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1. Sonia: Amar ¿ está en mi mano ?
¿Es posible enamorarse por voluntad y decisión o es imposible?


Por: P. Horacio Bojorge S.J. | Fuente: Clínica del Buen Amor



1.- SONIA
AMAR: ¿ESTÁ EN MI MANO?

1. Padre:


Aprovecho la presente, para hacerle una pregunta que desde hace un tiempo está dando vueltas en mi cabeza: ¿Es posible enamorarse por voluntad y decisión o es imposible, siendo el único camino para el enamoramiento la espontánea y casi natural inclinación del corazón por alguien? Es decir, ¿Se puede un hombre proponer a amar a una mujer o viceversa? De mi parte a veces pienso que sí y otras que no...

¿Será que el mundo actual es tan sensiblero y hedonista? No sé. Se lo pregunto por algo que me está pasando a mí misma y me hace dudar dolorosamente. A mí me está ocurriendo que a mis treinta y un años siento más con la cabeza y mi corazón está más ecuánime.

Pues le cuento que yo tengo un enamorado maravilloso, un hombre muy bueno que me quiere mucho y ese amor suyo me ha dejado atónita hasta el punto de dudar si lo que yo siento por él es lo mismo... me aterra pensar que no pueda corresponder a ese amor grande, pues es todo lo que yo siempre soñé y pedí al Señor que me diera. Lo quiero muchísimo pero me preocupa no sentir por el ese apasionamiento del latir del corazón sino mas bien un amor tranquilo, sereno, conforme... y esto me llevó a creer si acaso realmente lo amaba.

Sin embargo, yo deseo corresponderle y serle fiel y casarme con él, tal como lo soñamos... Mas, como le decía no soy la adolescente que antes amaba con furor a sus amores imposibles... y no ser así me ha dado preocupación, pero como le digo, deseo seguir con él adelante porque mi corazón me dice que él es la persona indicada y soy feliz.
Me encantará muchísimo recibir su respuesta, mil Gracias, Padre.
Sonia

Primera parte de mi respuesta

Muy estimada Sonia:

Paso a contestar tu pregunta sobre si el amor entre varón y mujer puede ser una decisión de la voluntad. Entiendo que me preguntas si uno podría enamorarse de cualquiera, del que uno quisiera o decidiera enamorarse. Quizás, como en tu caso, de alguien que lo ama a uno, y por el que uno no se siente apasionadamente enamorado, o duda de estar enamorado con amor verdadero, porque tiene sentimientos distintos a los que sentía siendo más joven.

Primero te contesto con una visión global del hecho del amor humano

El amor "debe" ser una decisión de la voluntad, pero no puede ser solamente de la voluntad. ¿Por qué? Primero porque el ser humano no consta solamente de voluntad y segundo, porque a consecuencias del pecado original, la razón y la voluntad no tienen el dominio de toda la persona.

Me sigo explicando: El ser humano es un ser complejo, compuesto de cuerpo y alma De ahí que sus operaciones o acciones son también complejas. El amor humano también es una operación de todo el ser humano: de su alma o su espíritu, donde reside la voluntad, pero también de sus apetitos sensibles, pasionales e instintivos. Claro está que son la razón y la voluntad las que deben regirlos a todos los demás, por ser las potencias o facultades espirituales y más elevadas. Por eso, podemos decir que amar es un acto principalmente de la inteligencia y la voluntad, pero no solamente de ellos.
A esta consideración es necesario agregar otra. Y es que, a consecuencia del pecado original, el poder de la razón y de la voluntad sobre los apetitos sensibles se ve disminuido y a veces hasta anulado, de modo que la atracción hacia el otro puede convertirse en un impulso predominante o puramente sensible, (sentimental), o predominantemente pasional e interesado (lujuria, avaricia, promoción social) y hasta violento e instintivo con anulación de la razón (como en el violador compulsivo).

Así que, enamorarse por voluntad o por una pura decisión voluntaria, "debería" ser posible si la creatura humana hubiera conservado el dominio de sus facultades espirituales sobre las sensibles que tenía antes del pecado original, en el estado de inocencia.

Pero puesto que por el pecado original el ser humano ha perdido ese dominio, el amor se ha convertido en un lugar de conflicto entre sus facultades o potencias espirituales y sus facultades o potencias sensibles.

Y eso, no solamente en el momento de enamorarse, sino durante toda la vida en común de los enamorados, hasta que la muerte los separe. Por eso, dice San Pablo con entera verdad, que los que se casan “sufrirán tribulación en la carne” (1ª Corintios 7, 28). Con el pecado original los deseos ya no obedecen a la razón, y sobreviene lo que se llama concupiscencia, o desorden de las pasiones, que las potencias espirituales no podrían dominar por sí solas, si no fuera con el auxilio de Dios y de su gracia. Por lo que Dios primero dio la Ley de Moisés y luego instituyó un sacramento de sanación, gracia y santificación: el matrimonio. Este sacramento auxilia en las tribulaciones de la carne, pero no las anula, ni las ahorra.

Vuelvo pues a tu pregunta y sigo matizando la respuesta. Es posible enamorarse del que uno decida querer, por la voluntad y pura decisión, en la medida en que la gracia sana la naturaleza herida por el pecado original y le devuelve a las potencias espirituales, el dominio sobre las potencias sensibles. Es decir, en la medida en que la sanación por la gracia devuelve a un ser humano el dominio de sus potencias por su razón y su voluntad sanadas.

Amarse es amistad recíproca. Para amarse se necesita que se amen los dos.

Pero avancemos ahora un paso más. El amor entre varón y mujer, por ser un amor de amistad supone que se amen los dos. Es decir que los dos tomen la decisión de amarse. Para eso sería necesario que los dos estuvieran tan sanados por la gracia, que su razón y voluntad pudieran hacer un acuerdo perfecto, dominando todo el ámbito de los afectos, sentimientos etc.
Aquí se ve que tu pregunta, por referirse a una sola de las partes, parece estar suponiendo que la otra parte ya ama. La pregunta sería sobre si es posible corresponder al amor del otro por uno, por pura voluntad o decisión. ¿Puede una mujer decidir enamorarse del hombre que la ama, sin tener mayores sentimientos hacia él, por pura voluntad o decisión?

Comentario de Jorge

En mi experiencia personal sí es posible enamorarse y aún más amar a una persona por la voluntad. No olvidemos que el acto de amar es un acto de voluntad y de realizar el esfuerzo de andar en la Gracia del Señor. Me enamoré de mi esposa y la amo por propia voluntad, pero dentro de este amor quiero que ella sea feliz.

Segunda parte de mi respuesta

Sonia:
Ahora voy a repetirte la respuesta que te adelanté globalmente en la entrada anterior, pero procediendo esta vez por pasos
Tu pregunta era, en resumen, ésta: ¿Es posible enamorarse por voluntad y decisión o es imposible, siendo el único camino para el enamoramiento la espontánea y casi natural inclinación del corazón por alguien?

1º) Por ser el ser humano una creatura compuesta: "espiritual-sensible-instintiva", los actos de la potencia espiritual que es la voluntad, tendrán resonancias en las demás esferas: sensible, afectiva, pasional. Por su naturaleza, las resonancias en el dominio sensible, son más "ruidosas" o "perceptibles" que el deseo o decisión espiritual de la voluntad.

2º) Pero, a consecuencia del pecado original, sucede que el hombre es movido a menudo "involuntariamente", al margen de su voluntad, o aún en contra de ella.

Es movido ¿por quién? por los afectos, los sentimientos, las pasiones. A consecuencia del pecado original, éstas quedaron independizadas del gobierno de la razón. Y así puede suceder, por ejemplo, que alguien no sienta afectos de amor hacia el que lo ama. Que no sea bastante motivo para moverse a amar al otro, el hecho de que el otro lo ame.

El motivo de que se presente el drama del amor no correspondido es que, a consecuencia del pecado original, alguien puede sentirse incapaz de amar “por pura voluntad o por decisión” (como dices tú, Sonia) al que ve que lo ama.

3º) La voluntad, que es la potencia amorosa, por la que nos movemos hacia el bien conocido por la razón y la inteligencia, es ciega. Ella se mueve por el bien que la inteligencia y la razón conocen como bien y le presentan como bien. Por eso el diosecillo griego del amor que llaman Cupido, es representado como un niño con los ojos vendados y con un arco y flecha en la mano: un niño, sin razón madura, caprichoso, y que arroja sus flechas a ciegas.

Una de las consecuencias del pecado original, es una herida su inteligencia: la ignorancia. Y por eso, una voluntad guiada por una razón ignorante, puede abrazarse a lo que las pasiones o los instintos le presentan como un bien, siendo que de hecho son un mal. En ese caso, la voluntad no hace culpable al hombre cuando él sigue las indicaciones que le da su inteligencia ignorante y hace el mal que su inteligencia le presenta como bueno.

Si al varón le dicen que debe fornicar y que no es hombre si no fornica, y si ese hombre no conoce la ley de Dios que prohíbe fornicar, cuando hace lo que dicen los hombres sigue con su voluntad lo que le presentan como bueno. Por eso era necesario que el Señor promulgara la Ley, porque la razón humana ya no distinguía entre bien y mal.

Así que viniendo a tu pregunta. Sería posible amar con la sola voluntad al que nos ama

1.- Si el alma fuera sanada por la gracia e instalada en el orden de: a) una inteligencia sanada de la ignorancia. ¿Cómo? Gracias, 1º) a la revelación divina; 2º) a la fe y 3º) a la instrucción religiosa ortodoxa, 4º) a una cultura familiar y social que se lo enseñe, facilite y apruebe.
b) una voluntad sanada de su malicia
c) una sensibilidad ordenada por la templanza y la fortaleza.

Dicho cortito: En la medida en que la inteligencia y la voluntad tengan dominio sobre la sensibilidad, las pasiones y los deseos instintivos, es posible amar por pura voluntad. En la medida en que pase al revés, las pasiones pueden más que la voluntad. Eso es lo que procuro dar a conocer en este Blog del Buen Amor. Por eso, agradezco tu pregunta que me permite exponerla.

Bueno, vienen a buscarme y tengo que abandonar para seguir en otro momento, porque el tema da para mucho. Y para responder bien tu pregunta hay que tener en cuenta muchas cosas acerca de la verdad del corazón humano, creado, caído, salvado por la gracia.

Tercera y última parte de mi respuesta

Sonia, sigo tratando del tema que me planteaste con tu pregunta...

Ayudará a entender el hecho considerar lo que pasa con los jóvenes. Resulta que la edad en que los jóvenes se ennovian es precisamente la edad de las pasiones, en que éstas, especialmente las amorosas y sexuales, son muy fuertes y compiten con la razón por el dominio de la voluntad.
Los jóvenes en este caso, evidentemente, están muy influidos por la pasión en su elección amorosa. Podrían elegir con la voluntad en edad más avanzada, pero entonces se ha perdido capacidad dialogal y para adaptarse al otro. Se ha perdido precisamente la vitalidad y la fuerza que dan las pasiones. Los seres humanos se han hecho más razonadores, pero no siempre por virtud, sino por desengaños o malas experiencias.
Lo ideal sería aunar el vigor de las certezas de la razón con la fuerza de las pasiones y de los sentimientos, y la inteligencia dirigiéndolo todo, iluminada por el conocimiento del Bien (Dios) y la voluntad orientada hacia Él.

Eso no sucede debido al pecado original.

Creo que la cultura católica, inspirada por las virtudes teologales, cuando ella regía la cultura social y política, iniciaba desde niños a la cultura de las pasiones dominadas y gobernadas por el amor a Dios. Educaba personas para el matrimonio, desde niños .

A los varones les enseñaba especialmente a dominar su ira y su tristeza, así como el impulso a la voracidad, por amor a Dios y respeto a sus padres a sus hermanas, a los suyos. A las niñas les enseñaba a hacerse libres frente a sus caprichos, capaces de renunciar a su propia voluntad, por amor a Dios, a los suyos, a los más débiles. Así se preparaban desde niños para el dominio de las pasiones instintivas (más bien los varones) y las pasiones del alma (más bien las niñas). Y a gobernarse por la razón y por el buen amor, a Dios y a los demás, jerarquizado en ese "los demás" con el orden cristiano.
Tal como están las cosas en el orden (es más bien desorden) de la naturaleza caída, elevada por la gracia y sanada por Cristo en los sacramentos, es muy difícil "enamorarse por voluntad y decisión", pero no imposible. Creo que aquí, como en lo del celibato o virginidad por el Reino de los Cielos, vale lo que dice Jesús: "el que pueda entender que entienda".

En la vida de Santo Tomás Moro se lee que hizo una elección muy racional de la que sería su esposa y la madre de sus hijos.
Hace unas semanas subí al blog el video de María Cecilia y Salvador, porque demuestra cuánto puede superar en la tolerancia de los defectos físicos en el otro, la voluntad de construir algo juntos y de perpetuarse en los hijos.

Las culturas de los pueblos demuestran también que en muchas, no eran ni los sentimientos, ni la decisión personal la que determinaba el casamiento, sino la voluntad de los padres, de la familia. Y eso no era obstáculo para que interiorizando los imperativos del interés familiar o social, los esposos compartieran un fin común y de ese modo creciera entre ellos el afecto y la amistad que hace fieles.

En una entrada del 31 de diciembre de 2008 subí a este Blog del Buen Amor, una página de una web judía que expone su punto de vista sobre el amor humano:

Allí leemos: “El verdadero amor, no consiste en que dos personas se sientan atraídos el uno hacia el otro por algo exterior que los junta. Hay verdadero amor cuando se sienten más bien atraídos por la esencia del otro. Ellos se identifican el uno con el otro y, en consecuencia, sus propias naturalezas hacen que su amor mutuo sea inevitablemente verdadero y perdurable” .
El tema da para largo... y pienso seguir tratándolo, pero ya no por mi cuenta, sino a la luz de un libro que ha tratado el tema en forma muy profunda e interesante . Bueno, me empieza a pesar mucho el sueño. Que el Señor la bendiga mucho.

Comentario de Jorge
Excelente post, muchos pensamos que el amor es solo romanticismo, pero el amor maduro va más allá, y para eso requiere prepararse.

La respuesta final de Sonia
Por viajes y otras distintas ocupaciones, Sonia recién se enteró meses después de nuestra respuesta a su pregunta. Le impresionó especialmente la intervención de Mariana (ver el próximo testimonio). Sonia nos hizo llegar este eco final.

¡Padre, me dio mucha alegría ver mi pregunta en el blog!,
De hecho como no encontraba mi nombre no sabía dónde estaba; ahora sé que yo era "Sonia" y bueno, leí todo y como siempre su respuesta me volvió a dar luces y a confirmar lo que ahora siento por él.

Más aún, me llenó de alegría y gratitud el testimonio de Mariana... ¡sinceramente qué alegría! pues pensé que sólo a mí me pasaba y hasta en algún momento creí que era una cosa extraña lo que sentía, sin precedentes... y mire usted, luego cuando me respondió sentí tranquilidad, paz, seguridad.

A estas alturas, le cuento, que me siento felizmente enamorada, muy segura de Manuel y sé -me lo dice la realidad por todos los lados- que es el amor de mi vida. Incluso, en Una historia de Amor de Felicita lo leí... José le describía su amor como algo tranquilo, suave sin aspavientos. (Un poco me recuerda a la llegada del Espíritu Santo, sin rayos ni relámpagos como uno se le esperaba).

Amo a Manuel más allá de lo que yo misma creía y todo lo ha hecho Dios. Ese doloroso tiempo de dudas, que jamás antes había sentido porque jamás antes me había enamorado, pasó poco tiempo después de lo que usted me dijo, en su respuesta.
¡Ahora puedo confirmar que Mariana tiene mucha razón!... y yo, así como ella de su esposo, me enamoro cada vez más de Manuel. ¡Por favor, le da usted muchas gracias de mi parte! Dígale que estoy muy feliz. Iba a escribir un comentario al pie de su testimonio pero pensé que tal vez saldría mi verdadero nombre y me abstuve.

Gracias Padre, por ayudarme tanto.

Manuel estuvo aquí en agosto, no recuerdo si le conté mi historia de amor, y nos pensamos casar pero por motivos circunstanciales todavía el año que viene por lo que le ruego que me ayude a rezar para que todo salga bien. Ahora, estoy haciendo los trámites para viajar al país donde vive él y conocer a su familia.

Conocí a Manuel el siete de febrero de este año. Recibí un correo electrónico suyo donde me contaba que me había visto participar en el foro de solteros de "Catholic.net"... de ahí en adelante conversamos mucho por este medio hasta que vio posible venir a verme en Semana Santa, para vernos y así fue. Luego, debí ir yo en julio pero no pude pero él sí pudo venir por segunda vez y por más tiempo en agosto. Ahora yo antes de fin de año debo ir al país y a la ciudad donde él vive. Es un hombre maravilloso, todo lo que soñé, su aparición en mi vida fue providencial. Lo que sí cuesta mucho... y eso lo vemos pacientemente como una prueba también, es la distancia... y queremos superarla prontamente.

Bueno Padre, lamento haberme extendido. Le doy muchas Gracias por estar siempre ahí, Dios lo bendiga y que todo le salga bien en Paraguay y luego en Argentina.
Con cariño,
Sonia.





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