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Mi niño ya no está, y yo estoy completamente vacía
Así se siente una joven después de un aborto:"me siento triste, sola, vacía e insensible"..


Por: Una joven, triste, que abortó a su bebé | Fuente: Libro: Secretos del Amor




Este es un correo, tal cual, que recibimos el día de Navidad en un grupo provida de una joven de 31 con la que nos hemos comunicado varias veces desde Navidad, ha pedido que divulguemos su testimonio para que su testimonio ayude a salvar vidas.


" Son las siete menos cuarto de la mañana del 25 de Diciembre del 2000, otra noche más en blanco. Hace cuatro días, a pesar de todo, dormía, aunque mal, mejor. Ahora el sueño es una utopía. Tengo 31 años, y he matado deliberadamente a mi hijo. Cuando supe que estaba embarazada no se lo conté a nadie. Estaba en USA con mi novio, enamoradísima y feliz, él no sabe nada, no quería involucrarlo. En fin, pasé un mes y medio de angustia controlada, fingiendo que todo iba bien, pero estaba embarazada y angustiada.

Todas mis preguntas eran, ¿qué voy a hacer? ¿Engordaré? ¿Se me notará? ¿Qué voy a hacer yo con un niño? Absurda, completamente absurda, egoísta, estúpida, calculadora y fría como un témpano. Volví a España tan pronto como pude, calculando el tiempo que tenía para llevar a cabo mis planes: LIBRARME DE AQUELLO QUE ME INCOMODABA.

Al día siguiente, con todo el cansancio del viaje, pero con mi objetivo muy claro, fui a la clínica. Recuerdo mi conversación con mi amiga, una conversación estúpida, hablando de todo, contándole que yo no quería ni muerta llevar a cabo aquel embarazo, que era una pesadilla, e intercalando temas triviales, como si estuviera a punto de ir al dentista. ¡ Dios santo! Qué imbécil soy. Ahora, cada minuto pienso en mi niño, pienso que soy egoísta, fría, criminal...no puedo dejar de pensar en ello. Seguro que podría haber salido adelante, como tantas y tantas mujeres que lo han hecho. Ni siquiera se lo conté a mi novio, que me quiere y me respeta, por miedo a que me dijera que adelante, que tuviera el niño... ¡ qué porquería soy!. Y ahora, ¿quién me perdonará esto? Mi niño ya no está, yo estoy vacía, completamente vacía.

Quiero que Dios me perdone, pero creo, que lo que he hecho es tan duro, tan cruel, tan bestial, que ni siquiera Dios puede perdonarme. Ni mi niño, que no ha tenido la oportunidad de ver el sol, ni el mar, ni de respirar...de nada, he sido su juez y le he condenado a muerte solo por el hecho de ser, de estar dentro de mi, pobrecito mío!!!! Mi niño, por el que ahora estoy llorando, y del que no tenía conciencia antes. Ahora le pido perdón, con todo el dolor de mi alma y me sigo sintiendo mal, cada vez peor. No sé por qué no salí adelante, con mi tripita, tan contenta. Ahora le pongo carita, lo veo en cualquier sitio, el pobre, mi niño, estaba ahí, sin hacer nada, tan solo estando, sin saber nada, sin pedir nada, estaba por que sí, pero estaba, ahora ya no está, no sé dónde está, no sé lo que siente...solo quiero que esté bien, a salvo de mí.

No creo que esté neurótica, solo pienso que he liquidado textualmente a mi propio hijo y me siento sola, vacía e insensible. Incluso pienso que no sé si alguna vez sabré ser madre. Necesitaré ayuda por muchos años, y creo que no lo olvidaré jamás ¿por qué no me hice cargo? ¿Por qué no le dejé vivir? ¿Por qué he sido tan calculadora?..

Solo hay una respuesta a la pregunta: ¿por qué me siento tan mal? Es sencillo, por que lo he matado, sin pensarlo apenas, sin el más mínimo remordimiento inicial, pero ahora me gustaría tenerlo dentro de mí, creciendo, esperando su momento para llegar al mundo, y esperar el momento de tenerlo entre mis brazos, de besar esa piel tan suave que tienen lo bebes, de decirle que es mi hijo y que le quiero, que le cuidaré ¡y ya no puedo! Mi niño o mi niña no está, lo maté, y yo sigo caminando, y el mundo se sigue moviendo si él, sin ella, y yo ya no soy la misma, ahora no me quiero, me desprecio profundamente, ahora cuando ya no tiene solución me arrepiento...ya ves qué estúpida, que inútil, ahora lo quiero sentir, como antes. Pero ya no puede ser..

Espero mi niño, que algún día me puedas perdonar....yo no me lo perdonaré mientras viva."

Este artículo es parte del libro "Secretos del Amor" del Juan Ramón de Andrés
 

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