Menu



Movimientos y Asociaciones

Entrevista al Dr. Sánchez Saus, autor de Al-Andalus y la cruz (Ed. Stella Maris)
El reino visigodo hubo de enfrentarse a la primera potencia militar de la época y fue destruido tras una guerra mucho más dura y larga de lo que suele creerse. La conquista árabe fue fruto de un conjunto de circunstancias coyunturales y causas estructurales. La principal, según creo, fue la decidida agresión de un poder de enorme capacidad militar en plena expansión en ese momento, capaz de levantar los ejércitos más imponentes y derrotar a los adversarios más temibles. La conquista árabe supuso la desvertebración territorial, social, institucional y moral de España.


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



Rafael Sánchez Saus es doctor en Historia por la Universidad Complutense y catedrático de Historia Medieval en la de Cádiz. Es académico de número de la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, de la que fue director, y correspondiente de la Real Academia de la Historia. Especialista en la Baja Edad Media española, ha publicado una docena de libros y más de cien obras de investigación sobre ese período. Una de sus principales líneas de trabajo ha sido el estudio de las relaciones entre cristianos y musulmanes en la frontera hispánica.

Ha publicado recientemente el interesante libro “Al-Andalus y la cruz. La invasión musulmana de Hispania”, por ello le entrevisto a continuación:

 

D. Rafael, antes que nada, permítame preguntarle si es cierto que en un hadiz (comentario o tradición acerca de Mahoma), este profeta dice que se había de conquistar Al-Andalus y quienes murieran en ese empeño ascenderían como mártires al Paraíso Por otro lado, ¿cambia radicalmente Mahoma cuando está en Medina y de alguna manera llega a legitimar el atentado terrorista, la Yihad y la tortura contra los disidentes y los dimníes (cristianos –mozárabes- y judíos que vivían en territorios gobernados por los árabes)?

Es muy dudoso que Mahoma hablara de al-Andalus en ningún momento, pero tradiciones posteriores pusieron en sus labios una frase que dice más o menos así: “A mi muerte se conquistará una isla situada en el Magreb llamada al-Andalus; el que viva allí vivirá feliz y el que muera morirá mártir”. Es evidente que esta supuesta sentencia del Profeta se hace eco de la experiencia islámica posterior sobre la dureza de la guerra contra los cristianos en al-Andalus.



Mahoma se convierte en Medina en un jefe político y militar, responsable de la construcción del primer Estado islámico. Para ello emplea todo género de métodos violentos contra quienes se le oponen, como no dejaban de hacer los distintos poderes de esa época y esa región. El problema tal vez esté en que esos métodos, que permiten la eclosión del Islam como algo que desde el principio es más y otra cosa distinta a una mera religión, han quedado consagrados y justificados nada menos que por la persona y la acción del Profeta. 

 

¿Tienen alguna base histórica los que afirman (Olagüe y González Ferrín, frente a Guichard y la mayoría) que realmente no se produjo una invasión islámica en Occidente?

No hay ninguna base histórica para las tesis negacionistas. La gran obra reciente de Luis A. García Moreno, de la Real Academia de la Historia, sobre la conquista árabe de España no permite la menor duda al respecto.

 



¿Cuál fue la causa decisiva de la invasión musulmana: la decadencia moral de la sociedad visigoda, la debilidad de su ejército y política, la traición de D. Julián -gobernante de Ceuta- proporcionando naves para pasar a la península a los invasores, las desbandadas de D. Opas y Sisberto del bando de D. Rodrigo, la ambición del botín hispano por parte del invasor a cambio de vencer al rey visigodo, o todo al mismo tiempo? ¿se esperaba por parte de los traidores una ayuda puntual y una retirada posterior de dicha ayuda exterior?

Como se explica en mi libro, la conquista árabe fue fruto de un conjunto de circunstancias coyunturales y causas estructurales. Entre las primeras, la más importante fue el estado de guerra civil entre distintas facciones visigodas, una de las cuales propició la entrada de los ejércitos musulmanes, en los que pensaba apoyarse. Parece que, en efecto, esperaba que los árabes se conformaran con la obtención de botín. Por otra parte, el reino visigodo atravesaba dificultades más hondas, de carácter social y económico, que lo habían debilitado, pero esto estaba ocurriendo por entonces en todo el Mediterráneo. Pero la principal, según creo, fue la decidida agresión de un poder de enorme capacidad militar en plena expansión en ese momento, capaz de levantar los ejércitos más imponentes y derrotar a los adversarios más temibles. El reino visigodo hubo de enfrentarse a la primera potencia militar de la época y fue destruido tras una guerra mucho más dura y larga de lo que suele creerse.

 

¿La “nación andalusí” es un mito romántico o hubo un sentimiento de identidad con el Islam de grandes diferencias? ¿Estaban todos contra todos en comparación con la pretensión unitaria de los reinos cristianos por la reconquista?

La conquista árabe supuso la desvertebración territorial, social, institucional y moral de España. Al-Andalus fue un país tremendamente conflictivo durante más de dos siglos, ya que se impuso una minoría musulmana a una población autóctona mayoritariamente cristiana hasta entrado el siglo X, y una fracción árabe de los musulmanes, aún más minoritaria, a los beréberes e hispanos islamizados. Hasta bien entrado el califato (segunda mitad del siglo X) es muy dudoso que haya nada parecido a una comunidad andalusí, y cuando la edad dorada del califato consiguió dar unidad al territorio y a sus habitantes, el proceso se hizo en clave orientalizante, de forma que los andalusíes se sentían y creían árabes, sin apenas vínculos con la realidad previa de Hispania. Sólo los cristianos o mozárabes mantuvieron esas viejas señas de identidad hispana, aunque también estaban fuertemente arabizados. El uso general de la lengua árabe fue determinante en éxito de ese proceso. En el siglo XI los andalusíes se sentían y expresaban como árabes, llegando muchos de ellos a inventarse genealogías que los vinculaban con los más prestigiosos linajes árabes.

 

¿Hubo en algún momento -por parte musulmana me refiero solamente- alguna voluntad de convivencia pacífica, no de sometimiento ni apaciguamiento a cambio de botines y esclavos, con los condes y reyes cristianos?

El mundo islámico en la Edad Media, y casi hasta nuestros días, daba muy poca importancia a lo que sucedía fuera de él. Las crónicas andalusíes apenas se refieren a los cristianos de dentro de al-Andalus, tampoco a los de fuera más allá de los contactos puramente políticos y militares. Mientras al-Andalus fue netamente superior bélicamente a los reinos cristianos norteños, sus emires y califas nunca se interesaron en mantener unas relaciones basadas en un trato igualitario e hicieron pesar su hegemonía muy duramente a unos infieles a los que despreciaban. Luego, cuando las tornas cambiaron, también tuvieron que hacerlo necesariamente las relaciones entre los grupos dirigentes. Los régulos de taifas, muy a su pesar, tuvieron que depender militarmente de los cristianos y pagar muy cara su permanencia en unas tierras que ocupaban con plena conciencia de que antes habían sido cristianas y conquistadas por la fuerza. Esa dependencia fue haciéndose cada vez más odiosa y ello determinó, junto con la agresividad cada vez mayor de los poderes cristianos, la llamada a los almorávides tras la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085. El dominio de estos marcó en muchos aspectos el fin del Al-Andalus clásico. Lo que siguió ya nunca tuvo que ver con los tiempos del califato.

 

¿Comenzó cronológicamente la reconquista (o idea consciente por parte de los reinos cristianos de recuperar la Hispania perdida) al mismo tiempo que la invasión? ¿Podemos decir que duraría desde el 711 con la batalla de Guadalete hasta la expulsión de los moriscos del 1609 al 1613, y que siempre hemos tenido en España distintas oleadas de islamismo fundamentalista en distinto grado e intensidad?

Aunque en los reinos cristianos, especialmente en Asturias, se desarrolla muy pronto una ideología de respuesta al Islam que buscaba la restauración de la España previa a la conquista árabe, hay que esperar hasta el siglo XI para que esas ideas encuentren el cauce adecuado para expresarse y llevarse adelante: la cruzada, que tiene precedentes en España anteriores a las clásicas de Tierra Santa. Los siglos XII y XIII son los tiempos del gran impulso reconquistador y cruzado, pero cuando Fernando III muere en 1252, él está convencido de haber completado la recuperación de España, ya que Granada era en ese momento un reino vasallo de Castilla. Ya sabemos que no fue así, pues Granada intentó desde muy pronto salir de esa situación de dependencia y afirmar su personalidad islámica, muy vinculada ya por entonces al norte de África tras la berberización de al-Andalus que había supuesto la presencia de almorávides y almohades. Ya sabemos que esa situación se prolongó hasta 1492, pero no me parece adecuado decir que la reconquista llegó hasta 1609. Sí es cierto que mudéjares y moriscos se aferraron todo lo que pudieron a su identidad e hicieron todo lo posible para no ser subsumidos en el conjunto de la población cristiana, pero desde 1492 no hay ningún poder musulmán en la Península Ibérica.

 

Muchas gracias, D. Rafael, por sus aclaraciones. Por último, deseo preguntarle acerca del legado cultural original de los musulmanes a la Península. Porque parece ser que tanto los arcos de herradura (como los de la basílica visigoda de san Vicente, de Córdoba, convertida luego en mezquita), baños, estructura de las casas, sistemas de regadío, cultivo,… eran elementos de los romanos y conservados por los godos. ¿O realmente, y sobre todo durante los dos primeros siglos de invasión, asistimos a uno de los procesos de aculturación, o auténtico declive cultural, más brutales, despiadados y crueles que conoce la historia de Europa? ¿Consiguen arabizar a los invadidos en una cultura superior que la previa o incluso los muladíes –musulmanes de origen español- siguieron con la lengua romance en vez del árabe?

Es cierto que durante casi ciento cincuenta años tras la conquista, hubo muy pocas aportaciones de carácter cultural por parte de los conquistadores árabes y norteafricanos, algo que también se observa en otros países ocupados por el Imperio árabe. A lo largo de ese tiempo, los descendientes de los conquistadores y los inmigrantes que nunca dejaron de afluir estaban claramente por debajo culturalmente de la población hispanogoda, con la que parece que no tenían mucho contacto, más allá del necesario para el cobro de impuestos y el mantenimiento del dominio político y militar, algo en lo que se emplean con temible eficacia y crueldad. Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar con la presencia de los Omeya, especialmente desde 830 en adelante. Ellos traen las modas y costumbres de Oriente, entonces en pleno despegue cultural, y apuestan por la construcción de un Estado islámico sobre la base de la arabización y la islamización progresiva de la población. Por supuesto, todo intento de resistencia a ese proceso político, religioso y cultural es aplastado sin contemplaciones, pero la superioridad del modelo cultural propuesto sobre la herencia visigoda, totalmente fosilizada y desgastada por el estigma de la derrota, se aprecia en el hecho de que las élites mozárabes lo adoptaron en buena medida.





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!