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¿He permitido a Jesús que ablande mi corazón?
Arzobispo Mons. Joseph E. Kurtz invita a preguntarse


Por: Eduardo Berdejo | Fuente: ACI



BOGOTÁ, 28 Ago. 16

El Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. Joseph E. Kurtz, presidió la Misa con la que se inició la segunda jornada del “Jubileo Extraordinario de la Misericordia en el Continente Americano”, donde invitó a obispos, sacerdotes y laicos a preguntarse si “¿he permitido que Jesús ablande mi corazón?”, porque para llevar misericordia, primero debemos recibirla de Cristo.

El Arzobispo reflexionó sobre la parábola del banquete de bodas, donde uno de los personajes se ubica en “un puesto de preeminencia, pero pasa vergüenza cuando lo envían a un lugar inferior”. “Una lástima por él y por todos aquellos que, aunque no buscaron los primeros lugares, se preocuparon en sus corazones por ser notados y por obtener algún tipo de trato preferencial”, señaló.

El Presidente de la USCCB explicó que en una boda son los esposos quienes desean compartir su alegría, “pero esta persona desafortunadamente sólo piensa en su propio lugar en el banquete. Señor, ten piedad; ten piedad cuando pienso no en los demás sino (…) busco ser yo el centro en un banquete ajeno”.

En ese sentido, preguntó “¿cuál será el efecto de este gran Año Jubilar de la Misericordia? Hoy no nos fijamos en la Iglesia Universal o en la diócesis que nos ha tocado servir. Hoy más bien miramos dentro de nuestros corazones. ¿He permitido a Jesús que ablande mi corazón? ¿Me presento ahora al banquete para compartir la alegría de los novios, o sigo buscando ocupar los primeros lugares?”.



Mons. Kurtz recordó que cuando se le preguntó al Papa Francisco cómo se describiría a sí mismo, “él respondió con sencillez: ‘Soy un pecador’”, llamando así a la humildad e invitando a seguir a Cristo en la misericordia.

“El P. Servais Pinckaers, O. P., en La espiritualidad del martirio… Hasta los límites del amor, identifica el núcleo de los mártires de la Iglesia naciente no en su gran valentía y fuerza, sino en su humildad y en su fe al seguir al Señor Jesús”, afirmó.

Asimismo, recordó que el Pontífice pide “ir a las periferias y de no permanecer como Iglesia volcados sobre nosotros mismos. El jubileo da expresión a este llamado. Como una ola de personas en un evento deportivo, que se abre paso en el estadio, así también en este mundo es una gran ola de misericordia la gracia de Jesús que toca los corazones”.

Además, el Prelado aseguró que en el mundo “existen muchos modos de encontrar a Jesús en los demás: al sanar las heridas de las víctimas de la violencia y al llamar a los violentos a la conversión; al dar el primer paso para brindar dignidad y respeto a todo ser humano, especialmente a aquellos que no tienen voz y a los inocentes, desde el momento de la concepción hasta a muerte natural”.

Así como “al cuidar apropiadamente de nuestra casa común, que es el planeta Tierra. Cada día podemos buscar a Jesús en la vida de nuestro prójimo”.



“También podemos mencionar a María Magdalena, a quien el calendario de la Iglesia honra como la primera mujer que experimentó la misericordia del Señor Resucitado. Fue este encuentro el que movió su corazón a anunciar la alegría de su resurrección a los demás”.

Finalmente, el Presidente de la USCCB pidió “que Jesús, nuestro Salvador Misericordioso, bendiga a las Américas, bendiga a la Iglesia que anuncia la buena nueva, nos bendiga a todos los que recibimos y compartimos la misericordia de Dios mientras dirigimos nuestra mirada a Jesús, quien es ‘el rostro de la misericordia del Padre’”.





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