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Evangelizar en las «redes» de Emaús. ¿Falla algo?
No siempre funciona todo como queremos, lo que nos debe llevar a reflexionar

La evangelización en las redes se parece al camino de Emaús. Allí estamos junto al Señor, hablamos con Él, pero no siempre nos damos cuenta. ¿Qué nos falta? ¿Reconocemos realmente a Cristo?


Por: Nestor Mora Núñez |



La evangelización es un mandato del propio Señor. Esto se claramente en este pasaje evangélico:

Después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado. Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien. (Mc 16, 14-18)

Quizás deberíamos pensar hasta dónde estas palabras de Cristo nos cuestionan. ¿Qué hay dentro de nosotros? ¿Incredulidad, dureza de corazón y falta de verdadero compromiso?  Además, yo no dejaría en segundo plano las señales de evaluación que nos señala claramente el Señor:

  • Autoridad frente al mal (Echar demonios en Nombre de Cristo)
  • Capacidad de comunicar (Hablar nuevas lenguas)
  • Capacidad de afrontar retos con esperanza y confianza (Tomar serpientes en las manos)
  • No verse afectados por doctrinas contrarias (Beber veneno y no morir)
  • Llevar a Cristo: esperanza, misericordia y caridad, a quienes necesitan de Él (Imponer las manos a los enfermos y que estos se pongan bien).

¿Se dan en torno a nosotros estos frutos? Si no es así, hay algo que falla y deberíamos reflexionar sobre esto. Les propongo leer este breve párrafo de Mons. Fernando Sebastián, donde nos habla sobre las diversas formas de volver insípida la sal del evangelio y la tentación de quedarnos en posturas tibias e indiferentes:

En esta hipótesis ya no hay razón para que el cristianismo llegue a todos los hombres. Este paso ya lo han dado algunos pretendidos teólogos de la pluralidad y del relativismo. […] La mentalidad antropocéntrica y naturalista está también presente dentro de algunos ambientes de Iglesia; hay quienes valoran de tal modo la libertad personal y la autonomía de las ideas e instituciones temporales, y piden a la Iglesia tal respeto a las religiones no cristianas, que prácticamente reducen la evangelización a una presencia testimonial y silenciosa en la que apenas tiene cabida una verdadera acción evangelizadora. En el fondo de estas dificultades para comprender el sentido genuino y verdaderamente católico de la evangelización, está la no aceptación, o por lo menos, la no recta comprensión y valoración de la Encarnación del Hijo de Dios. (Mons Fernando Sebastián. Evangelizar, Encuentro).



Mons Sebastián lanza un dardo y lo clava en mitad de la diana: ¿Creemos realmente en el Cristo de los evangelios o tan sólo en alguno de los sucedáneos tan bien vistos hoy en día?

Evangelizar en las redes nos compromete de igual forma que evangelizar en el mundo físico. La evangelización es una realidad, sea cual sea el ámbito donde se realice. Nuestro compromiso con el mandato evangélico tampoco cambia por evangelizar en Twitter o en Facebook, ya que la semilla es la misma en todos los casos y quienes la reciben son personas necesitadas de la Medicina de la Gracia de Dios.

Les propongo que lleven las indicaciones de Cristo a su apostolado en las redes sociales:

  • No callar frente al mal, sin dejar atrás la caridad y el afecto que todo ser humano merece.
  • Utilizar todos los medios digitales que podamos, para hacer llegar el evangelio a los demás. Da igual si utilizamos frases, textos largos, fotos, video o cualquier otro medio donde el evangelio pueda comunicarse.
  • Confiar en Dios y tener esperanza en su Providencia. Si se presenta un desafía evangelizador, dar el sí que Dios desea y esperar con humildad que el Señor nos capacite a través de su Gracia.
  • Dejar las ideologías sociales, económicas y políticas a un lado. Lo importante es el evangelio, no lo que otras personas quieren hacer creer que es el cristianismo.
  • Llevar una palabra de esperanza a quienes tanto lo necesitan. En el año de la Misericordia esto es especialmente importante, ya que estaremos en sintonía con el resto de la Iglesia. Junto con las palabras, nuestra actitud y testimonio son la mejor forma de hacer presente al Señor en las redes sociales.
  • Dejemos al Señor las consideraciones sobre el éxito de nuestras acciones. Si evangelizamos crecemos personalmente como cristianos, el Señor ya ha tenido el éxito que buscaba: nuestra conversión!!!

La evangelización en las redes se parece al camino de Emaús. Allí estamos junto al Señor, hablamos con Él, pero no siempre nos damos cuenta. ¿Qué nos falta? ¿Reconocemos realmente a Cristo? En la fracción del Pan nos damos cuenta de todo, pero por desgracia no siempre esperamos a ese momento y dejamos todo antes de tiempo. Nuestra impaciencia, desafecto e indiferencia nos apartan del sendero. Espero que les sea útil esta reflexión. Ánimo en el Camino de Emaús, el Señor va a nuestro lado.





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