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María Antonina Kratochwil, Beata
Virgen y Mártir, 2 de octubre


Por: Cristina Huete García | Fuente: hagiopedia.blogspot.com



Virgen y Mártir

Martirologio Romano: En la ciudad de Stanislanòw, de Polonia, beata María Antonina Kratochwil, virgen, de la Congregación de las Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora y mártir, que, durante la guerra mundial, fue encarcelada por su fe y murió a causa de las torturas soportadas por Cristo († 1942).

Fecha de beatificación: Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 13 de junio de 1999, junto a otros 107 mártires polacos.

Breve Biografía


María Ana nació en Ostrava-Vitcovice (Moravia), hoy República Checa. Como su padre murió muy pronto, la niña fue internada en el orfanato de Bielsko, regentado por las Hermanas Escolásticas de Nuestra Señora. Hizo los estudios de magisterio y en 1906 pudo colocarse como maestra en la escuela de Karwin. Tres años más tarde ingresaba en la dicha congregación, pronunciando los votos el 27 de septiembre de 1910 con el nombre de sor María Antonina.

Ejerció como maestra en los colegios de Karwin, Lvov y Tlumacz, pasando luego a Lvov como maestra de las candidatas a religiosas de su congregación. Cuando estalló la II Guerra Mundial, quedó en la zona sometida a Rusia, soportando las restricciones que se pusieron a los colegios católicos, pero al poco tiempo fue nombrada superiora de la casa de Mikuliczyn, y aquel mismo año las hermanas eran privadas de su casa. Cuando en junio de 1941 las tropas de Hitler ocuparon la zona, las hermanas pudieron volver a su casa de Mikuliczyn, pero en condiciones sumamente difíciles.

El 9 de julio de 1942 sor María Antonina y las demás hermanas fueron arrestadas por la Gestapo a causa de una delación falsa presentada contra ellas. Fue llevada a la cárcel de Stanislawów, allí el feroz maltrato que le dieron los guardias, las duras condiciones de la prisión y la enfermedad del tifus que contrajo la llevaron a un lamentable estado. Se le dio libertad y hubo de ser ingresada en el hospital de aquella ciudad, donde murió una semana más tarde, el 2 de octubre de 1942. Todos habían admirado en ella su profunda piedad, su entrega plena a su tarea como religiosa y su entereza y ánimo en la tribulación.



 





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