Menu



El buen humor en mi matrimonio
Cuando algo te salga mal, en vez de quejarte, enciende una sonrisa…


Por: Robert y Barbara Murray | Fuente: Libro: Secretos del Amor




Hace tan sólo seis años que nos casamos. Nuestra experiencia es sencilla. Gracias a Dios todo va por buen camino.

El momento más feliz de nuestro matrimonio fue cuando supimos que íbamos a tener un hijo. Tuvimos que esperar casi 2 años para que esto fuese realidad, por lo que estábamos muy emocionados cuando lo supimos.

Cuando nació nuestro primer bebé, todo se hizo claro. ¡Ocurrió el verdadero milagro de Dios!… el nacimiento de un bebé hermoso y sano. Fue como si de repente conociéramos lo que realmente quería Dios de nosotros... amar, criar y educar a este niño en la luz de Dios.

Nuestro momento más difícil como matrimonio fue aquel período de infertilidad. Mes tras mes pensábamos: “¿Por qué? ¿Por qué no hemos concebido?” Era doloroso ver las noticias en la televisión... ¿por qué tantos niños eran dados a luz por personas que luego les ponían en peligro, que no podían cuidarlos...?

Conozco muchas parejas que sufren por la infertilidad. Pienso que la Iglesia debería aconsejarles y estar cerca de ellos de algún modo. Muchos de ellos empiezan a pensar que, porque tuvieron relaciones sexuales prematrimoniales o porque usaron anticonceptivos, Dios no les está bendiciendo con un hijo.

La infertilidad produce una gran tensión en el matrimonio... y puede también hacer temblar la propia fe. Con todo, nos hemos dado cuenta de que “un niño” no es un “deseo”, no es una “decisión”, sino ante todo, un hijo es un don de Dios.

Nos hemos comprometido ambos a hacer que nuestro matrimonio funcione. Queremos hacer lo que sea mejor para nuestros hijos y para nosotros.

La clave para nuestra fuerte unidad es el sentido del humor. Sin él nuestro matrimonio y nuestra vida ordinaria sería mucho más tensa. Si bien es importante tener un orden, una estructura, una rutina, es igualmente importante ser flexible frente a los problemas... tomar cierta distancia respecto de las situaciones para podernos reír un poco de ellas, en lugar de reaccionar con enfado.

También, el hecho de que mi esposo y yo somos el mejor amigo es muy importante. La vida y el matrimonio deberían ser divertidos. Tenemos nuestros momentos de conflicto, pero siempre hemos podido decir lo que pensamos, para luego perdonarnos uno al otro. Si no podemos resolver nuestro conflicto, nos esforzamos por aceptarnos con estas diferencias, y seguimos adelante.

Si hoy recomenzásemos nuestro matrimonio, no cambiaríamos el hecho de ser los mejores amigos uno del otro, además de sentirnos muy atraídos mutuamente, de disfrutar la compañía que nos hacemos, y que nos gusta divertirnos. Sí mejoraría nuestros hábitos de consumo, porque seguimos viviendo por encima de nuestras posibilidades.

Deseamos continuar viviendo nuestras vidas del mismo modo que lo hacemos ahora. Nuestra vida ahora es muy amena, con muchos momentos de esparcimiento, aunque también momentos agotadores y de gran actividad.

Tenemos tres hijos uno de tres y medio, otro de dos y el pequeño de 5 meses. Una gran frustración es el no poder asistir diariamente a misa... rezar más el rosario... ayudar más en el voluntariado.

Sin embargo, creo que Dios entiende que esta etapa de nuestra vida es un poco alocada, y en un par de años podremos participar en más actividades de la parroquia, apostolado, misa diaria, etc...

Deseamos también ser grandes ejemplos de fe para nuestros hijos, que crean también en la Iglesia y en Dios como los cimientos de sus vidas. Verdaderamente, si crees en Dios y confías en su amor, el sentido de la vida se aclara y los momentos difíciles se hacen tolerables.

Reflexión:

¡Qué importante es saber sonreír en ciertos momentos! Un poco de sal, de salsa picante…, es decir, una chispa de alegría. Un poco de buen humor, ¡cuánto ayuda!

El buen humor es un termómetro de la salud del espíritu. Las almas jóvenes, aunque pasen de los cincuenta, son capaces de sonreír. De las almas viejas, aunque no pasen de los veinte…, cuelgan labios de ceniza.

Conviene evitar el peligro del extremismo, lo que yo llamo el complejo del “péndulo”. Los padres de familia han de discernir la situación y la gravedad del momento. Por una parte, es bueno evitar la actitud del conformismo y de la irresponsabilidad pueril ante asuntos importantes y serios; y por otra, no es necesario tomarse todo, absolutamente todo, tan “a la tremenda” que por cualquier cosita, incluso la más pequeña, se pone el grito en el cielo, irritando a todo el mundo en casa. No exagerar la importancia de las cosas. No quitársela cuando la tienen.

El buen humor será fruto del amor auténtico. Para encender, pues, una chispa en tus labios y en tu familia, dos enchufes: primero, discernir lo importante de lo superficial, lo realmente substancial de lo meramente accidental; segundo, sacar brillo al lado positivo de las cosas y de los sucesos. Todo tiene su rostro amable, pero claro, se necesitan unos ojos amables para saber descubrirlo.

¿Por qué no lo intentas? Cuando algo te salga mal, en vez de quejarte, enciende una sonrisa…

Este artículo es parte del libro "Secretos del Amor" del Juan Ramón de Andrés

Compartir en Google+
Reportar anuncio inapropiado |

Publicar un comentario sobre este artículo



(no será publicado)








* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Consultorios
Salvador Casadevall
Espiritualidad conyugal, etapas del matrimonio, perdón, solidaridad y educación de los hijos
Ma. Luisa Gabriela Deras Malacara
Consultoría y ayuda personal y familiar
Francisco Mario Morales
Problemas con hijos incrédulos. Educación sexual en familia.
Maria Isabel Álvarez Gaitán
Asesorías familiares, cursos prematrimoniales
Javier Mandingorra Gimenez
Orientador Familiar
Estanislao Martín Rincón
Educadores católicos – Orientación Familiar – Apologética
Enrique Santiago Ellena
Especialidad en temas de familia, especialmente en la relación de las personas
Francisco Mario Morales
Problemas con hijos incrédulos. Educación sexual en familia.
Marta Grego
Consultora Familiar. Aborto, post aborto, adicciones
Rosa María Villegas-Smith
Acompañamiento a mujeres con embarazos no deseados
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |