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50 años de paz y ciencia
La paz y la ciencia son las que hacen posible, a lo largo del tiempo, el seguir unidos, el seguir queriéndose y amándose como el primer día.


Por: Anónimo |




Me ha preguntado una pareja de novios, quienes están pensando en casarse próximamente, cómo podían ellos saber si iban a ser fieles el uno al otro, si iban a tenerse siempre el amor que ahora se tienen. “Ciertamente – respondí – del futuro nadie puede hablar”. Pero se me ocurrió relatarles esta historia real que escribo a continuación.

“ Diecisiete de diciembre de 1993. José María y Juana miran hacia atrás en su vida y se admiran al constatar qué rápido ha pasado el tiempo. Cincuenta años maravillosos desde el día de su boda, en el que se prometieron amor para siempre. Cincuenta años de alegrías, de trabajo, de lucha, de dificultades y de esperanza, de grandes satisfacciones y de un profundo amor.

Hoy celebran este aniversario rodeados de los suyos. Allí están todos. Sus 4 hijos, a quienes vieron nacer, crecer, educarse, casarse a 3 de ellos. Sus 9 nietos, desde Beatriz, la mayor y ya pensando en casarse, hasta la más pequeña, Paula, de 8 años. Allí están todos, fruto de su amor y fidelidad.

José María entra en el comedor del hotel, preparado para la cena de este aniversario. Todos sus hijos, cuñados, nietos y nietas están allí, conversando, alegres, sobre los recuerdos e historias de la familia. -“¿Qué piensas, José María?”- Sus ojos, que asoman una lágrima por la emoción, recorren el comedor: una mesa grande, alargada, cubierta por un mantel blanco. Sillas alrededor, todas de madera. Los platos, las copas, los cubiertos, la comida preparada sobre el mantel. En una pared, enfrente de la puerta, una gran pancarta de lado a lado con esta inscripción:

“50 años de paz y ciencia”.

Esta banda es el regalo del buen humor de sus nietos. ¿Por qué? José María lo sabe bien. Todos sus nietos están acostumbrados a escucharle decir: -“Mira, hay que tener mucha paciencia.”- Y hoy son ellos los que se lo recuerdan a él. –“Sí”-, piensa, -“ la paz y la ciencia son las que hacen posible, a lo largo del tiempo, el seguir unidos, el seguir queriéndonos y amándonos como el primer día. Paz en las dificultades, ciencia en los problemas. Paz entre hermanos, entre padres e hijos, ciencia para educar, enseñar y formar a los hijos. Paz en las horas tristes y en las horas alegres, ciencia humana y ciencia divina para saber recorrer el camino de la vida.

Sí, en verdad han sido 50 años maravillosos de paz y de ciencia.”- dice para sí José María con una sonrisa en su rostro. -¡Qué maravillosos 50 años!- ”

Así que, pienso yo, estos queridos jóvenes, en vez de preguntarse qué va a suceder en el futuro, deben poner todo su empeño en conocerse y amarse de verdad, y lo demás vendrá por añadidura. Amor auténtico que es entrega, es donación. Amor que es paciente y es querer el bien de la persona amada. Amor que es para siempre.



 





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