir a la semilla sembrada en el surco preparado, limpio de piedras, espinas y maleza.

A partir de aquí, nuestro recorrido constará de veinticuatro temas. Nos vemos el próximo número. Y recuerden, la fe se fortalece dándola.





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